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NO TE OLVIDES DE JORGE JULIO LÓPEZ ~~~~ ¿TE ACORDÁS DE LOURDES DI NATALE?NO TE OLVIDES DE LA IV FLOTA, LAS BASES MILITARES EN COLOMBIA, EL GOLPE EN HONDURAS
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Crisis.

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El acelerador (parte 1)
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Para atemperar los efectos de la nube recesiva que avanza desde el Norte el gobierno privilegia el empleo formal y a los sectores sindicalizados que representa la CGT. Mientras no pierde la ilusión de recuperar algunas simpatías en las clases medias, que odian a CFK como a Evita, crece la pobreza en la base social que sostiene al kirchnerismo. La Sociedad Rural calla y Buzzi y De Angeli claman por las consecuencias de sus propios actos: con la 125 estarían mucho mejor.


Horacio Verbitsky


Buzzi lo hizo


Los dos emergentes mediáticos de las cámaras patronales agropecuarias reaparecieron en el espacio público, cada uno a su manera. Eduardo Buzzi llevó al Congreso un proyecto de ley que propone suprimir las retenciones, salvo para los más grandes. Alfredo De Angeli encabezó una procesión de tractores y cosechadoras que volcaron apreciable cantidad de trigo en la entrada de la casa de gobierno de Entre Ríos. Buzzi había fijado la meta: desgastar al gobierno. La fecha elegida para comenzar una nueva etapa del plan de lucha corrobora esa lógica: el primer aniversario de la presidencia de CFK. Pero la escasa repercusión de la jugada sugiere que los líderes de la Federación Agraria están sufriendo un desgaste mayor que el gobierno. Se comprende: con la baja de los precios internacionales crece el desfasaje entre los ingresos de sus asociados en la situación actual con los que recibirían si no hubieran volteado la resolución 125 y sus modificaciones. Los voceros de las cámaras patronales señalan que la caída de los precios internacionales de cereales y oleaginosas se combina con el incremento de los costos para producir quebrantos en las empresas agrícolas. Lo que omiten es que esas alternativas habían sido previstas por el Poder Ejecutivo al proponer el sistema de retenciones móviles en lugar de fijas y que fue la enconada resistencia de las cámaras patronales la que impidió su adopción. De haberse aprobado la propuesta oficial, con las correcciones de la Cámara de Diputados, los porcentajes de retenciones serían más bajos ahora y los márgenes brutos de las explotaciones más altos. Las estimaciones, sobre datos de la Secretaría de Agricultura y de la revista Márgenes Agropecuarios no incluyen la rebaja del 5 por ciento para trigo y maíz anunciada hace diez días, ya que aún no se publicó en el Boletín Oficial. Incluso con esas reducciones todas las alícuotas, salvo la del trigo, superan a las que se pagarían si Cobos no fuera un papá tan atento a las opiniones de su mujer y sus hijas. En maíz se igualarían, en 20 por ciento.


Los márgenes brutos se calcularon para las regiones del país más aptas para los distintos cultivos, con los precios de insumos y diversos costos de noviembre de este año y el precio FOB del jueves 11 de diciembre de 2008. El cálculo es conservador: considera un productor que no posee maquinaria para labranza y cosecha y paga por su uso hasta un 20 por ciento más que los costos del contratista; supone un rinde efectivo máximo al momento de la cosecha de las zonas más productivas igual al esperado al sembrar; sobreestima los costos de producción a su valor de reposición y subestima los ingresos porque imagina un productor que no combina la soja con otros cultivos. Aun así, los márgenes brutos para los grandes productores de trigo en la zona núcleo mejorarían un 20 por ciento con la resolución 125 y para los pequeños productores un 120 por ciento.

En el caso del maíz la situación es más nítida aún. Tanto los grandes como los pequeños productores tendrían márgenes brutos muy superiores a los actuales (+ 175 por ciento y + 160 por ciento). Pero mientras los grandes siguen obteniendo una rentabilidad de 68 dólares por hectárea en la zona núcleo (norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe) los pequeños tienen ahora un quebranto de 56 dólares por hectárea y si se hubiera aprobado la resolución 125 tendrían un margen bruto de 33 dólares por hectárea.

En el tan disputado caso de la soja, los grandes productores de la zona núcleo tendrían márgenes brutos un 7,6 por ciento más altos. Para los pequeños de hasta 1500 toneladas anuales la mejora sería del 9,2 por ciento; para los de hasta 750 toneladas, 10,3 por ciento y para los de hasta 300 toneladas, 11,5 por ciento.
Para los grandes productores de girasol de la zona núcleo (sudeste y sudoeste de la provincia de Buenos Aires, la 125 hubiera implicado márgenes brutos 71 por ciento mayores que los actuales y para los pequeños del 265 por ciento.
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Dignidad.

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Hambre y represión
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El psicoanalista y director de teatro Eduardo Pavlovsky advierte que el hambre y la desnutrición infantil son violaciones a los derechos humanos equiparables a las atrocidades de la dictadura. Y que allí está el germen de la formación de la delincuencia infantil y sus consecuencias actuales.


Eduardo Pavlovsky

Existía una cultura de la complicidad civil durante la dictadura. Hoy también existe una cultura de la complicidad civil en relación con el problema del hambre y la desnutrición infantil en la democracia. Es un abordaje social cultural. Como dice Giardinelli "Nuestro presente sociocultural configurado por entre 10 y 15 millones de compatriotas carentes de esperanzas, muchos de ellos en estado de animalidad (subrayado mío). Eso no se debe a un cataclismo ni es un flagelo natural, sino que es resultado de políticas que aquí se aplicaron y es urgente revertir, pero en serio y definitivamente, lo que implica exigir a las autoridades urgentes medidas reparadoras".


El intendente Gustavo Posse dijo que el crimen del ingeniero Barrenechea está relacionado con el retiro de efectivos de Gendarmería en la villa La Cava. Alguien le contestó: "El triste suceso está relacionado con la ausencia de educación, de salud, de trabajo, de buena alimentación, de los derechos fundamentales del hombre: ausencia de igualdad, ausencia de oportunidades, ausencia de políticas que tiendan a preservar la dignidad humana, en ese asentamiento y en otros muchos puntos de la República".


Dicen que los pibes de La Matanza son reclutados por organizaciones para cometer robos en otros puntos suburbanos. Los pibes se "entrenan" porque el reclutador les paga 500 pesos por cometer asaltos, robos o asesinatos que sufren todos los días principalmente las casas de la zona norte. Dicen que los preparan drogándolos antes de llevarlos al lugar indicado.


