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NO TE OLVIDES DE JORGE JULIO LÓPEZ ~~~~ ¿TE ACORDÁS DE LOURDES DI NATALE?NO TE OLVIDES DE LA IV FLOTA, LAS BASES MILITARES EN COLOMBIA, EL GOLPE EN HONDURAS
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.Alfredo Zaiat

La comprensión de los procesos económicos requiere de una paciencia extra en esta época turbulenta, debido a que la vertiginosidad de los acontecimientos y el bombardeo mediático provocan confusión. Más aún cuando el discurso dominante que fracasó se resiste a abandonar la prédica y sigue siendo hegemónico ante la indecorosa pasividad de variados interlocutores. A la demagogia sobre la pobreza de analistas que sólo les preocupa defender los intereses del poder económico, se le suma un coro afinado de economistas de la city que reclaman el retorno a las manos del ajuste del FMI. Ese infame consejo, que refleja colonialismo y deshonestidad intelectual, se difunde con una naturalidad asombrosa, teniendo en cuenta que Argentina es el caso paradigmático de desastre por obra del Fondo. Las recientes expresiones del titular de ese organismo desprestigiado, Dominque Strauss-Khan, sobre la necesidad de expandir el gasto público para enfrentar la crisis pueden llevar a malos entendidos. Se puede suponer en forma errónea que el FMI ha cambiado, pero sigue siendo la misma burocracia con los mismos tecnócratas de concepción neoliberal de siempre. Para no caer en esa trampa basta observar a las patrullas perdidas locales de la caída del Muro de Wall Street que consideran necesaria las políticas de expansión fiscal en los países centrales, pero lo evalúan inaplicable para la Argentina. Más aún, sugieren que aquí debe bajarse el gasto público como si nada hubiese pasado en el mundo y en el país en las últimas décadas y nada se hubiese aprendido de esa experiencia traumática. En una columna de opinión publicada el domingo pasado en Clarín, uno de los economista más respetados en la city y que preparó la presentación de una multinacional en un juicio contra Argentina en el tribunal arbitral parcial del Ciadi dependiente del Banco Mundial, Ricardo Arriazu, sostuvo que "esta receta (keynesiana) no es de aplicabilidad universal ni válida para cualquier tipo de situación". Luego, sin mencionar a la Argentina, pero haciendo la descripción conservadora del proceso económico doméstico, reclama "hacer lo posible para conseguir apoyo exterior (léase FMI)", concluyendo que "la reducción en el nivel de gasto interno es inevitable y las políticas de expansión del gasto sólo agravarán el ajuste posterior".

Frente al incesante batallar de ese discurso económico que se extiende facilitado por el perturbador escenario de estos meses, y que es receptivo en gran parte del poder económico, resulta fundamental estar atentos para no caer en esa celada. El mundo heterodoxo debe tratar de imponer su propia agenda y no ser el ala izquierda de ese pensamiento ortodoxo. Para ello requiere convicción y escapar de la autosatisfacción que brinda la demagogia mediática que ofrece el conservadurismo. El abordaje del fenómeno de la inflación en Argentina desde comienzos del año pasado es un ejemplo.

Desde la torpe intervención del Indec por parte de la administración kirchnerista, unos y otros han repetido la idea del desborde inflacionario como un proceso ajeno al comportamiento de los grupos económicos con poder oligopólico en el mercado. El pensamiento ortodoxo y cierta heterodoxia asignó el origen de los aumentos de precios a tradicionales estandartes del saber económico convencional: emisión monetaria excesiva asignada a la compra de dólares por parte del Banco Central, y al aumento del gasto público a un ritmo mayor que el de los ingresos. La inconsistencia de esas observaciones para explicar ese ciclo de alza de precios sólo puede entenderse como parte de las limitaciones conceptuales de esa corriente dominante, que expresa en realidad el propio desconocimiento de las fuentes de los fenómenos socioeconómicos. Además han falseado estimaciones de precios que elevaban el índice de inflación bien por encima del 20 por ciento en 2007, cuando el consenso la ubicó en el 17 por ciento, comportamiento que han repetido este año con un resultado final que es aún más bajo por la desaceleración del último trimestre. El prestigioso economista Bernardo Kliksberg rescató en una reciente exposición la precisa observación del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz: "El fundamentalismo de mercado ha muerto definitivamente como paradigma para explicar la realidad y para actuar sobre ella. No ha muerto desde el punto de vista de los intereses que lo defienden, pero sí en su validez explicativa".

