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........................."Je t'aime" n'est pas un sentiment, c'est une vérité.


NO TE OLVIDES DE JORGE JULIO LÓPEZ ~~~~ ¿TE ACORDÁS DE LOURDES DI NATALE?NO TE OLVIDES DE LA IV FLOTA, LAS BASES MILITARES EN COLOMBIA, EL GOLPE EN HONDURAS
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La mejor parte del amor

Sandra Russo
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Seguramente los apropiadores de niños sienten amor por ellos, o al menos eso deben creer. Quién sabe qué siente alguien que oculta una verdad atroz; que obliga al ser presuntamente amado a una reciprocidad que él mismo viola. Nadie está, sin embargo, preparado para fingir toda su vida. Ese amor que los apropiadores sienten por esos bebés que hoy son hombres y mujeres de treinta y pico debe haber tenido fallas, grietas, lapsus, desbordes inevitables de la verdad. Un hijo apropiado debe saber, en alguna parte sí, alguna forma de la verdad. Seguramente huele el tufo de ese amor, su hedor, el rastro de un crimen. Hay cuatrocientas personas todavía viviendo esas tensiones soterradas.

Hay mecanismos psíquicos y sociales que permanentemente bloquean el amor y lo reemplazan por sus simulacros. Estamos todos tan confundidos con el amor, que aceptamos sus sustitutos, sus malas copias. Los apropiadores de niños les han dicho a lo sumo a esas personas que son hijos adoptivos, bebés que ellos sí aman, en reemplazo de madres que los abandonaron. Desde el punto de vista de ese tipo de víctima, el hijo abandonado, ser hijo de un desaparecido es una enorme descarga de angustia. Es constatar que no hubo abandono. No son hijos biológicos de una madre que eligió seguir su vida sin ellos, sino que fueron bebés arrebatados de las manos de sus madres. Sus madres no siguieron sus vidas, no formaron otras familias, no tuvieron otros hijos. Fueron asesinadas.

Lo innombrable del abandono es el desamor. Cualquiera que haya sido abandonado en una circunstancia amorosa sabe que lo anímicamente intragable del abandono es el desamor. Una de las razones que siempre esgrimieron las Abuelas como motores de su búsqueda es hacerles saber a sus nietos que fueron bebés muy deseados y amados por sus padres y sus familias. Quieren hacerles saber algo que puede curarles un trauma y sanarles la vida.

Cuando esos bebés llegaron a la adolescencia, cuando pudieron hacer lo que un niño pequeño no puede, muchos hijos adoptivos fueron por sí mismos a la sede de Abuelas. Querían saber si eran hijos de desaparecidos. Buscaban su identidad, pero también buscaban, probablemente, ese consuelo terrible: no haber sido bebés abandonados, sino víctimas de crímenes políticos. Esto no tiene nada de ideológico, en principio. Se trata más bien de distintas dimensiones del amor y el desamor. Nuestras vidas penden de esas nociones. Nuestros dolores y pasiones nacen allí, a la sombra de cómo fuimos o no fuimos amados.

La idea que tenemos del amor, eso que reconocemos en los otros y en nosotros mismos como amor, no puede germinar en la mentira, sólo en la libertad. Nadie puede obligarnos a amar. No podemos tampoco obligarnos a nosotros mismos a hacerlo. Es un sentimiento que está fuera de nuestro control, que aparece y también desaparece, pero que suponemos sólo posible entre criaturas libres. Cuando la mentira atraviesa la circunstancia amorosa, no hay amor. Hay manipulación.

La manipulación en el amor, sin embargo, no es cosa extraña. El mercado Vero Peso, en la desembocadura del Amazonas, es enorme y extraordinario. Hay interminables filas de puestos que venden los mangos más grandes del mundo, pescados de diseños exóticos, instrumentos musicales de madera maciza. Allí hay un sector de hechiceras que vende frasquitos de esencias y aceites para curar la salud y para recuperar o afirmar el amor. Esas mujeres de etnias amazónicas la agarran a una de la pollera cuando pasa, le ofrecen felicidad. Un embrujo no es otra cosa que manipulación. O simulación.

Traje de allí un pequeño volante que no es indígena, es afro. "Mae Triana Cartomante Exotérica" se llama la mujer vidente. Promete traer a la persona amada rápido, "amarrada a tus pies". El amarre es un tópico de la hechicería. Hay brujas urbanas en todo el mundo especializadas en amarres. Los amarres pretenden reemplazar al amor por fascinación. Ese es un truco posmoderno. Una prestidigitación tecnológica que hace llamar amistad a lo que pasa en Facebook. Es un atajo virtual para el atajo que siempre en todas las culturas se buscó: tomar por amor un sentimiento sintético que no se regocija en el bienestar del ser amado, sino en la propia necesidad de conexión.