La lógica de un pibe de La Matanza no es la lógica de un pibe de Capital o San Isidro. Son dos o tres generaciones donde los valores se han transformado en la cultura villera sobre el hacinamiento, la promiscuidad, la falta de higiene, agua potable y de la carencia de recursos humanos para vivir con dignidad. La desigualdad social hoy es más amplia que nunca y también influye en este tipo de producción de subjetividades.


En la provincia de Buenos Aires, entre los 15 y los 20 años los jóvenes piensan que dentro de cinco años van a estar muertos o excluidos (encuesta del Ministerio de Desarrollo Social). No pueden pensar ni imaginar el futuro. Y no poder imaginar un futuro o un proyecto los convierte en un ser de otra cultura, formada por otros valores, por otros ideales, además de ser jóvenes que han convivido con tres generaciones sin trabajo.


Había que ver el desconcierto de Chiche Gelblung con dos jóvenes de La Cava que llevó a su audición televisiva. Chiche le preguntó a uno de ellos por una camisa Nike que llevaba puesta. El joven le contestó: "¿No te gusta que la tenga yo, no?". Y agregó: "Esta ropa es sólo para tipos como vos, cuánto ganás aquí, decímelo, vos debés tener mucha guita y te podés comprar muchas cosas". Y se inició un diálogo imposible, suscitado por el joven adolescente de La Cava y un Chiche desconcertado y desconocido que parecía someterse a un interrogatorio. Nunca lo vi tan incómodo en una entrevista, porque evidentemente es un periodista muy inteligente, pero acá se enfrentaban dos culturas diferentes.


Miles de familias están volviendo a los comedores comunitarios. En la red de banco de alimentos la demanda es un 15 por ciento mayor que en el 2007. En el partido de La Matanza la suma de las camas públicas de los hospitales es de 0,4 cada 1000 matanceros, una proporción bajísima. La Organización Mundial de la Salud establece una relación que debe ser 6,3 cada 1000 habitantes.


Es imposible no condenar los crímenes, los robos a que son sometidas las víctimas de la delincuencia y que abarcan las tres clases sociales, familias destruidas, otras que viven en permanente estado de miedo y temor. Nos identificamos con su miedo y su dolor. No podría ser de otra manera. Pero no es disminuyendo la edad de la imputabilidad de los menores de 14 años; como solución final, esto es ingenuo.


Tenemos que recordar que los derechos humanos no pueden quedar sólo asociados en la subjetividad popular al problema de la dictadura y los desaparecidos.


No debe valer más la vida de un desaparecido que la de un niño que muere de hambre, ni de los 27 que mueren por día por causas evitables. La indignación debiera ser la misma, la del joven desaparecido por el crimen de la dictadura y la del niño que muere de hambre en nuestro país.


Los derechos humanos deben ser el desarrollo de los recursos humanos para toda la población argentina. El combate al subdesarrollo de los recursos humanos (alimentación, salud, educación a todos los niños) debe ser prioridad y urgencia para prevenir futuros conflictos sociales. Empezar de abajo asegurándole a la niñez la estabilidad de poder vivir sus propios derechos constitucionales y de poder pensar en un posible futuro con dignidad. Es sólo poder pensar. El que no come no piensa y su arma es la inmediatez. No existen estructuras de demora, como habría dicho el doctor Fernando Ulloa. El hambre es un crimen en nuestro país, un crimen diario que potencia la delincuencia y el crimen organizado. Los ataques a las organizaciones como Pelota de Trapo –a través del rapto de uno de sus chicos, subiéndolos a coches donde son paseados amenazándolos por pertenecer a una organización que se ocupa del hambre y de la indigenciason un buen ejemplo de la complicidad civil de un gran sector de la población argentina que se niega a identificarse con el otro sector argentino de la población que padece hambre e indigencia. La falta de respuesta frente al hambre es el germen de la complicidad civil. Es de "mal gusto hablar de la desnutrición infantil". El hambre no es problema para un gran sector de la población. El que come tiene alimentación, educación y salud, sólo puede tener temor a ser saqueado, asesinado por la "animalidad" descripta por Giardinelli.


Desconocemos la subcultura de las zonas más carecientes, su lenguaje, sus valores, sus creencias y sus desesperanzas. Se nace allí en la villa y allí se forman sus valores, sus ideales, nada tienen que ver con los nuestros, que hemos podido alimentarnos, trabajar y estudiar. El programa de Chiche y los dos villeros de La Cava es la visualización práctica de las dos culturas enfrentadas.


El joven villero que sale a robar o matar por dinero, o por el dinero que le ofrecen, sólo siente que ése es su trabajo, no existen en esa subcultura nuestras categorías del bien y del mal, en esos chicos de 13, 14 o 15 años sin ninguna esperanza futura posible para una vida mejor.


Como dice la carta de Posse cuando afirma que el crimen del ingeniero Barrenechea estuvo relacionado con la ausencia de efectivos de Gendarmería en la villa, "en tanto no se solucione la ausencia del Estado en la villa, seguirán presentes la inseguridad, la desigualdad, la injusticia, el hambre, la mortalidad infantil, la deserción escolar, la pasta base y la prostitución infantil –y agrega–, la respuesta no debe buscarse en el Código Penal sino en la Constitución nacional".


Allí está el germen de la formación de la delincuencia infantil y sus tremendas consecuencias actuales.


Insisto, el bien y el mal tienen distintos valores y códigos. Son los hustler, del ghetto negro de Chicago, que la familia espera ávidamente para recibir dinero que viene de los robos, asesinatos y drogas.


La ausencia de una política de Estado frente al retiro de fondos destinados a la ayuda social fue el origen del crimen juvenil. Los chicos de La Matanza y de La Cava son nuestros pequeños hustler.


No nos olvidemos que la pandilla juvenil más sangrienta en Latinoamérica, los maras, fue el origen de una mayor represión a los jóvenes en El Salvador. Hoy los maras han constituido un ejército temible de delincuentes infantiles que existen ya en Latinoamérica.


En la lenta recuperación de una justicia social donde los derechos devuelvan la dignidad a los muchos que la carecen, muchos de ellos ni saben que la carecen. Se ha perdido en esa subcultura de animalidad el derecho a tener derechos.


No más cárceles sino mejores instituciones que se ocupen de la infancia, devolviéndoles los derechos fundamentales de poder vivir y desarrollarse. No deben nacer condenados. La dignidad que fue devuelta a los indígenas de Evo Morales o a los cabecitas negras de Perón sólo consiste en ser personas y no vidas desperdiciadas, vidas no vividas, que merecen ser vividas.