A la vez para gran parte de la heterodoxia resultó más importante la intervención del Indec, hecho grave y preocupante para la salud del sistema de estadísticas públicas, que la dinámica de la formación de precios.

El proceso de alza de precios que se había empezado a insinuar en el último trimestre de 2006 y se consolidó a lo largo del año pasado hasta mediados de éste tuvo su origen en una tradicional puja distributiva. Esta se expresó en el objetivo del sector privado de mantener muy elevadas tasas de ganancias, conseguidas a partir de la megadevaluación con licuación de los ingresos de los trabajadores, y de la decisión empresaria de distribuir utilidades entre sus accionistas en lugar de invertir para ampliar el horizonte de producción para atender una demanda en recuperación. Los tres cuadros que acompañan este artículo, de fuentes que no pueden sospecharse de ser anti empresas (Instituto Argentino de Mercado de Capitales que depende de la Bolsa de Comercio y de la agencia de noticias financieras Reuters) son contundentes sobre esos comportamientos.

El aumento de precios aplicados por los grupos económicos dominantes de sus respectivos mercados que presentan balances en la Bolsa se tradujo en sustanciales mejoras de sus ganancias: el acumulado al tercer trimestre de este año alcanzó los 12.300,5 millones de pesos en comparación a los 8999,2 millones de igual período de 2007. Excluyendo las extraordinarias utilidades del sector petróleo y gas, las ganancias contabilizadas fueron 6893,8 y 5137,7 millones de pesos, respectivamente. En forma más directa, el alza de precios se expone en el fuerte crecimiento de los ingresos de explotación, que tuvieron una variación anual positiva del 24,8 por ciento contra el 13,9 por ciento del período anterior. En el rubro sensible de alimentos y bebidas, que impacta con intensidad en los sectores más vulnerables de la sociedad, las utilidades se elevaron de 303,5 a 362,2 millones de pesos, mientras que los ingresos de explotación treparon de 4892 a 6695 millones. Esto implica un alza del 37 por ciento, porcentaje que se acerca al ajuste de precio promedio de esos productos que castigaron los bolsillos de trabajadores y jubilados. Ese sostenido aumento de los márgenes y de las ganancias fue acompañado por un impactante suba en la distribución de utilidades vía dividendos a los accionistas. Los directivos de esas empresas pudieron destinar ese dinero a inversiones para responder a una demanda creciente, pero prefirieron repartirlo.

Analizar el proceso económico, en especial el último ciclo de alza de precios, a través de esas variables (aumento de ganancias, ingresos de explotación y de dividendos), permite comprender que el debate diario sobre la inflación es una pantalla para ocultar la persistencia de una inequitativa distribución de la riqueza y un arraigado comportamiento predatorio de la burguesía local y las multinacionales que operan en el país. A la vez, deja en evidencia la escasa efectividad en el control de esos mercados por parte de la Secretaria de Comercio Interior liderada por Guillermo Moreno. La demonización mediática de su figura, cuando se ha probado que el resultado de su accionar fue mediocre, ha sido funcional a la preservación de esas elevadas tasas de ganancias. Es cierto también que cuando la administración kirchnerista intentó un paso más audaz sobre su política deficiente de intervención en la dinámica de la formación de precios, como fue la definición de derechos de exportación móviles a cuatro cultivos claves, la reacción del poder económico fue furiosa.