A fin de año la palabra "amor" se multiplica. Son palabras. Las palabras tienen la particularidad de ser nada menos y nada más que palabras. Pueden ser decisivas o intrascendentes, pueden estar llenas o vacías.

Venimos terminando un año en el que las palabras fueron aligeradas, violentadas, subvertidas por el establishment. Se llegó a tal extremo que tuvimos que escuchar, como una reivindicación política de la mentira, que los hijos de Ernestina Herrera de Noble son nuestros hijos. Llama muy poco la atención que la lucha de las Abuelas sea cuestionada desde sectores golpistas que participan del juego democrático justo cuando esa lucha roza a una mujer muy poderosa. Cuando roza al poder. Eso pasa no inadvertido, sino no dicho.

Este año se puso en jaque a los derechos humanos. La primera en hacerlo fue Susana Giménez, entretenedora exquisita para la videopolítica. "Esa estupidez de los derechos humanos", dijo aunque quedó sonando la otra parte de la frase, "el que mata tiene que morir". Después se cuestionó a las Madres y a las Abuelas por la ley de ADN y se alzó nuevamente la frase hecha de que "los derechos humanos son sólo para los delincuentes", y no para las víctimas de "la inseguridad". Las coberturas políticas y policiales se entremezclaron. Abel Posse tuvo que renunciar, pero pasamos por el trance de tener unos días un ministro de Educación porteño que volvió a reivindicar el terrorismo de Estado. El huevo de la serpiente se instala en muchos nidos.

Nuestra veta fascista tiene sus dirigentes, pero tiene también muchos voceros en las calles, hombres o mujeres comunes y corrientes que de pronto se entreveran en conversaciones en las que piden matar a unos cuantos. La muerte es una de nuestras tradiciones. Una pulsión argentina que se regodea en soluciones finales. Matarlos a todos es una ilusión degenerada.

Hubo una época bastante reciente en la que los mataron. A todos los que pudieron. Hubo uno o dos años, durante y después del Juicio a las Juntas, en los que el horror sacudía las almas. Habían hecho cosas como tirar a la gente viva de los aviones o como asesinarla y robarse a sus hijos. Eso no es de izquierda ni de derecha. A veces uno se pregunta, en este país jodido, si acaso es de izquierda o peronista haberse quedado atravesado por la decisión de "nunca más". Este año, uno ha tenido la sensación de que si apareciera un liderazgo bestial, tendría sus bases en esa gente que tiene mucho y no quiere perderlo, o en los que tienen muy poco, quizá un freezer y un auto, o una casa propia y un plazo fijo en el banco, y sin embargo arengan la muerte de los que tienen menos que ellos.

Si se me permite, quisiera dedicar esta columna de fin de año a las Madres y a las Abuelas, por muchas razones. Pero entre ellas, la más firme y convencida es el agradecimiento por haber tramitado su dolor con lucha, y no con venganza. Por haber pedido siempre justicia, y haberse avenido a la mala, la poca, la lenta justicia que obtuvieron. Por haber estado dispuestas siempre a ofrecer a sus victimarios las garantías que sus hijos y sus nietos no tuvieron. Porque a pesar de sus diferencias y de sus líneas internas, siempre todas se pararon allí, en ese escalón que separa la civilización de la barbarie. Y porque en este país que aún conserva su horrible pulsión hacia la muerte, ellas la saltaron, se sobrepusieron, la reciclaron, la gestionaron hacia la vida. Porque son parte de lo mejor que somos, y somos peores si lo olvidamos.

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La Paternal. El Rioba de mi viejo.

Tu aroma siembra pasado
tu historia cosecha mi alma
tu presente malevo palma
en la hoja del poeta
y en esta pongo mi jeta
pa' batir que del arrabal
vos sos el tango que manda
mi querida Paternal.
.
Sos olvido llanto y escabio
escolazo raje -fantasía-
sos las dueña de mis días
flor -sencilla emoción-
sos empilche brindis -expresión-
yotivenco -camino inmortal-
sos novia porteña y amiga
mi querida Paternal.
.
Por tus calles desfilaron
cajetillas broncas -valor-
los secretos del amor
escabullís en cada esquina
y relojeás en tu vitrina
tu calidez fraternal
sos una piba insolente
mi querida Paternal.
.
Sos la madre de mis vicios
la inventora de mis sueños
sos la reina de los reinos
aguante coraje -muerte-
sos suburbio callejón y suerte
a tres bandas -café fatal-
sos afecto falopa -requisa-
mi querida Paternal.
.
Sos Fresedo El Diego Carella
Argentinos Juniors y La Consolata
El Tarico comparsa -matraca-
El Americano y el Bar Unión
El Oeste El Farol -bandoneón-
La Andaluza -noche infernal-
sos El Rincón de los Artistas
MI QUERIDA PATERNAL
.
Para mi viejo y "el Oso Conocido"
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Maradona