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Mucho circo y poco pan

Osvaldo Bayer (Bonn, Alemania)

Toda Europa se prepara para el Campeonato Europeo de Fútbol que comienza hoy. Si comparamos los espacios en los medios de comunicación que se le han dedicado a la Conferencia Mundial de Alimentación que acaba de finalizar con las páginas y páginas que se dedican a los comentarios y reportajes de fútbol, son diez a uno. Diez para el fútbol y uno para el hambre mundial que esa conferencia ha dejado en claro: 800 millones de seres humanos padecen hambre en el mundo; la mayoría, por supuesto, niños. Diez goles a uno: toneladas de papel sobre jugadores, pronósticos, entrenadores, hinchadas. Otros diez golazos en contra para los pobres del mundo.

Que los hay en todos los países. Desde el primer mundo hasta el tercero, cuarto. Sí, leamos por ejemplo el informe de la Asociación Federal de la Mesa Alemana. Es una organización de ayuda a hombres, mujeres y niños que no pueden alimentarse bien por falta de medios. Actualmente, se atiende a 800.000 necesitados en toda Alemania. Se les entrega pan, productos lácteos, fruta y verdura. La razón de este aumento de pobres es la suba que han tenido últimamente los precios de alimentos. Justamente ayer, viernes, se instaló la llamada "mesa larga de la solidaridad", de 200 metros de largo, en Magdeburgo. Eso se llama verdadera solidaridad. Esta organización comenzó en 1993 en una ciudad y hoy ya hay 785 filiales en las diversas regiones alemanas. Tienen 35.000 ayudantes voluntarios que solicitan a los supermercados, panaderías o carnicerías la donación de productos sobrantes. El presidente de esta organización, Gerd Häuser, declaró a la revista Stern: "La red social no existe más en Alemania. Muchos que reciben del Estado ayuda por desocupado y jubilado, pero también madres solas con hijos, ya no llegan a comer todos los días sin nuestra ayuda". Agregó que "cada vez aumenta más el numero de niños y los adolescentes que necesitan ayuda. Ya están llegando a una cuarta parte de los que vienen a nuestras mesas. En algunas ciudades llegan ya hasta el 40 por ciento".

Pienso en la Argentina. En los generosos comedores infantiles que se han ido organizando en casi todos los barrios pobres, a los cuales hay que ayudar. Sí, en el país de las espigas de oro. Hambre, hambre.

El gobernador de Buenos Aires, Scioli, ha dicho hace algunas horas: "Con los alimentos no se jode". Claro que no. Justamente lo que pasa en la Argentina, donde se ha volcado, como protesta, leche a las zanjas, ha ocurrido en estos días en Holanda y Alemania. Una revista alemana muestra cómo en Holanda se han bañado chicos y grandes con leche derramada por los productores. Que se derrame la leche, que se arrojen a las carreteras los cereales, habla de falta de sentido de respeto a la vida. ¿Por qué esa leche no se llevó gratis a las escuelas y a los comedores infantiles y de adultos o se repartió en los barrios pobres? Lo mismo con los otros productos que se tiraron a la basura. Hubiera sido más directa y simpática dicha protesta si hubieran llamado a la puerta de cada casa y obsequiado a cada uno un vaso de leche. Pero claro, el problema no se reduce a la leche que tiraron o no. No se jode con los alimentos, pero también hay que empezar a gritar: no jodan con la tierra, no jodan con los bienes que pertenecen a todos. Con retenciones o no retenciones no se soluciona el problema fundamental, sino con una reforma agraria bien estudiada, de fondo, en libertad y debate. Por ejemplo, impedir propiedades de tierras mayores a treinta mil hectáreas –como principio– y propender a la formación de cooperativas agrarias con los verdaderos trabajadores de la tierra. Una sociedad verdaderamente democrática no puede permitir que sean las empresas pulpos las que nos digan cuánto tendremos para comer y cuánto se dará para biocombustibles, o se siembre sólo aquello que les da más ganancias. La tierra es un bien público y no de las tendencias del mercado. Son las necesidades de todos los habitantes las que tienen que regir y no de aquellos que paran por unas horas en Puerto Madero. Con la tierra no se jode, tendría que ser el lema argentino.

Lo hemos podido comprender en la reciente Cumbre Mundial sobre la Alimentación, en Roma. Donde concurrieron 40 jefes de gobierno y 4747 delegados. (Nos imaginamos lo que debe haber costado ese encuentro.) Bien, pero ¿qué se resolvió? Primero digamos que por lo menos se comprobó de acuerdo con cifras oficiales que 850 millones de habitantes viven todos los días con hambre y están desnutridos. Que más de una cuarta parte de la suba de precios de los alimentos se debe a los negocios especulativos que se hacen con ellos. (Los argentinos debemos tener bien en cuenta justamente eso y preguntémonos: quién hace los negocios especulativos.)

Quedó claro en la reunión esto de las especulaciones cuando se puso el ejemplo de Ucrania, donde subió de pronto el precio del trigo en un tercio cuando se resolvió dedicar más tierra al cultivo de la colza. O cuando Bush anunció que se iba a promover el bioetanol e instantáneamente se duplicó el precio del azúcar. El Banco Mundial ha declarado que cuando se propuso el aumento de las llamadas "plantas energéticas", subió el precio de los alimentos entre el 30 y el 70 por ciento. Oficialmente se dijo que hay peligro de hambre en treinta y tres países. Lo dijo en el Congreso el representante de la organización de Ayuda contra el Hambre en el Mundo: "En esta reunión se tendría que haber discutido el peligro de las prácticas comerciales que distorsionan la seguridad de la alimentación de los países en desarrollo." No, eso no se hizo. Porque, ¿quién le pone el cascabel al gato del sistema? Es un papel que, sin ninguna duda, tienen que tomar en sus manos las organizaciones de derechos humanos del mundo entero, porque nada se puede esperar de delegados que sirven como lacayos de los gobiernos. Es un papel que desde hace mucho tiempo tendrían que haberlo tomado también las iglesias. Pero hasta ahora han dado como única solución recomendar ponerse a rezar. O embellecer todo con palabras que parezcan profundas. En el actual conflicto argentino, el cardenal Bergoglio ha pedido a las partes en litigio un "gesto de grandeza". ¿Gesto de grandeza a quienes siempre aspiran a ganar más? El mismo cardenal ha empleado la palabra "concordia". ¿"Concordia" a un sistema que nos ha llevado a esto? Multimillonarios y pobres de pan duro.