Frente a un panorama que los ortodoxos y no pocos heterodoxos confunde, un rústico recurso para desmontar las falacias que ellos no se cansa de formular sobre la inflación es responder cómo pudieron realizarse ofertas con descuentos del 20 hasta el 50 por ciento en rubros diversos durante las últimas semanas. Esos precios fueron reducidos porque el alza previa había sido sustancial y la exacerbación de la sociedad del miedo por la crisis internacional habían retraído el consumo. Para volver a tentarlo aplicaron esas ofertas en un contexto donde la demanda sólo había sido afectada por el propio sector privado y defendida como pudo por el Estado. Para comprender esa estrategia empresaria basta con tirar al cesto las explicaciones que ocultan el origen de la inflación brindada por los economistas de la city y sorprenderse con que ese ajuste de precios estuvo impulsado por obscenos márgenes de ganancias.

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Estado.

A Keynes, con amor y sordidez
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Una reflexión sobre la crisis mundial, el regreso del Estado y las virtudes colaterales de la democracia.

Sandra Russo


Lo que pasa es que ahora todo el mundo es Tercer Mundo. Mentalmente, por lo menos. Hasta el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, que el sábado elogió el gasto público para estimular la demanda interna. Mantener al menos tibias las economías mundiales en la emergencia. Ahí los países se dividen. Los emergentes han vivido en emergencia desde el último diseño del mundo. Los países centrales son ahora países en vías de hundimiento. La recesión les devolverá lo que ellos sembraron en los países emergentes durante las últimas décadas. El formidable castigo lo reciben por haber incurrido en lo que un griego perfectamente podría llamar hybris, es decir, el pecado capital, la soberbia, el exceso de un defecto, e incluso de una virtud. Ese castigo tiene muchos nombres, pero se resume en uno: desempleo.


El crac desnuda el problema central de la política hasta dejarlo en esqueleto: la política vuelve a ser la administración de los bienes escasos. Y los electorados mundiales vuelven a ser avisperos que actúan por instinto de supervivencia y dejan de escuchar los discos rayados de los dirigentes mundiales para ser enfermeros de noche: están atentos a la respiración terminal del enfermo. La crisis exige política, para empezar. Esos que estaban reunidos en Washington decidiendo el curso común que tomará Occidente no eran economistas ni técnicos. Eran dirigentes políticos a su vez condicionados por sus respectivos electorados. En su libro Qué es la política, Hanna Arendt (que debe estar incomodándose bastante en la tumba cada vez que habla Carrió) vaticinaba que algún día el poder económico y financiero reemplazaría al poder político, y que ese día tendría de terrible que el mundo sería gobernado algo así como por Nadie, ya que a Nadie los ciudadanos no podrían reclamarle nada.


Pero así es la democracia, mírenla por los dos lados. Por uno, se ve un sistema que en tiempos normales implica ciertas reglas de juego que por sí mismas no garantizan nada particularmente bueno para los más vulnerables. Pero por el otro, lo que se ve es un sistema que tiene el límite que los mercados no tienen: los gerentes del Lehman Brothers se fueron a sus casas con indemnizaciones obscenas, mientras Bush pasará a la historia como el peor presidente de la historia reciente norteamericana y los republicanos mastican derrota electoral.


De modo que ahora que estamos a solas, dirigentes y ciudadanos, vuelve a aparecer el Estado. Y los presidentes de los países centrales, que durante las últimas décadas empujaron a los países emergentes a liquidar sus Estados nacionales para permitir más fácilmente el flujo de los negocios del capital privado, giran. Sin pudor, pero cómo giran. Y miran atrás y alrededor, y mucho nuevo no hay bajo el sol: ahí está el Estado. Y la obra pública para hacer la plancha con proyectos políticos llevados a la acción. Porque ahora que estamos a solas podemos decirlo: cuando algo se sale de control y todo cae, queda el Estado y más vale que sea fuerte y tenga coraje.