"Yo desde los 15 años que peleo contra ustedes"...
te escuché Diego contestarle a uno de los tantos giles que pululan en el periodismo argentino. Y es verdad.
Yo toco de oído en muchas cosas por mi edad, pero hacé de cuenta que el que habla o escribe es mi viejo, él te junaba bien y te quería mucho. Él te vió hacer tu primer gol contra San Lorenzo de Mar del Plata, allá, fue 5 a 2 y doblete tuyo. Él te vió debutar aquel miércoles contra Talleres. La cancha estaba medio llena y resulta que hoy mas de 200 mil pelotudos dicen que te vieron hacerle un caño a Oviedo o Cabrera, que se yo cual de los dos era, no me acuerdo. Ahora resulta que la cancha de Argentinos Juniors era la más grande del mundo y que todos iban a ver esos entretiempos donde vos, de cebollita, "probabas" arqueros de los contrarios y la gente te aplaudía. ¿Te acordás cuando hiciste revolcar a Gibaudo, aquel arquero de Rácing, y te reías y la gente también, y el Mono se recalentó y te tiró la pelota al cuerpo y te rajó del papelón que le hiciste pasar. Sos un grande Diego, y ese título que te otorgó el pueblo, ningún ninguneador profesional te lo va a sacar. Sos tan grande que naciste hincha de Independiente, después te hiciste de Boca y seguís amando al Bichito. Rompiste los códigos del "hincha futbolero" y muchos ni se enteraron. Sos tan grande que con vos salimos subcampeones por primera vez en el 80. Sos tan grande que en los años 78 y 79 estábamos para salir campeones y este muchacho Menotti te llevó a la selección y no te dejó jugar dos semifinales contra Vélez y Rácing de Córdoba, y las perdimos, claro. Por Dios... ¡ Qué carajo saben los hinchas de los cuadros grandes que significa eso para nosotros ! Sos tan grande que tejiste una historia con tu pase a Boca y que la gilada ni habla de eso. Vos te fuiste en el 81 y vinieron por tu pase 6 de Boca, Marito Zanabria, el loco Salinas, Rotondi, Bordón, Santos y Randazzo... mamá mía, para los hinchas de Argentinos eran 6 reyes, pero casi nos vamos al descenso, te acordás Diego que el último partido mientras vos salías campeón con tu Boquita, nosotros jugabamos de visitante con San Lorenzo en cancha de Ferro y teníamos que ganar o ganar porque eran ellos o nosotros y puffff, ganamos nosotros 1 a 0 con un penal del Loco Salinas y mandamos por primera en la historia a un grande como San Lorenzo al descenso. Esta historia la escribiste vos Diego y hoy los hinchas de Argentinos gozamos de ella y recordamos más aún. Recordamos que cuando terminó el partido los hinchas de San Lorenzo que eran las 3/4 partes de la cancha, lloraban, pero no sólo eso, lloraban ellos, y nosotros los más débiles, sólo gozabamos con respeto y la alegría lógica de habernos salvado, y se mezclaban los hinchas de ambos clubes por las calles de Caballito y no se cargaban ni se peleaban, es más, mi viejo consoló a muchos, me contaba siempre hasta el cansancio, y ellos aceptaban su respeto. Vos escribiste esta historia Diego, si vos. San Lorenzo jugó el ascenso en el 82 siempre a cancha llena y subió al toque y sin despeinarse y después parecía que los hinchas se multiplicaban con cada gol cuervo. Vos machucaste al Toto Lorenzo también ese mismo año sin darte cuenta ¿te acordás?. Faltando 7 u 8 fechas, no recuerdo bien, después de dirigir 2 fechas y perder ambas, el Gran Toto renunció al Bicho y en una conferencia de prensa por TV dijo: Me voy de Argentinos Juniors porque se va al descenso, mama mía ¿y dónde fue? ¡¡¡Siii!!! a San Lorenzo y nosotros lo mandamos a él al descenso con sus palabras y todo, vaya paradoja. Bueno, también debo decir que cuando se fué el Toto Lorenzo, vino Puchero Varacka, él jugaba al pocker junto a su hermano Emilio en el club "La Paternal" y a ese club iban a morfar por las noches algunos dirigentes, como el "Cabezón Suárez" y el actual presidente Segura y después de varias conversaciones lo convencieron para que dirija al club ¿te acordás?. Vos sabés Diego que, según cuenta la leyenda, hubo que "hablar" algunos partidos, porque sino nos íbamos al descenso de verdad. Con Central en Rosario ganamos 4 a 2, ellos venían invictos como locales, y nosotros de perder 7 al hilo, por Dios, con Unión, que lo ganamos en el vestuario en el entretiempo "hablando gentilmente con los jugadores tatengues", que se yo, salió bien, incluso nuestro arquero Santos, cuenta la leyenda, fue al bombo contra Sarmiento, perdimos 4 a 3 en Junín y Puchero lo borró y puso al uruguayo Alles al arco, el mismo que atajó el penal a Delgado en la última fecha. Uyy, si hasta ganamos un partido en el antidóping y nos dieron los puntos o el punto, mejor dicho ¿te acordás que en esa época se perdían los puntos por dóping?, fue contra Talleres en Córdoba, después de empatar 2 a 2, vaya casualidad, al 4 de ellos le tocó hacer pis y pufff, ¿que le encontaron? ¡Siii! la famosa efedrina, mama mía, bueno te debés acordar que el 4 de ellos era Carabelli, el mismo que salió campeón del mundo con vos en el 79 con la juvenil y también ex jugador