No, los problemas hay que solucionarlos y tienen que prevalecer las búsquedas de soluciones para los problemas de los que no tienen ni siquiera para ponerles un pan en la mesa a sus hijos. Porque si no la "concordia" a la que se llegue en la Argentina va a merecer el título que el diario alemán Frankfurter Rundschau le acaba de dar a la conferencia de la Alimentación de Roma: "Gran circo y poco pan". Ninguna receta contra el hambre.

¿Para eso se gastó tanto en este congreso? Casi cinco mil delegados para ese resultado final.

Pero no todo está perdido, como siempre, el destino nos trae de pronto un hecho humilde, pero logrado con todo coraje civil. Me llega un mensaje de que en Lanús, en mi país argentino, se cambió oficialmente el nombre de la calle coronel Federico Rauch por el nombre de un obrero de ese barrio desaparecido en 1976. Asistió el intendente al acto cumpliendo así la resolución del Concejo Deliberante. Se cumplía así un sueño. Terminar con la glorificación de ese militar mercenario contratado por Rivadavia "para exterminar a los indios ranqueles". A los cuales degollaba "para ahorrar balas", como lo dice en sus comunicados. En 1963 pedí en la ciudad bonaerense de Coronel Rauch que el pueblo votara otro nombre. Por ese pedido fui preso 63 días ya que el ministro del Interior de la dictadura militar de ese tiempo era el general Juan Enrique Rauch, bisnieto directo del mercenario. Y ahora en Lanús, a 45 años de mi pedido, se daba el primer paso para bajar del pedestal a quien iniciaba una línea que iba a terminar con la matanza de Roca, que iba a dar el paso a la repartición de la tierra y al origen de los dueños de la tierra que hoy obligan a marcar el rumbo de nuestra economía.

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Crisis alimentaria en el mundo

Los consumidores de los países ricos están sintiendo ya la crisis en los supermercados, pero los pueblos más empobrecidos del mundo están muriéndose de hambre. La causa de esta situación son los precios al alza de los alimentos, que están provocando disturbios por todo el mundo; así está ocurriendo en Mexico, Indonesia, Yemen, Filipinas, Camboya, Marruecos, Senegal, Uzbekistán, Guinea, Mauritania, Egipto, Camerún, Bangladesh, Burkina Fasso, Costa de Marfil, Perú, Bolivia y Haití. Este último país, que una vez fue casi autosuficiente en sus necesidades alimentarias, ha pasado ahora a depender de las importaciones para su abastecimiento (al igual que otros países importadores de alimentos), quedando a merced de las empresas agropecuarias.
La escasez de trigo en Perú es lo suficientemente grave como para tener al ejército haciendo pan a base de harina de patata (una cosecha nativa). En Pakistán, miles de soldados vigilan los camiones que transportan trigo y harina. En Tailandia, los campesinos que cultivan arroz se turnan para mantenerse despiertos por la noche para vigilar sus campos de los ladrones. En los últimos meses, el precio de las cosechas casi se ha duplicado. Es el alimento básico de la mitad o más de la población mundial, pero los precios al alza y el temor a la escasez han movido a algunos de los mayores productores a exportar menos: Tailandia (el mayor exportador del mundo), Vietnam, India, Egipto, Camboya, y otros que probablemente les seguirán, puesto que la producción mundial va por detrás de la demanda. Los productores de otros granos están haciendo lo mismo, como Argentina, Kazajstán y China. Cuanto menos se exporte, más subirán los precios.
Otros factores son los altos precios del petróleo y los costes de transporte, la creciente demanda, la especulación sobre productos básicos, las plagas del sureste de Asia, una sequía en Australia que dura ya diez años, las inundaciones en Bangladesh y otros lugares, una ola de frío en China que se alarga ya 45 días, y otros factores naturales que en mayoría han sido manipulados, como el desvío de cosechas para dedicarlas a producir biocombustibles, se han combinado para crear una creciente crisis mundial que se detalla a continuación. Se produce también en un momento en que millones de chinos e indios tienen ingresos más altos, cambian sus hábitos alimenticios y consumen más carne, pollo y otros productos cárnicos que provocan demandas inmensas de producción de grano.
A continuación, expongo una instantánea que apareció el 8 de abril en el Times británico recogiendo la situación en algunas zonas de Asia:
· Los campesinos filipinos que sean cogidos acaparando arroz se arriesgan a una sentencia de cárcel perpetua por “sabotaje económico”;
· Miles de pasteleros indonesios de pasteles de soja se han puesto en huelga contra la destrucción de sus medios de vida;
· Países que eran autosuficientes en otra época, como Japón y Corea del Sur, están “reaccionando ferozmente mientras la ratio de reservas de alimentos para consumo se desploma hasta mínimos históricos”;
· La India no puede exportar ya millones de toneladas de arroz; ahora se ve forzada a dejar “una reserva alimentaría estratégica especial además de sus reservas de trigo y arroz”;
· Tailandia es el mayor productor mundial de arroz; su precio subió un 50% en el pasado mes;
· Países como Filipinas y Sri Lanka se disputan suministros seguros de arroz; esos dos países y otros estados asiáticos están luchando para enfrentarse a los precios altos y a los suministros insuficientes.
· El arroz es el producto básico de tres mil millones de personas; una tercera parte de ellas sobrevive con menos de 1$ al día y tienen “inseguridad alimentaria”; eso significa que, sin ayuda, pueden morirse de hambre.
La Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO, en sus siglas en inglés) informó que los costes de los alimentos, a nivel mundial, habían subido casi un 40% en 2007, mientras los granos subieron un 42% y los productos lácteos casi un 80%. El Banco Mundial declaró que los precios de los alimentos han subido un 83% desde 2005. Esto ha hecho que 37 países hayan tenido que hacer frente a crisis alimentarias a partir de diciembre y que, en respuesta a la situación, 20 impusieran controles sobre los precios.
También está afectando a las agencias de ayuda humanitaria como el Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas (WFP, en sus siglas en inglés). Debido al alza de los costes de la energía y los alimentos, el 20 de marzo se hizo un llamamiento urgente a los donantes para que contribuyeran a cubrir un vacío de 500 millones de euros en los recursos que les permiten llevar a cabo su trabajo. Desde esa fecha, los precios de los alimentos subieron otro 20% y no hay señales de que vayan a bajar. Para los pobres del mundo, como el pueblo de Haití, la situación es desesperada, la gente no puede conseguir alimentos, hagan lo que hagan, y muchos se están muriendo de hambre.