Este nuevo consenso exige un replanteo de cómo son y están las cosas en cada país. Hasta hace apenas una semana, en la Argentina, el debate sobre el papel y el tamaño del Estado inflamaba algunas gargantas. Lo que queda por definir y discutir ahora son los controles que la ciudadanía podrá ejercer sobre el Estado, es decir: el debate abierto en todo el mundo.

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Los abuelos del presidente

Una reflexión sobre cómo ha circulado la noción de la propiedad privada en los conflictos políticos de este año.
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Eduardo de la Serna

Ayer, el vicepresidente de CRA, Ricardo Buryaile, dijo que "hay que disolver el Congreso" si se avala la 125; hoy el vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, afirmó que "el campo, la Iglesia y las Fuerzas Armadas hicieron grande el país". Obviamente esto nos lleva a formular algunas preguntas. ¿Qué país? ¿El país de quién? Pero el mismo don Ricardo nos aclaró el tema: el país de nuestros abuelos. A la misma generación pretérita se refirió más de una vez el dirigente mellizo de Gualeguaychú. El campo, la tierra, la cosecha se remonta a nuestros abuelos, los de aquel tiempo en que "una cosecha salva al país", los de la Generación del '80, los nostálgicos de aquel tiempo en que Argentina era el 8º país del mundo –puesto que ahora ocupa el admirado Brasil–, la Argentina potencia. "¿Y por qué vinieron nuestros abuelos?", se preguntó Buryaile en la carpa ubicada frente al Congreso que ahora no quiere disolver; "por el respeto a la propiedad privada", afirmó suelto de cuerpo y sin ponerse rojo de vergüenza. "Después que les robaron toda la tierra a los indios inventaron el Código Civil", afirmó una vez el recordado Carlos Mugica.


Recuerdo hace varios años una charla con un conocido que venía de su admirado EE.UU. y una de las cosas que –fiel a su corazón– defendía era que allí –que en realidad para él era aquí– se respetaban los derechos. Y un ejemplo evidente era el derecho al voto. "No puede ser –afirmaba también sin ponerse colorado– que el voto sea obligatorio, es un derecho, y no me pueden obligar a votar si no quiero." Mi punto de discusión era que votar no es un "derecho" sino un "deber"; un deber que tenemos con la "patria", tierra de los padres (y madres), aunque quizás no de los abuelos.


Es precisamente esa tensión entre derechos y deberes lo que vuelve a aparecer en el debate por las AFJP, perversa creación del Dios dinero. "Tengo derecho a seguir en una AFJP", afirman algunos. Y vuelvo al punto de discusión: la solidaridad, ¿no es un deber? El sistema de reparto, ¿no es –evidentemente– una obligación de todos para con todos? La divinidad propiedad privada vuelve a aparecer una vez más como caballo de batalla en un conflicto; es un dogma intocable muy extraño, porque lo pueden tocar los poderosos para defenderse contra los débiles, y no lo puede tocar el Estado, o mejor, no cualquier Estado, sí Cavallo, no Cristina, sí los EE.UU., no Chávez, sí se puede hacer un corralito para defender a los más poderosos contra la propiedad privada de los débiles. No es la propiedad privada de los dueños originarios de la tierra la que cuenta, sino la de ciertos abuelos; no es la propiedad privada de los que durante años aportaron y se vieron estafados, abuelos que hacen ya mil marchas reclamando todos los miércoles frente al Congreso, sino la de los privados; no es la propiedad privada de los pobres de la tierra, sino de las cacerolas de teflón que no golpearon cuando Cavallo confiscó el 13% a los jubilados. La propiedad privada, ¿priva a alguien de lo necesario para vivir? La pobre España tan afectada por estas medidas, ¿no tuvo nada que ver en que se violara la propiedad privada de los indígenas y se cometiera un genocidio todavía no reparado, si es que un genocidio puede repararse?


Quienes creemos que los fondos previsionales son un deber de solidaridad, ¿seremos excomulgados por quienes sostienen inquisitorialmente el dogma de la propiedad privada? ¿Se iniciará una Cruzada contra quienes creemos que la propiedad privada no es un absoluto, porque antes está la vida de los pobres?