nuestro, pero sólo fue casualidad ¿no?. En fin, algunos piensan todavía que la efedrina la inventaste vos en el mundial 94, cuando te cortaron las gambas. Sos tan grande que cuando terminó el partido donde vos saliste campeón con Boca, también en la última fecha, contra Rácing, lo primero que le preguntaste a un periodista fue ¿decime por favor cómo salió Argentinos?. Sos tan grande Diego que allí fue cuando la AFA se avivó que un grande se podía ir al descenso y pusieron a partir del 82 los promedios y esta historia de los promedios, también la escribiste vos, Diego. Claro, algunos dicen que fue por River que andaba mal, pero no es así, la primera vez que se fueron dos equipos al descenso por el cálculo del promedio fue en el 83, o sea, campeonatos 82-83 ¿está claro?. Sos tan grande y perseguido por giles, que cuando saliste campeón con Boquita, la gilada decía que el mejor jugador del campeonato había sido Brindisi, un grande también, pero no como vos, Diego, y bue... te la bancaste igual por Luisito. Sos tan grande que a los pibes hinchas de Argentinos de hoy, los "periodistas" partidarios le metieron en la cabeza que vos no querías al club, para bajar a un ídolo y poner a otro ¿te suena esto con la actualidad, Diego?. Dijeron que te fuiste a Boca, porque vos quisiste, mama mía, cuando la verdad es, que con la camiseta nuestra valías dos pesos y con la de Boca el precio por llevarte fue de 12 palitos verdes y este arreglo lo hizo el presidente que teníamos ¿te acordás? el mílico Cónsoli, que era hincha de Boca y dicen las malas lenguas, amigo de Suárez Mason. Le rompieron la cabeza a los pibes diciendo que te fuiste peleado con la gente y eso no es verdad, vos te peleaste con los directivos y no con el hincha, y fue porque con la guita no arreglaron la cancha de J. A. García y Boyacá y si, "construyeron" canchas de tenis en el polideportivo de Las Malvinas, te peleaste con los directivos de entonces porque invirtieron la guita para los ricos y no para los de abajo. ¿Cómo no te vas a pelear con los periodistas si acomodan la realidad como les conviene?.
Bueno Diego, tengo que decir también que vos escribiste otra historia en el club, que fue que con la guita de tu pase decían que éramos el club mejor administrado de los 80 junto a Ferro, mama mía, esos palos verdes eran un fangote en esa época. ¿Te acordás Diego los jugadores que vinieron al club gracias a vos?... Olguín, Commisso, J.J.López, Morette, Pavoni, el Pepe Castro, Vidallé, Ereros, El Panza Videla, Pellegrini, Villalba, ya teníamos al Checo Batista, al Ruso Domenech y a Borghi y vos habías traído a Pasculli y con ellos vos escribiste la historia de qué fuimos campeones del Metro 84, Nacional 85, de América en el 85 y fuimos a Japón, Diego, mama mía que lujo para un cuadro chico como el nuestro. Gracias Diego, eso te lo debemos a vos, a pesar de lo que diga la gilada. Ahhh si hasta Fillol vino unos años antes y pocos se acuerdan, el técnico era Labruna cuando vino el Pato ¿te acordás?.
Y bue... también campeones del mundo en México con la selección... uyy y le ganamos a Inglaterra con un gol con la mano y el mejor gol de la historia. Y pensar que muchos giles hoy dicen ¡Mirá cómo somos los argentinos que festejamos los goles con la mano! Que boludos y mala leche que son... Claro que festejamos los goles con la mano y más cuando el rival nos había cagado a balazos en las Malvinas, claro que si ¿Y qué? la puta madre, ¿o acaso debemos mezclar el futbol con la política, sólo, cuando a ellos se les canta?. Claro, estos periodistas, algunos de los que todavía trabajan para el monopolio, estaban recalientes porque, además, querían ver "muerto" al narigón Bilardo y vos Diego, si, vos, le tapaste la boca y la tinta envenenada que aún perdura. La derecha nunca perdona, Diego. Hiciste feliz al sur de Italia, si hasta santo te nombraron.
Y en el 90, Diego, hiciste famoso a un arquero de medio pelo como El Vasco, jugaste en una pata con tu tobillo hecho mierda, le ganamos a Brasil por una maravilla tuya después de que nos cagaron a pelotazos, 5 tiros en los palos de los brasileños ¿te acordás?, eliminamos a los Tanos que eran locales, y para la final, nos tuvieron que suspender a Batista, Giusti y Canniggia y encima El Cabezón Ruggeri lesionado y terminamos con diez, porque echaron a Monzón que había entrado en el segundo tiempo por Ruggeri y le inventaron un penal a Alemania faltando dos minutos... Puffff y bue... que se yo, sólo quiero decirte que sos el más grande aunque el "Mercado" te compare con el empresario Pelé y algunos más que van apareciendo, sos el más grande porque hasta los hinchas contrarios aplaudían tus goles cuando jugabas en Argentinos y los demás clubes.
Diego sos el más grande porque sos Pueblo.
Y te banco Diego, a pesar de la guita que pueda perder Clarín y algunos nerviosos periodistas por la televisación del mundial, si es, que quedamos afuera...
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Música popular. Contradicto.