El Hambre Mundial

Un Problema Cada Vez Más Grave Para Todas las Naciones
La situación es tan grave que las protestas pueden estallar por doquier y en cualquier momento, y los países ricos, incluidos los EEUU, no están inmunizados. La pobreza en el país más rico del mundo crece y organizaciones como el Economic Policy Research (CEPR) y el Economic Policy Institute (EPI) así lo documentan. Están informando de la existencia de unas clases marginadas (cada vez más numerosas), alrededor de 37 millones de personas con salarios miserables, y aseguran que las estadísticas oficiales subestiman el problema. Indican que se está abriendo un abismo sin precedentes entre ricos y pobres, una clase media agonizante y cada vez más millones de seres inmersos en la extrema pobreza.
Afecta también a los desempleados en tiempos de depresión económica, pero los datos oficiales del gobierno ocultan hasta qué extremo. Si los cálculos sobre el empleo se hicieran como se instituyó originariamente, la tasa real estaría alrededor del 13% en lugar de la cifra del 5,1% del Departamento de Trabajo. Lo mismo ocurre con la inflación que, a nivel macroeconómico, está alrededor del 12% en vez del oficial 4%, cifra totalmente absurda.
En condiciones de especial dureza, el síntoma más claro es que el hambre aumenta, y la actual inflación alimentaria amenaza con una espiral que va a escapar de todo control si no se hace nada para remediarla. Es la más alta en décadas, con el año 2007 señalando lo que se nos viene encima: los huevos subieron un 25%; la leche un 17%; el arroz, el pan y la pasta un 12%, y vayan y miren los precios que señala la Junta de Comercio de Chicago (CBOT, en sus siglas en inglés):
· Los precios de los granos y la soja están en niveles nunca vistos;
· El trigo está todo el tiempo por encima de los 12$ el celemín (*), con pocas perspectivas de que deje de subir a pesar de una disminución temporal en los precios; el Departamento de Agricultura de EEUU prevé que las reservas globales de trigo de este año caerán hasta una cifra de hace 30 años, por debajo de 109,7 millones de toneladas métricas; USDA también proyectó que las reservas de trigo estadounidenses al año a finales de 2008 serían de 272 millones de celemines, el nivel más bajo desde 1948;
· El maíz y la soja están también a nivel de record; la soja está a 15$ un celemín; los precios del maíz se dispararon hasta los 6$ el celemín, mientras la demanda de esta y otras cosechas se disparan a pesar de que los granjeros estadounidenses han plantado todo lo que han podido para aprovechar los altos precios.
Una demanda creciente, un dólar débil, pero también hay otros muchos factores responsables de la situación: el aumento en el uso de maíz para la producción de etanol ha hecho que los granjeros dediquen una gran parte de la extensión de sus tierras a otro tipo de cosechas a fin de plantar más de lo que más se demanda. El 43% de la producción de maíz se dedica a alimentar el ganado, pero alrededor un quinta parte va a los biocombustibles, según la Asociación Nacional de Productores de Maíz (NCGA, en sus siglas en inglés). Otras estimaciones llegan al 25-30%, comparado con el 14% de hace dos años, y la NCGA estima que una tercera parte de la cosecha de 2009 irá para producir etanol, no comida. Esto está disparando la inflación alimentaria mundial y estadounidense y las previsiones a cinco años vista es que los aumentos serán aún más altos.
En los países más pobres del mundo, la gente se muere de hambre y aquí [EEUU] no se para de hablar de vales de comida, con unas previsiones sin precedentes: este año, 28 millones de estadounidenses van a necesitarlos, a la vez que aumenta el desempleo en una economía debilitada. Sin embargo, muchos millones en situación precaria no tienen la cobertura de unos servicios sociales que, además, cuentan con presupuestos mínimos a causa de las guerras y la bajada de impuestos a los ricos, haciendo que la gente pobre se hunda en casa. Una familia de cuatro miembros sólo tiene ahora derecho a subsidios si sus ingresos mensuales son de 1.721$ al mes, o 20.652$ al año (o por debajo). Incluso en esos casos, consigue los mismos 542 dólares al mes que recibían los perceptores en 1996 para cubrir los mucho más altos precios actuales, lo que significa alrededor de un 1$ por persona y comida y bajando.
Ese es el dilema que debe afrontar el Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas (WFP, en sus siglas en inglés) en un momento en que las donaciones que le llegan son insuficientes. Su Directora Ejecutiva, Josette Sheeran, dijo: “Nuestra capacidad para llegar a la gente disminuye a la vez que las necesidad aumentan… Estamos viendo una nueva cara del hambre en gente que no puede permitirse comprar comida… Las situaciones que anteriormente no eran urgentes son ahora desesperadas”. Las necesidades de financiación del WFP siguen aumentando. Se estima que alcanzan los 3,5 mil millones de dólares, que seguirán creciendo, y son para proyectos aprobados para alimentar a 73 millones de personas en 78 países en todo el mundo. El WFP prevé unas necesidades potenciales mucho más altas para emergencias imprevistas y para la cada vez mayor cantidad de personas en situación de necesidad.
La suma que la gente (que no es pobre) de los países ricos dedica a los alimentos supone el 10% de su consumo. En otros, como en China, es de alrededor de un 30%, pero en África Subsahariana y en los países pobres de Latinoamérica y Asia es de alrededor del 60% (o incluso el 80%) y siguen aumentando. Significa que la ayuda alimentaria es vital y que sin ella la gente se morirá de hambre. Pero mientras los precios de los alimentos suben, los ingresos disponibles (cuando más necesarios eran) caen porque no se dispone de suficiente dinero y hay muy pocos donantes ofreciendo ayuda.
Las agencias que podrían hacer algo están haciendo menos de lo que debieran y algunas, como USAID, están diciendo que van a cortar el volumen de la ayuda alimentaria que proporcionan, pero no quieren decir por qué. Su misión es ayudar a los ricos, no a los pobres, como se afirma en su página en Internet: Como agencia gubernamental de EEUU, “recibe sus directrices políticas exteriores de la Secretaría de Estado y su misión es cuidar de los intereses políticos exteriores de EEUU en las áreas de crecimiento económico, agricultura y comercio…” Eso deja fuera a los pobres.
Oxfam se preocupa de lo que USAID ignora. Se hicieron llamamientos a los donantes y gobiernos a acciones inmediatas para proteger a los pobres del mundo contra la subida de los precios de los alimentos. Un portavoz dijo: “La incertidumbre económica mundial, los altos precios de los alimentos, la sequía (y otros factores), todos unidos, lanzan una seria amenaza a los más vulnerables”. En otra declaración añadía: “En el futuro, cada vez habrá más gente teniendo que enfrentar carencias alimentarias. Debido al aumento de los precios de los alimentos, tenemos que pensar en su impacto sobre los pobres del mundo, que están gastando en comida hasta el 80% de sus ingresos”.
El Relator Especial para el Derecho a los Alimentos de Naciones Unidas, Jean Ziegler, expresó también su alarma. En comentarios al diario francés Liberación, dijo: “Nos encaminamos hacia un período muy largo de motines, conflictos y olas de incontrolable inestabilidad regional marcados por la desesperación de las poblaciones más vulnerables”. Señaló que incluso en circunstancias normales el hambre invade el mundo y cada cinco segundos se lleva la vida de un niño menor de diez años. Debido a la crisis actual, nos enfrentamos ahora a “una masacre inminente”.
Además de los factores habituales citados, es vital preguntarse por qué, pero no esperen que se lo explique Lula de Brasil. La producción de biofuel es la principal culpable pero, según él, no es así. Brasil es uno de los productores de biofuel más importantes. El pasado año firmó un “Pacto del Etanol” de Investigación y Desarrollo con Washington para desarrollar las tecnologías de “próxima generación” para seguir aumentando la producción.
El 16 de abril, en un información de Reuters, el antiguo dirigente sindical se manifestó de forma desdeñosa sobre la actual crisis y rechazó las críticas de que los biofuel tuvieran la culpa. A pesar de las protestas en Brasil y en todo el mundo, dijo a los periodistas: “No me digan… que la comida es cara a causa del biodiesel. Es cara porque la situación económica de los pueblos ha mejorado y quieren comer más”. Eso es verdad en algunas zonas de la China y la India, pero no en la mayoría de países donde los ingresos no han mantenido el ritmo de la inflación.

