Cosecharás tu siembra
Es el libro que revela los secretos del Grupo Clarín. La nueva investigación de Claudio Díaz descubre los intereses del multimedios con los agronegocios y describe su vínculo con los influyentes Rockefeller, Kissinger y Soros. La “escuelita” de cuadros mediáticos con el MIT..
Enero de 2007……$ 1.571Enero de 2008……$ 1.903Enero de 2009……$ 2.837
Al llegar la década del ’90, el llamado Consenso de Washington determinó que, para ejercer el control del pensamiento, los grandes diarios, la radio y la televisión en manos de grupos o personas amigas y confiables debían abandonar definitivamente su rol como medios de información, para constituirse en usinas ideológicas y de propaganda del neoliberalismo. En Argentina, después del área de hidrocarburos, la inversión más alta de las corporaciones multinacionales se dirigió hacia los medios de comunicación. Se traspasaron empresas por valor de 10.000 millones de dólares. Y la gran mayoría fueron a parar a manos del Grupo Clarín, que favorecido por la Ley Dromi del gobierno menemista, que derogó parte del artículo 45 de la Ley de Radiodifusión de la dictadura, les permitió a dueños de diarios adquirir radios y canales de TV.El personaje clave de esta operatoria fue el lobbista del poder mundial Henry Kissinger, un viejo amigo del diario que tiene muchas “colaboraciones” publicadas: hace ya 22 años que Clarín le publica sus artículos de manera regular, a un promedio de ocho al año.(...) En setiembre de 1990, al asistir a la reunión organizada por el Consejo de las Américas en Nueva York, Kissinger pidió en persona al entonces presidente Menem que se impulsara desde el Estado una legislación que permitiera a los propietarios de diarios argentinos acceder al control de emisoras radiales y canales de televisión, ya que el poder económico mundialista necesitaba de estos medios como nuevas usinas del ideario neoliberal.(...) Las vinculaciones de Clarín con el poder mundial no se detienen allí. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, del inglés Massachusetts Institute of Technology) es presentado “hacia afuera” como una de las principales instituciones dedicadas a la docencia y a la investigación en Estados Unidos, especialmente en ciencia, ingeniería y economía. Pero en términos “caseros” es lo que se dice “un formador de cuadros políticos e intelectuales para uso del dominio mundial”.Hasta su muerte, en julio de 2002, uno de los cerebros del MIT era el economista norteamericano Rudiger “Rudi” Dornbusch. Acompañado por su par chileno Ricardo Caballero, ambos hicieron público el 27 de febrero de 2002 un documento de tres carillas titulado “Argentina, un plan de rescate que funcione”.Dornbusch consideraba en el mismo que la profunda crisis económica y social que sufría por ese entonces la Argentina superaba largamente a los propios argentinos. Y por eso mismo, cualquier solución debería ser no sólo diseñada, sino ejecutada por extranjeros. Es decir: proponía la intervención extranjera sobre el Gobierno argentino, al menos sobre las palancas de la política fiscal, monetaria y la administración de impuestos.(...) Frente a esta propuesta indecente, en aquel ya lejano marzo de 2002 Clarín apenas informaba sobre la disparatada injerencia de este hombre del MIT. Se había limitado a reproducir en un pequeño espacio un cable de la agencia Diarios y Noticias (DyN), como para cumplir con la publicación de la información pero sin hacer tanta alharaca por el significado de la misma, es decir: un descarado movimiento neo-imperial auspiciado por una entidad con la que tiene acuerdos.Al respecto, el MIT tiene firmado un convenio con la Universidad de San Andrés, semillero este de donde el Grupo Clarín toma cuadros profesionales, técnicos e intelectuales, tal los casos de Ricardo Javier Anglada, quien se desempeña como Director General de Canal 13, y el internacionalista Juan Andrés Tokatlián, columnista del diario en la sección Política Exterior.Los acuerdos del Grupo Clarín con el MIT y con la Universidad de Columbia, ligada al Departamento de Estado, también redundaron en este nuevo siglo en la formación de sus periodistas. Desde al menos 2003, el diario envía a integrantes de su redacción que durante períodos que van de los cuatro a los nueve meses regresan formateados con las ideas que incorporan en aquellas mecas del pensamiento liberal. Curiosamente, a su regreso pasan a ocupar cargos como editores o jefes de sección. (...) La muy promocionada Maestría en Periodismo que el Grupo lanzó en 2001 para formar a gusto y antojo a hombres de la prensa también responde al mandato de los grupos de poder económico locales y extranjeros que necesitan contar con profesionales dóciles. Todos los años, entre 25 y 30 periodistas de la Argentina y de otros países de habla hispana pagan unos 2.500 dólares para que Clarín les enseñe las técnicas del periodismo colonial, que cada uno de ellos ejercerá después en los medios a los que accedan, incluso en algunos de los que controla el propio pulpo mediático.