En una de esas reuniones en las que solemos juntarnos estos cartoneros, buscando la mirada y el abrazo de otrosiguales, otrospropios, otrosnuestros, un desconocido descerrajó una pregunta que como un primer rayo quebró un cielo encapotado. Preguntó y yo sentí, no sé bien por qué, que ME preguntó: dónde están, dónde abrevan, dónde se juntan los otros. Preguntas que en realidad deberían haber caído sobre esos otros.
Pero respondí, sin ser preguntado, y hablé de dos países.

Algunas horas después me encontré a mí mismo, emocionado por una interpretación de aquella tonada que habrá gastado cabezales y púas hace un par de décadas.

Acá está. Vaya despacio.
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He visto el otro país
Descalzo en el arenal
Con ojos de cunumí
Preguntándonos por la dignidad
.
He visto el otro país
Vestido de soledad
Durmiéndose en el andén
Sin tener a qué puerta golpear
.
He visto el otro país
Pidiendo la libertad
De aquellos que encarceló
Sin explicación, tanta impunidad
.
Lo he visto jugándose
Entero por los demás
De blancos pañuelos va
Déjenlo pasar, déjenlo pasar
.
Lo miré soltar su esperanza al viento
Como una pandorga de sol en vuelo
Lo miré volver del trabajo incierto
Con el puño alzado lo sigo viendo.
Lo miré pelear defendiendo un sueño
Lo miré en tus ojos, che compañero
Tan intensamente lo sigo viendo
Lo sigo viendo.
.
He visto el otro país
En nuestros hijos mi amor
En la tremenda ilusión
De creérmelo, de creérmelo
.
Me duele debo decir
En la cantora que soy
En la maestra de ayer
Una y otra vez,
una y otra vez
.
He visto el otro país
Buscándose el porvenir
De adolescente lo ví
Por la primavera queriéndose
En tantos vuelve a nacer
Me gusta sentirlo así
Que nadie pueda con él
Déjenlo vivir, déjenlo vivir
.
Lo miré soltar su esperanza al viento
Como una pandorga de sol en vuelo
Lo miré volver del trabajo incierto
Con el puño alzado lo sigo viendo.
Lo miré pelear defendiendo un sueño
Lo miré en tus ojos, che compañero
Tan intensamente lo sigo viendo
Lo sigo viendo.
.
He visto al otro país…
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No sé. A veces me parecen extraños y ajenos los lugares que elijo para reencontrarme.
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Claudio Lozano. Empleado del mes.


Empleado del mes de la CIA... perdón de la CTA.
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Un cuento de navidad

Délo por hecho
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Mempo Giardinelli

La noche del 22, justo cuando el calor baja de los 35 grados y parece un alivio dispuesto por los dioses, Rafa y Cardozo se encuentran en el "Bar La Estrella".