Biocombustibles – El Azote de Nuestra Época

La idea de obtener fuel combustible de las materias orgánicas ha estado dando vueltas en la mente de algunos desde la época de los primeros coches, pero sólo recientemente ha empezado a considerarse en serio. Como se fabrican a partir de plantas o subproductos animales (renovables), los bio o agrocombustibles se han vendido (falsamente) como una solución a la cada vez mayor escasez de energía con un supuesto inmenso beneficio añadido, con la insensata idea de que son limpias y verdes sin todas esas cuestiones molestas relacionadas con los combustibles fósiles.
El biofuel es un término general para describir todos los combustibles de materia orgánica. Las dos clases más comunes son el bioetanol, como sustituto de la gasolina, y el biodiesel, que sirve para el mismo propósito que ese tipo de combustible.
El bioetanol se produce a partir de cultivos ricos en azúcar, como el maíz, el trigo y la caña de azúcar. La mayoría de los coches pueden quemar un combustible del petróleo mezclado hasta con un 10% de bioetanol sin necesitar hacer modificaciones en su motor. Algunos coches, de modelos más recientes, pueden correr con bioetanol puro.
El biodiesel se produce a partir de una variedad de aceites vegetales, como la soja, la palma y la colza, más grasas animales. Este fuel puede reemplazar al diesel regular sin modificar los motores.
El etanol de celulosa es otra variedad y se hace a partir de la fibra descompuesta de las hierbas o de otras clases de plantas. Los biofuel de todos los tipos son renovables ya que los cultivos crecen en temporada, son cosechados y replantados para obtener nuevas producciones una y otra vez.
En el discurso de George Bush de 2007 sobre el Estado de la Unión anunció: “Es de interés vital para nosotros que diversifiquemos los suministros energéticos de EEUU, por lo que debemos continuar invirtiendo en nuevos métodos para producir etanol y reducir en un 20% el uso de la gasolina en EEUU en los próximos años. Para lograrlo, debemos fijarnos el objetivo de conseguir 35 mil millones de galones de fuel renovable y alternativo en 2017 para reducir nuestra dependencia del petróleo extranjero”.
Anteriormente, el Congreso aprobó el Acta para la Política Energética de 2005 que establecía un mandato para aumentar la producción de fuel y etanol hasta cuatro mil millones de galones en 2006 y hasta 7.500 millones para 2012. El año pasado se alcanzaron ya los 6.500 millones de barriles y se va camino de lograr los 9.000 millones este año.
El Acta por la Seguridad e Independencia de la Energía impulsó el esquema de la administración Bush con multitud de subsidios al sector agrícola. Su versión final fue aprobada sin problemas en diciembre por las dos Cámaras, y George Bush lo hizo oficial el 19 de diciembre. Subió las previsiones de 2005 con uno de sus llamamientos a producir 36.000 millones de galones de fuel renovables en 2022 para reemplazar el 15% de su equivalente en petróleo. Eso supone aumentar casi en cinco veces los niveles actuales, y pueden fijarse nuevos objetivos mientras sigan subiendo los precios del petróleo (que el 21 de abril alcanzaron los 117$ por barril) para justificar alternativas más baratas, y algunos de la comunidad del medio ambiente proclaman que los biofuel son menos dañinos para el medio ambiente.
Sigan aplaudiendo, pero abran los ojos a la realidad. Al consideran todos los efectos que supone producirlos, se ve, en dos palabras: que los combustibles orgánicos destrozan las selvas tropicales, reducen las reservas acuíferas, exterminan las especies e incrementan las emisiones invernadero. Al menos eso es lo que el Science Magazine dice en su número más reciente. Revisaba estudios que habían examinado cómo la destrucción de ecosistemas naturales (tales como las selvas tropicales y las praderas sudamericanas) no sólo libera gases invernadero cuando se queman y se aran sino que también priva al planeta de esponjas naturales que absorben las emisiones de carbón. La tierra cultivable absorbe mucho menos carbón que las selvas tropicales, y también absorbe menos el monte que las reemplaza.
El científico de Nature Conservancy, Joseph Fargione (principal autor de un estudio), concluía que la aniquilación de las praderas, a causa del fuel fabricado anualmente a partir de esa tierra, libera 93 veces una cantidad de gases invernaderos que podrían haberse evitado. Para los científicos y otras personas preocupadas por el calentamiento global, la investigación descubría que la producción de biofuel exacerba ese problema y por tanto hay que reconsiderarla. Otros no están de acuerdo y, de momento, continúa la tendencia en Europa y EEUU, fijándose ambiciosos objetivos que prestan poca atención a las consecuencias que prefieren ignorar.
Eric Holt-Gimenez, director ejecutivo del Food Frist/Institute for Food and Development Policy, sí concede mucha atención al tema y escribió sobre él en un artículo publicado el pasado junio por la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) que fue ampliamente distribuido con posterioridad. Su título era: “Biocombustibles: Los Cinco Mitos de la transición a los Agrocombustibles”. Como él señala: “Es necesario deshacer todo el equipaje mítico de los agrocombustibles de transición”:
1. Los agrocombustibles no son limpios ni verdes. Como se dijo antes, producen muchísimas más emisiones de gases invernadero que las que ahorran y también requieren grandes cantidades de fertilizantes a base de petróleo, que contaminan aún más.
2. La producción de agrocombustibles destruirá inmensas extensiones de bosques en países como Brasil, donde está bien documentada la colosal devastación de la Selva del Amazonas, que sigue actualmente aumentando a una velocidad de 325.000 hectáreas al año. En Indonesia, para 2020, “las plantaciones de aceite de palma para biodiesel seguirán siendo la causa principal de pérdida de bosques en un país que tiene una de las tasas de deforestación más altas del mundo”.
3. Los agrocombustibles destruirán el desarrollo rural. Los pequeños campesinos se verán obligados a dejar sus tierras y lo mismo les ocurrirá a otros miles en comunidades que tendrán que hacer sitio a las Grandes del Petróleo, a los negocios y tecnología agropecuarios, que llegarán y se apoderarán de inmensos beneficios destinados a los multimillonarios.
4. Los agrocombustibles aumentan el hambre. Los pobres son siempre los que peor parados salen, el tópico está ya expuesto arriba, y Holt-Gimenez cita otra previsión. El International Food Poilcy Research Institute estima que los precios de los productos alimentarios de primera necesidad aumentarán de un 30 a un 33% en 2010, pero esa cifra se ha quedado ya obsoleta al considerar los datos actuales. El FPRI ve también un continuo aumento hasta 2020 de entre el 26 al 135%, que será catastrófico para los pobres del mundo que no pueden permitirse ya pagar los precios actuales y que no tienen posibilidades de aumentar sus ingresos más que de forma marginal, en caso de tener alguna posibilidad.
5. Unos agrocombustibles mejores, de “segunda generación”, no es algo que esté a la vuelta de la esquina. Aunque se nos trata de vender que son respetuosos con el medio ambiente y que los árboles y el Panicum virgatum (una especie de hierba alta de pradera de estación cálida que crece en el centro de Estados Unidos) crecen deprisa. Holt-Gimenez denomina a ese argumento de “cebo y juego de trileros alrededor de la Panicum virgatum” creado para sustentar la hipótesis de la producción de primera generación ahora en marcha. Los problemas ambientales son los mismos y se verán aún más inmensamente agravados por las plantaciones de cosechas extensivas de GMO (**).
Holt-Gimenez considera los agrocombustibles como un “caballo de Troya genético” que está permitiendo que gigantes del negocio agropecuario como Monsanto “colonicen a la vez nuestro fuel y nuestro sistema alimentario”, que apenas sirven para contrarrestar la creciente demanda de petróleo, que se llevan inmensos beneficios de ese plan, que lo consiguen a expensas de los contribuyentes, que es exactamente lo que está sucediendo también con las Grandes del Petróleo en ese aspecto, como modo de diversificar mediante mayores inversiones en biofuel. Más sobre esto a continuación.