Y aunque no le agrade a algún vicepresidente, me permito recordar lo que afirmaba ese gran Papa que fue Pablo VI: "Si alguno tiene bienes de este mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo es posible que resida en él el amor de Dios? Sabido es con qué firmeza los Padres de la Iglesia han precisado cuál debe ser la actitud de los que poseen respecto a los que encuentran en necesidad: 'No es parte de tus bienes –así dice San Ambrosio– lo que tú des al pobre; lo que le das le pertenece. Porque lo que ha sido dado para el uso de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos'".


Es decir, que la propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad cuando a los demás les falta lo necesario. En una palabra: "El derecho de propiedad no debe jamás ejercitarse con detrimento de la utilidad común, según la doctrina tradicional de los Padres de la Iglesia y de los grandes teólogos". Si se llegase al conflicto "entre los derechos privados adquiridos y las exigencias comunitarias primordiales", toca a los poderes públicos "procurar una solución con la activa participación de las personas y de los grupos sociales".

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Medios

Emir Sader presentó la revista "Crítica y emancipación"
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"Los grandes medios de comunicación privados ejercen un totalitarismo brutal"........ La Jornada

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En la presentación de la revista Crítica y emancipación, del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), el científico social Emir Sader advirtió que los grandes medios de comunicación privados ejercen “un totalitarismo brutal”, mediante el que condicionan a los gobernantes a actuar para los intereses de la pantalla chica, y quienes se niegan a hacerlo “sufren ataques de discriminación” muy fuertes.Al presentar la revista, considerada por académicos como espacio llamado a pensar de un modo diferente el debate sobre la democracia, el Estado y el poder, el actual secretario ejecutivo del Clacso señaló que hay gobiernos que no tienen el coraje de enfrentar a estas empresas de comunicación mercantilistas, porque se sienten dependientes de ellas “electoralmente”. Sin embargo, añadió, dichos medios crean una realidad ficcional, mientras que la verdadera la rechazan y se niegan a aceptarla.Reunidos en la vicerrectoría de la Universidad Iberoamericana (Uia) para participar en la presentación de este nuevo proyecto editorial, investigadores de las ciencias sociales se congratularon del nacimiento de la revista, al coincidir en señalar que se trata de una convocatoria abierta, libre y plural –cuyo punto de partida es la crisis que atraviesa el pensamiento crítico latinoamericano–, para buscar desde ese horizonte nuevas perspectivas y preguntas a los grandes problemas que atañen a nuestros pueblos.Crisis de la democraciaEmir Sader, coordinador de la Enciclopedia contemporánea de América Latina y el Caribe, explicó que “vivimos precozmente una crisis de la democracia” en la que de alguna manera los estudiosos fueron “cómplices de adjudicarle expectativas muy altas” y contribuyeron poco a dar diagnósticos preventivos sobre los procesos de acumulación y los conflictos en torno a las identidades culturales.De este modo, apuntó que existe una crisis social, cultural, política e incluso de hegemonía teórica, y evidenció la ausencia de la “teoría de nuestra práctica”. Por ejemplo, dijo, Bolivia y Ecuador “están refundando el Estado y no se está teorizando sobre qué se está reconstruyendo”.Más tarde, en una breve entrevista, expresó que no habrá democracia en América Latina sin la democratización de los medios de comunicación.Los grandes medios de la iniciativa privada representan “la dirección de la derecha en el mundo y los gobernantes tienden a dejarse atrapar y a gobernar para la pantalla chica; incluso, utilizan frases adaptadas a lo que los medios van a difundir y los que no lo hacen sufren ataques y discriminación. Por ejemplo, no se ha hablado lo suficiente de cómo los medios venezolanos montaron el golpe contra Hugo Chávez”, afirmó el también colaborador de este diario.En su turno, el coordinador del posgrado en estudios latinoamericanos de la máxima casa de estudios, Lucio Oliver, consideró que entre otros de los aspectos sobresalientes de la revista se encuentra su perspectiva en relación con el mundo de la ideología y de la cultura, hoy día dominado por los grandes medios de comunicación y por una “seudo-intelectualidad” que plantea una falsa autoridad sobre los problemas.De manera que Crítica y emancipación es un “llamado a trabajar conjuntamente para revertir el dominio de esta seudo-intelectualidad en los medios de comunicación”, así como a pensar de otra forma los debates sobre el poder, la democracia, el Estado y la política, añadió.Por su parte, el coordinador del seminario permanente sobre gobernabilidad en América Latina, de la Uia, Darío Salinas, enfatizó que frente a la sociedad y a las perspectivas complejas del siglo XXI, se requiere saber leer en cada uno de los acontecimientos de la región: “se requiere saber mirar, como diría Galeano, la historia grande a través de los pequeños acontecimientos”.