–Pero no es duda que me carcoma –avisa Rafa, recolocando hielos en el whisky.


–La duda es una ventaja –concede Cardozo–. Al menos sirve para entretenerse.


–Usted también podría. Va y escribe un cuento y se raja de la menesunda.


Desde las ocho y pico, discuten títulos de libros que no escribirán. Cada dos por tres les da por esa especie de juego –ellos no lo llaman así–, como si el "Bar La Estrella" y los varios whiskies que ya tienen encima los inspiraran.


–"No repare en gastos" –dice Cardozo–. Mire qué título para un libro sobre la estupidez de los ricos.


–No funcionaría –opina Rafa, revolviendo el hielo con el índice derecho–. Ese debería ser un ensayo y un ensayo con ese título no lo lee nadie. Me gusta más "El que se mueve no sale": buen título para un libro de cuentos.


–Qué le parece "Mañana quién sabe".


–Va mejorando, aunque es muy de policiales. Recuerda a Ellery Queen, a Hadley Chase. Escuche éste: "El fantasma de Donna Kay".


–Explíquese.


–Amparado en una trama policial clásica, con toques froidianos, una novela sobre la reaparición siempre maravillosa del más memorable fracaso masculino. Ambientada en Boston, Massachussetts, en noviembre del '78, con la tragedia de la dictadura en difuso segundo plano, el detective es un argentino traspapelado que reflexiona: "Se me entregó la mujer más hermosa del mundo y yo no supe hacerla mía".


–No se le para.


–Usté lo ha dicho.


–Hum. Demasiado fálico el asunto, Rafa. No estaría a la moda.


–Otra posibilidad sería "Micción imposible". ¿Qué le parece? Podría ser un cuento sobre los padecimientos de un macho prototípico el día que se entera de que tiene cáncer de próstata.


Y se larga a reir de su propio chiste, como esos animadores de asados de amigos de la secundaria.


–"Al final de la calle" –dice Cardozo.


–Ese me gusta. ¿De qué va?


–No sé, quizás un militante de barrio al que todos aprecian: hace carrera política, pero se corrompe y eso se ve años después en la fría mirada cargada de dolor de Angelita, su novia de adolescencia.


–Se le dispara para culebrón. Buen título pero culebrón.


–Se lo regalo.


–Mejor se lo cambio por "Cuando era lindo morir". Sobre las formas aparatosas y divertidas que teníamos de morir histriónicamente cuando éramos chicos y jugábamos a los cow-boys.


–Eso no da ni para cuento de Navidad, que son los más simples.


–Cómo sería eso.


–Que cualquiera tiene un cuento de Navidad. Desde Dickens se echaron a perder.


–¿Y qué le parece un tipo que tartamudea raro, Cardozo, uno que sólo repite las sílabas con "pe"? Dice Pépero, y poporeso, y prépresidente. Sin embargo, cuando debe decir "papá" lo dice como todo el mundo. Y como es tarta pero no tonto, y consciente de su problema, elige siempre oraciones en las que no existen las "pe". Experto en eufemismos, por ejemplo en vez de decir: "Hay que preprepapararse poporque hay popoco vino papara poponer en la mesa", él dice: "Hay que alistarse ya que estamos carentes del vino que hará falta en la mesa".


–Tá bueno, Rafa.


–Lo mejor es que el tipo es peronista pero no puede decirlo.


–¿Y eso cómo se titula?


–"El whisky que nos parió a los dos" –se ríe Rafa, y encendiendo un cigarrillo ordena a Midori, por señas que imitan a un ridículo jinete, que repita la dosis de caballito blanco.


–Título vulgar. Inadmisible –dice Cardozo en voz alta.


–No era título. Apenas un comentario impresionista.


Cuando la japonesa deja los vasos llenos y se retira, Rafa comenta:


–Va a ser una Navidad de mierda –y mira hacia afuera, hacia un chibato florecido que es un poema en bermellón y verde.


Cardozo lo mira de reojo pero no dice nada. Es obvio que ahora que Rafa regresó de México y se gana los garbanzos como publicista, anda viendo cómo y con quiénes pasar la noche del 24.


–"Discurso por el 25 aniversario" –anuncia Rafa.


Cardozo sigue en silencio, viéndolo venir.


–Un escritor debe pronunciar un discurso para el aniversario de su promoción del Colegio Nacional. Alegría por el reencuentro, orgullo, una generación especial, etc., etc. Pero tiene un problema de conciencia: no puede traicionarse con un discurso plagado de lugares comunes, como todos esperan de él, pero a la vez comprende que no tiene sentido escribir un texto conceptual y denso. El auditorio no aguarda calidad, sólo nostalgias fáciles y uno que otro pedorreo. El escritor juega a sustituir los lugares comunes por formas alternativas más o menos crípticas, cada vez más rebuscadas y exigentes. Lo divierte pensar en las infinitas maneras de decir las cosas.