El Fantasma de Henry Kissinger

Kissinger hizo en 1970 un comentario escalofriante que explica bastante lo que está sucediendo ahora: “Controla el petróleo y controlarás las naciones; controla los alimentos y controlarás a los pueblos”. Combínalo con un incontestable poder militar y lo controlarás todo, dijo también, probablemente, Kissinger.
Dijo mucho más en su memorando clasificado de 1974 sobre un proyecto secreto denominado National Security Study Memorandum 200 (NSSM 200) sobre “un plan de acción para la población mundial” en aras a conseguir un drástico control de la población global. Quería reducirla en cientos de millones, utilizando los alimentos como arma, y reorganizando de forma total el mercado global de alimentos para conseguir la destrucción de granjas familiares y su reemplazo por fábricas (dirigidas por el negocio agropecuario). Esto ha estado llevándose a cabo durante décadas, apoyado desde enero de 1995 por la fuerza del WTO, y caracterizado ahora por inmensos gigantes agropecuarios con monstruosos poderes integrados verticalmente que controlan todos los aspectos de los alimentos que comemos, desde los laboratorios de investigación a las plantaciones al procesamiento a los supermercados y a otros aspectos alimentarios en los mercados de todo el mundo.
Pero hay más aún y es peor. Hoy en día, cinco gigantes del negocio agropecuario, con muy poca fanfarria y enorme respaldo gubernamental, hacen planes a lo grande a costa nuestra: controlar los suministros de alimentos mundiales mediante la manipulación genética de los biocombustibles como parte de un esquema más amplio.
Al desviar cosechas para el fuel, los precios se han disparado y cinco gigantes del “Agro biotecnológico” se están aprovechando de ello: Monsanto, DuPont, Dow Agrisciences, Sygenta y Bayer CropScience AG. Su solución: convertir todas las cosechas en GMO, vendiéndolas como medio para incrementar la producción y reducir costes, y proclamando que esa es la solución al alza de precios y al hambre del mundo.
En realidad, el poder agropecuario aumenta los precios, controla la producción para mantenerla alta y el principal objetivo detrás de la actual situación es la conversión de las tierras de labranza en fábricas de biocombustibles. Produciendo menos para alimentación y aumentando la demanda mundial de alimentos, los precios suben y la rampante especulación de artículos básicos de consumo exacerba el problema con comerciantes encantados de poder sacar inmensos beneficios. Es otro aspecto del esquema de transferencia de la riqueza desde hace décadas: de la mayoría mundial a una elite de unos pocos. Mientras la tendencia continúe, su momentum es auto-sostenible y funciona porque los gobiernos lo apoyan. Subvencionan el problema, suavizan las normativas, dejan libertad absoluta a las empresas y sostienen que los mercados funcionan mejor dejándoles a su aire.
Como se mencionó antes, alrededor del 43% de la producción del maíz estadounidense se destina a la alimentación del ganado, pero cada vez se destinan cantidades mayores a los combustibles: en estos momentos, posiblemente, el 25-30% de la producción, comparado con el 14% de hace dos años; desde 2001 ha supuesto una subida del 300%. El total excede actualmente de lo que se destina a la exportación y no parece que la tendencia vaya a disminuir. El resultado, por supuesto, es que las reservas de grano mundiales disminuyen, los precios se disparan, millones de personas se mueren de hambre, los gobiernos lo permiten y son sólo los primeros capítulos de una horrenda tendencia a largo plazo: transformar radicalmente la agricultura de forma que resulte humanamente destructiva de la siguiente forma:
· Permitiendo que los negocios agropecuarios y las Grandes del Petróleo la controlen para su beneficio a costa de la salud y bienestar del consumidor;
· Convirtiéndolo todo en genéticamente manipulable e infligiendo un gran daño potencial a la salud humana; y
· Produciendo cantidades reducidas de cosechas para la alimentación, desviando cantidades cada vez mayores para combustibles, permitiendo que los precios se disparen, valorando igual los alimentos que el petróleo, poniendo fin a la responsabilidad de los gobiernos sobre la seguridad alimentaría y tolerando lo impensable: que se ponga en peligro la vida de cientos de millones de pobres de todo el mundo, permitiendo que se mueran de hambre con tal de conseguir más beneficios.
Ese es el maravillo mundo neoliberal que los estrategas tienen en mente. Se sienten a gusto con sus planes, de los que apenas les desvían las angustias económicas actuales. Son bien conscientes de las crecientes protestas mundiales que podrían ser inmensamente negativas, pero muy centrados, no obstante, en encontrar vías más inteligentes para seguir adelante con lo que llevan tanto tiempo preparando y trabajando. Por eso no van a permitir en absoluto que la miseria humana haga peligrar sus grandes beneficios.
Si no quieren cambiar, el pueblo tendrá que hacerlo por ellos y, a lo largo de la historia, eso es lo que siempre ha funcionado. Con el tiempo, elevar las protestas cuando las amenazas se incrementen, y puede que esas amenazas sean ya tan graves que nunca hubiéramos podido imaginarlas.
Qué mejor momento para un nuevo movimiento social como los del pasado en que eran las fuerzas esenciales para el cambio. El afamado organizador comunitario Saul Alinsky sabía muy bien que la forma de golpear al dinero organizado es mediante el pueblo organizado. Y así fue como triunfaron tomando las calles, haciendo huelgas, boicots, desafiando a las autoridades, paralizando empresas, pagando con sus vidas y, en última instancia, prevaleciendo al saber que el cambio nunca llega de arriba a abajo. Siempre es desde las raíces, de abajo a arriba, y que mejor momento para eso que ahora. Es hora ya de que la democracia valga para todos, que no toleremos los destructivos GMO y los esquemas de los biocombustibles, y que “América la Bella” no siga siendo sólo para las elites y nadie más.
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Sthepen Lendman
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La crisis alimentaria invierte los roles en las negociaciones de la OMC