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Nota tomada de Rebelión.org

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Bolivia: Los poderes ocultos

El referendo por la autonomía de la Bolivia rica fractura en dos al país.

La victoria del "sí" en el referendum realizado en Santa Cruz. Los poderes ocultos tras la convocatoria y sobre los nuevos retos a los que se enfrenta el gobierno de Evo Morales.

Apunta a desintegrar la región

Hugo Calelo

Bolivia vive una situación crítica. Marcada por la aparición temprana del movimiento minero y los grupos trotskistas en 1952, la nación boliviana se caracteriza por tener un alto nivel de conflictividad y una clase dominante reducida. Desde mediados del siglo pasado, es una sociedad muy inestable pero con un potencial muy importante. Al igual que Ecuador y México, Bolivia posee una extendida cultura originaria dispuesta a reaccionar, de la que el presidente indígena Evo Morales es su expresión.
Sin embargo, al mismo tiempo que aparecen indicios de avance y progreso, emergen sectores muy vinculados a la estructura capitalista que no sólo se apoyan en núcleos de poder sino también en la población. Mientras Morales representa un avance para un importante sector de la sociedad que antes no tenía gas, la clase dominante, conocida por su historia de dominación fascista, no se ha quedado quieta y en Santa Cruz, la otra Bolivia, maneja el aparato productivo, así como el petróleo.
Se trata de una reacción de un aparato político que no sólo es boliviano, sino que responde a cierta presión imperialista para operar una ruptura en el Altiplano en contra de los movimientos de resistencia y emancipación. Las fuerzas opositoras están operando en una línea de confrontación no sólo con Morales sino también contra el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, donde ahora no existe la posibilidad de secesionismo. Así se apunta a romper un proceso de integración de los países de la región en favor del ALCA y en desmedro del ALBA, impulsado por Chávez, como del Mercosur.
Aunque algunos ahora hablan de desintegración, el temor es viejo. Guillermo Lora, el principal dirigente trotskista del Partido Obrero Revolucionario (POR) que conocí siendo estudiante, tenía una tesis en la que afirmaba que Bolivia no podía sobrevivir como país aislado. Si bien tenía potencia revolucionaria –señalaba Lora–, carecía de una salida al mar y de otras ventajas que poseía Argentina. Por eso, según Lora, el país andino debía unirse a la nación vecina.
Ahora, en cambio, lo que se discute es un intento de desintegración como parte de una política anticipatoria para impedir la integración latinoamericana. De llevarse a la práctica esta escisión, se dispararía una situación muy peligrosa que podría desembocar en un conflicto bélico y comprometer a toda América latina. Se trata de una estrategia de fortalecimiento de la derecha en la que Santa Cruz se ha ganado parte del apoyo de la población sobre la base de una situación confusa y masificada. No hay que olvidarse de los regionalismos de Yugoslavia y España que ahora son estimulados en el subcontinente. Si bien hay pensadores que creen que los autonomismos son necesarios, el proceso cruceño no es progresista, sino de carácter negativo.
Como indica Giorgo Agamben, en los últimos tiempos hubo un traslado de la violencia represiva de las dictaduras militares a otras formas de violencia que se ejercen tanto desde el Estado así como desde otros niveles –policía, sindicatos violentos y matones–. En Bolivia, estamos viviendo una nueva forma de represión que apunta a paralizar o crear inseguridad en momentos en que resurgen las manifestaciones de los pueblos originarios y otros sectores sociales

Hugo Calelo es Doctor en Filosofía en la Universidad Nacional de Venezuela y profesor titular de Sociología, UBA.