Cardozo lo escucha con genuino desinterés.


–El desenlace del cuento es cuando el lector advierte que el escritor en efecto está leyendo un complejo y filosófico discurso ante sus viejos compañeros, que lo aplauden a rabiar, a la vez que se siente solo, desolado, porque es consciente de que eligió burlarse de sus compañeros. El cuento termina cuando advierte que su propia erudición lo deja solo, lo desampara. El final es abierto, pura tristeza paradojal.


Cardozo se mueve en la silla como un arquero a punto de atajar un penal. Sigue en silencio.


–No dice nada –dice Rafa–. Título: "Un obtuso silencio".


–¿Qué quiere que le diga, si a ésta ya la vi, Rafa? Cuando usté empieza a hablar de la tristeza y la soledad, y pone esa cara... Siempre lo mismo.


Rafa se manda un trago y después se pasa la lengua por el bigote. Tiene, en efecto, y como a pleno, la cara de desamparo que le quedó de cuando estuvo en cana durante la dictadura, cinco años y pico y después exiliado otros tantos. Lo único que quiebra el efecto desolador de ese hombre es la colección de ridículos anillos baratos que usa en cada uno de los dedos.


–Ma sí –dice Cardozo–, yo sabía que iba a terminar invitándolo: venga nomás a pasar el 24 en casa...


–Si quiere, no voy nada.


–No, está bien, la patrona a usté lo banca.


–Chasgracias. A qué hora.


–Qué sé yo, venga a la hora que quiera. Pero por lo menos tráigase un whisky paraguayo, con lo que chupa usté...


Rafa piensa un ratito.


–Eso délo por hecho –dice, y sonríe como un niño–. Mire qué título: "Délo por hecho".

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Con la mira en el poder, la traición y la injusticia

Murió Harold Pinter, dramaturgo central del Siglo XX

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A los 78 años, el ganador del Nobel de Literatura de 2005 fue vencido por un cáncer al que definió como "su pesadilla personal" y que lo agobiaba tanto como "la ignorancia, arrogancia, estupidez y beligerancia de los Estados Unidos".

Por

Silvina Friera

Diciembre tiende a convertirse en un mes maldito. No sólo para aquellos espíritus reticentes a las fiestas navideñas. Siempre muere un intelectual que deja un vacío imposible de compensar, si es que acaso se cree en la compensación como un alivio o un modo de reparar esas heridas que emergen con las pérdidas de miradas críticas, de esas pequeñas lucecitas que son faros en medio de la oscuridad. Según informó su segunda esposa, la historiadora Antonia Fraser, en una breve declaración, ayer murió el dramaturgo británico más importante del último medio siglo, Harold Pinter, a los 78 años, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005. Desde el 2002, el autor de piezas como Fiesta de cumpleaños, El amante y Polvo eres (ver aparte) luchaba contra un cáncer que definió como "su pesadilla personal", en ocasión de un homenaje que le hicieron en Turín a fines de ese mismo año. Pero había una pesadilla superior que le quitaba el sueño: la ignorancia, arrogancia, estupidez y beligerancia de los Estados Unidos. "Creen que tres mil muertos en Nueva York son las únicas muertes que cuentan. Son muertes norteamericanas. Las otras muertes son irreales, abstractas, sin consecuencia. No hay referencia alguna a las tres mil muertes en Afganistán. Los cientos de miles de niños iraquíes muertos a causa de la falta de medicamentos provocada por el bloqueo de Estados Unidos y el Reino Unido no merecen referencia", afirmaba el también guionista, poeta y actor, preocupado por esas omisiones imperdonables para un artista que siempre descargó su "rabia, horror y asco" por las situaciones de opresión que veía en el mundo.

