Nelson Castro. La histeria masculina y el hábito de mentir.

Recuerdo que según mi amiga Lucía, en la histeria masculina el que interviene como periodista, en este caso Nelson Castro, aparece como Todopoderoso al que se odia a si mismo por reprimir su sexo.
Significa una detención, un impasse que se produce que conlleva esta declinación concreta de ser lo que es y ejercer la función del que dice No Ser (negar absurdamente su conocida homosexualidad).
El ser lo que es y negarlo le quita la posibilidad de satisfacción.
Así, Nelson, piensa que sale del odio y frustración y pasa a otra cosa.
Perder ese objeto para encontrar otros, habilita la secuencia:
hacer de la mentira causa de su deseo, deseo de encarnar y trasmitir la ley, su ley.
Justamente es el problema que se encuentra en la histeria masculina en el periodismo actual, especialmente en Nelson Castro aunque no me gustaría omitir la figura de Joaquín Morales Solá, y suele traducirse como la evitación de caer bajo un significante de la ley, o en un combate contra las figuras de autoridades estatales, peor aún si son nacionales y populares y hasta promueven organizaciones donde pueda asegurarse que nadie se ubique como diferente en su empeño de abolir la función del líder de la palabra traducida en su verdad: Histeria de mando.
El obsesivo recibe "su verdad inconciente" bajo la forma de demanda, se desdobla en la defensa contra la entrada de la verdad en el cuerpo, cosa que produce desierto de goce.
El perverso, siempre mas seguro, desmiente el efecto de la verdad, dice “eso no toca ni tocará mi goce”.
El histérico se retira del espacio real y en su lugar deja un vacío, se divide, produce lagunas en su memoria que desconocen las marcas del goce, de la verdad y la realidad y goza mintiendo por el poder que en la actualidad le permite el periodismo "independiente".
La figura del periodista independiente en Nelson Castro, en síntesis, es obsesiva, perversa e histérica, y en la realidad empírica sexual en la que se envuelve miente por el placer superior de reírse de lo que No Es ya que de lo que realmente Es no puede al sentir la negación penetrar bajo su espalda... allí donde la cañería huele a podrido.
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