Lo viejo se resiste a morir, y mata

Gabriel Puricelli

La consulta inconstitucional organizada por las autoridades departamentales de Santa Cruz de la Sierra se inscribe en un contexto más amplio de cuestionamiento de la legitimidad de la autoridad de Evo Morales, donde la cuestión de la autonomía es tomada como el eje vertebrador de una contestación anticonstitucional del mandato que ejerce el presidente de la nación boliviana.
La violencia, dolorosa como siempre por sus consecuencias, es un efecto deseado de esta estrategia sediciosa, un objetivo parcial en la escalada de los perdedores de las últimas, limpísimas elecciones presidenciales y de la Asamblea Constituyente. Lo que persiguen no es la autonomía de Santa Cruz de la Sierra ni de los departamentos sudorientales del país en su conjunto, sino restaurar el orden previo al derrumbe del sistema político vigente en el país hasta la victoria del MAS: la autonomía sólo se agita para decir que “nadie que esté en el Palacio del Quemado en La Paz que no seamos nosotros podrá gobernar esta mitad de Bolivia”. No estaríamos asistiendo a este reclamo si en La Paz no se hubiera roto la “normalidad” excluyente de la alternancia de las coaliciones vertebradas en torno de la banzerista Acción Democrática Nacionalista o del Movimiento Nacionalista Revolucionario de “Goni” Sánchez de Losada: ése es el “nosotros” que expresa la sopa de letras de las siglas de fantasía que constituyen el llamado “Comité Cívico” y los partidos opositores en La Paz.
El egoísmo económico es el paraguas que cubre el conjunto de las demandas de las elites políticas desplazadas por el ascenso electoral del MAS y sus fuerzas aliadas y de las clases dominantes que temen que las reformas impulsadas por Evo cobren carácter duradero y permitan la emergencia de un nuevo consenso (hablar de hegemonía en un contexto tan fluido nos pondría en el terreno de las conjeturas más irresponsables) que haga definitivo su desplazamiento.
Las condiciones para que un sector político juegue con la idea de la secesión de una nación de América del Sur tendrían muchas menos posibilidades de existir si no hubiera un intento pertinaz de deslegitimación del gobierno de Evo Morales por parte del gobierno actual de los EE.UU. Como no es dable esperar que esa pretensión ceda antes de que se extinga el mandato de George W. Bush y sus neoconservadores revolucionarios, se vuelve cada día más importante la reafirmación por parte de los países vecinos de que la unidad constitucional de Bolivia es un bien común sudamericano y de que la voluntad de defenderlo no consentirá aventuras como las que proponen los personeros del ancien régime del Altiplano.

Gabriel Puricelli es Co-coordinador del Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas.