La crisis alimentaria ha invertido los roles en la OMC: grandes exportadores agrícolas como Argentina, Brasil e India, tradicionalmente liberales en el comercio mundial, imponen ahora restricciones a la exportación, mientras los proteccionistas defienden posiciones liberales.
Para enfrentar la escasez alimentaria y la disparada de los precios de los productos alimenticios, Argentina, Brasil, Vietnam, India y Egipto han impuesto recientemente limitaciones a la exportación de algunos productos.
Pero en las negociaciones de la ronda de Doha sobre la liberalización del comercio en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Argentina y Brasil pertenecen al Grupo de Cairns, el más agresivo en materia de apertura comercial.
Los miembros del Grupo de Cairns han pedido insistentemente a la Unión Europea y a Estados Unidos que rebajen sus tarifas aduaneras para permitir un mayor ingreso de sus productos alimenticios.
Las nuevas medidas adoptadas por estos países en desarrollo incomodan incluso a sus representaciones en Ginebra.
Un funcionario brasileño dijo a la AFP "no comprender" a su gobierno, que el jueves anunció la interrupción de sus exportaciones de arroz y la subasta de una parte de sus reservas para contener el alza de los precios.
"Se trata de reservas públicas y no de la venta por parte de empresas privadas", precisó el diplomático, al tiempo que reconoció que este "elemento de intervención en los mercados" podría ser mal percibido en las negociaciones de la OMC.
Ya existe descontento por la adopción de estas medidas: Japón pidió que el tema sea abordado el miércoles ante el comité agrícola de la OMC.
Importador neto de productos agrícolas, Japón impone tarifas aduaneras particularmente disuasivas a las importaciones de arroz, del orden del 500%.
"No estamos contra las prohibiciones y las restricciones a las exportaciones", aseguró Takaaki Kawakami, primer secretario de la misión de Japón ante la OMC.
"Pero los países fuertemente dependientes de las importaciones como nosotros no quieren poner en peligro la alimentación de sus poblaciones", afirmó.
Un plan propuesto por Tokio obligaría a los países que imponen restricciones a notificarlas a la OMC en un plazo de 90 días y a justificarlas. Además, las medidas no podrían durar más de un año.
Actualmente, según el acuerdo sobre la agricultura firmado en el marco del GATT (acuerdo general sobre las tarifas aduaneras y el comercio) en 1994, los países en desarrollo pueden imponer restricciones a la exportación.
Aprovechando la situación que coloca a los países emergentes en falso en relación a su discurso en las negociaciones, el comisario de Comercio europeo, Peter Mandelson, estimó recientemente que la tasación de las exportaciones o las cuotas sólo otorgan una "ilusión de seguridad alimentaria".
Para los observadores de los países en desarrollo, los impuestos a la exportación corren el riesgo de empeorar el abastecimiento de los más desfavorecidos.
Estas restricciones "podrían colocar a los países pobres que dependen de las importaciones en una situación aún más volátil y crítica de lo que es actualmente", dijo Carin Smaller, directora del centro Institute for Agriculture and Trade Policy en Ginebra.
"Los países africanos, como Ghana, Senegal, Costa de Marfil y Camerún dependen largamente de las importaciones que compran en el mercado mundial, como el arroz de India, la soja de Brasil o el trigo de Argentina", añadió.
Argentina, uno de los principales productores de trigo del mundo y sexto epxortador mundial, mantiene cerradas las exportaciones de trigo, y limitó las de carne vacuna.
Como gesto de sosiego, India, que recientemente suspendió sus exportaciones de arroz, prometió suministrar a Senegal 600.000 toneladas de este cereal por año durante seis años, anunció el jueves pasado el presidente senegalés Abdulaye Wade.

Cosas que pasan mientras la gente duerme...

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Gorilas Argentinos

Pajarito Comecocos

La Mierda Oficialista

Pino Qué Te Pasó ??

La Mesa Criolla

Los une el es pando

Garzón es Argentino

Pino y Doña Rosa contra los bloggeros que no piensan como él (un escándalo)


Nace UnaSur. Agarrate Catalina. Néstor Por Siempre

El hombre que nunca dejó de ser un niño

Quisiera que me recuerden

Llegaremos a tiempo. Si Pingüino Querido. ¡¡Si!!

Treinta mil

Hasta Siempre Néstor

Liliana Felipe

Dame un candidato. Barragán. Je



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