Los dilemas de Evo

Néstor Kohan

La derecha sólo respeta la legalidad cuando le favorece. La historia de nuestra América lo ha demostrado mil veces. La pulseada que hoy sacude a Bolivia no es una excepción.
El referéndum autonómico de Santa Cruz es sólo la punta del iceberg. Gravísimo error sería limitar el debate a una cuestión leguleya. Es un secreto a voces que la burguesía de la “Medialuna”, blanca, racista, lumpen y dependiente, se propone voltear a Evo Morales. No está sola. Es asesorada y dirigida por el embajador norteamericano Philip Goldberd (quien trabajó entre 1994 y 1996 en Kosovo...). La CIA aplica en Bolivia un plan previsible. Combina el secesionismo de Kosovo, la guerra psicológica y el fogoneo a la contrarrevolución interna como ayer lo hizo en el Chile de Salvador Allende y hoy lo hace en la Venezuela de Chávez. Goldberd implementa un esquema de manual. Utiliza fundaciones como la National Endowment for Democracy (NED), la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid) y otros organismos para transferir dinero a ONG “independientes” y grupos de derecha, exactamente igual que en Venezuela. Desde 2005 la Usaid dio 120 millones de dólares al año a la oposición supuestamente “democrática”.
La plaza central de Santa Cruz está repleta de jóvenes mormones –camisa blanca, rubios, ojos celestes– que apenas hablan español y alertan contra “el demonio”... Sugerirle a Evo Morales que en ese contexto se siente a dialogar mansamente con esta burguesía guerrera, financiada por EE.UU., no sólo es poco realista y escasamente pragmático. Es, sencillamente, suicida.
Como el mismo Morales reconoció en una entrevista que le hicimos en La Paz en marzo de 2008, el MAS ha llegado al gobierno, pero no tiene el poder. Precisamente de eso se trata. Si se pretende transformar a fondo la sociedad boliviana no puede eludirse el problema del poder, bajo el riesgo de perderlo todo.
El dilema actual de Evo y el MAS consiste en saber si se puede frenar a la derecha haciéndole concesiones o es preferible confrontar y avanzar en el proceso. La respuesta es compleja pues el gobierno boliviano no es homogéneo. Está tironeado entre dos polos: la opción de los consejeros moderados (donde se inscriben algunos funcionarios de la vieja clase política, hoy devenidos progresistas, y algunos académicos que han acompañado el proceso) y la opción de sus militantes y bases sociales más radicales. Estos últimos proponen avanzar de modo radical en el proceso de reformas hasta quebrar el pacto implícito que maniata al gobierno y lo va debilitando lentamente. Si esta opción terminara predominando, Evo debería no sólo profundizar el enfrentamiento con la “Medialuna”. También debería imponer el control de precios para frenar la inflación (consigna que, según hemos podido escuchar de manera directa, sus propias bases le han sugerido a grito pelado en algunas manifestaciones) y acelerar el control total y no sólo parcial de los recursos naturales.
Queda escaso tiempo para decidir entre ambas alternativas. La historia es cruel y no perdona las indecisiones. Los pueblos postergados, humillados, explotados, están a la expectativa. Bolivia vive horas decisivas. El desenlace repercutirá en toda la región, desde Venezuela hasta Argentina.

Néstor Kohan es Docente de la UBA. Coordinador del Colectivo Amauta-Cátedra Che Guevara.
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----->POR NUESTRA SALUD MENTAL Y POR NUESTRAS DEMOCRACIAS CONSTANTEMENTE EN PELIGRO, "NUEVA LEY DE RADIODIFUSIÓN"....URGENTE<---------->ESTE ES UN BLOG SÓLO PARA GENTE VULGAR ~ INTELECTUALES-INTELIGENTES Y SABIOS COMO VOS ABSTENERSE ~~~~ NO TE OLVIDES DE JORGE JULIO LÓPEZ ~~~~ ¿TE ACORDÁS DE LOURDES DI NATALE?<--------->NO TE OLVIDES DE LA IV FLOTA NI DEL ACUÍFERO GUARANÍ<----


Gorilas Argentinos

Pajarito Comecocos

La Mierda Oficialista

Pino Qué Te Pasó ??

La Mesa Criolla

Los une el es pando

Garzón es Argentino

Pino y Doña Rosa contra los bloggeros que no piensan como él (un escándalo)


Nace UnaSur. Agarrate Catalina. Néstor Por Siempre

El hombre que nunca dejó de ser un niño

Quisiera que me recuerden

Llegaremos a tiempo. Si Pingüino Querido. ¡¡Si!!

Treinta mil

Hasta Siempre Néstor

Liliana Felipe

Dame un candidato. Barragán. Je



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