"Los pueblos no olvidan la muerte de sus semejantes, no olvidan la tortura y la mutilación, no olvidan la injusticia, no olvidan la opresión, no olvidan el terror de los poderosos. No sólo no olvidan. Retribuyen", agregaba Pinter en ese formidable discurso de Turín, prestando siempre su voz –aun cuando pudiera quedarse afónico de tanto gritar con sus palabras– para conjurar el silencio. En las últimas fotos se lo veía caminar con bastón, pero no necesitó ningún apoyo para denunciar abiertamente los abusos del poder político, a pesar de la fragilidad de su salud. El enfant terrible de la generación denominada "jóvenes iracundos" nació en Hackney, un barrio humilde en el East End londinense, el 10 de octubre de 1930. Hijo único de un sastre y de un ama de casa, sus cuatro abuelos fueron judíos askenazis que habían huido de los pogroms polacos y rusos a fines del siglo pasado. No sólo había una memoria ancestral de persecución, sino que a temprana edad vivió los bombardeos sobre Londres, cuando la muerte formaba parte del aire que se respiraba. Apenas bastan los dedos de la mano para encontrar trayectorias similares a las de Pinter. Tenía una cuchilla especialmente afilada para desmontar en gajos las capas de contradicciones de los vínculos humanos, para indagar en la naturaleza del poder y en los riesgos de que el fascismo penetre en los pliegues más íntimos, como si no se tratara tan sólo de un movimiento político, sino de un aspecto del alma. Hombre de convicciones y compromisos políticos inclaudicables, de esos que nunca tuercen el brazo hacia la derecha, se opuso al gobierno de Margaret Thatcher y rechazó el título de sir porque le parecía "sórdido".

En la biblioteca de Hackney, el joven Harold devoró al azar todo lo que encontraba. Dostoievski, Kafka, Joyce, Eliot y Pound fueron su primera escuela; por ellos, o gracias a ellos, tuvo la primera certeza: la vida era algo incierto. El fascismo seguía vivo en el mundo de posguerra londinense bajo la forma de librerías, diarios ultranacionalistas e incluso grupos itinerantes. Y peor aún fue comprobar la tolerancia pasiva de un gobierno laborista que en 1945 no hacía ningún intento por frustrar el resurgimiento del antisemitismo inglés. El ADN de su identidad artística, de ese brazo que siempre pulseó hacia la izquierda, se encuentra en estos años de formación. Después de su bar mitzvah, el adolescente Pinter, que ya mostraba alta presencia hormonal de inconformismo, renunció a la religión a los 13 años. Su rechazo a la estructura estatal lo impulsó a negarse a cumplir con los dos años de servicio militar obligatorio en 1948. Fue su primer acto de resistencia política.

Pinter llegó al teatro de Londres en la segunda mitad de los años cincuenta. Inició su carrera como actor (bajo el seudónimo de David Baron), oficio al que ha vuelto cada tanto a lo largo de los años. Cuando comenzó a escribir, hacia fines de los años '50, supo que las privaciones y la necesidad existen aun en la opulencia y la satisfacción que anestesiaban a la sociedad inglesa. En 1957 publicó su primera pieza breve, The Room (La habitación), en la que abordó la historia de una mujer casada que no quiere bajar al sótano de su casa en el que está viviendo un extraño, un hombre que la llama por otro nombre, como si la conociera de otros tiempos, como si ella hubiera vivido otra existencia que ha tratado de olvidar. Un año más tarde, con La fiesta de cumpleaños, adquirió notoriedad explorando el tema de los que se rebelan contra el establishment y de los que lo defienden. El dramaturgo inglés mostraba cómo los defensores del establishment son sus víctimas inconscientes. El éxito llegaría con El cuidador (1959), pero aún quedaba un largo camino por transitar en la dramaturgia con La colección (1961), El amante (1962), La vuelta a casa (1964), Traición (1978), Un tipo en Alaska (1982), Un trago para el camino (1983) y Polvo eres (1996), entre otras de las más de 30 obras que escribió, a las que se suman los 21 guiones cinematográficos, incluidos La mujer del teniente francés y Betrayal, candidatos a los Oscar; la novela Los enanos; decenas de relatos cortos y cientos de poemas. En los '80, Pinter publicó obras más abiertamente políticas, que versan sobre la crueldad, la tortura, la violación de los derechos humanos o lo que el dramaturgo consideraba la duplicidad de las democracias occidentales. Pinter examinó la relación entre verdugo y víctima en One for the Road (1984), inspirada en Tomando té con el torturador, incluida en el libro del periodista Andrew Graham-Yooll Memoria del miedo, una crónica de la violencia política que se vivió en la Argentina de la década del '70.

La dramaturgia pinteriana está cincelada por un profundo sentido de la territorialidad, del poder y de la traición entre hombres a causa de la mujer. Su recurso más habitual consiste en interrumpir los diálogos con silencios misteriosos y pausas, pero también se ha señalado el inexplicable comportamiento de los actores, las pequeñas habitaciones, un número reducido de personajes y las permanentes apariciones de extraños amenazantes. Cuando la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel, en octubre de 2005, el jurado subrayó que en la habitación típica de Pinter "se encuentran seres que se defienden contra intrusiones foráneas o contra sus propios impulsos, atrincherándose en una existencia reducida y controlada". Andrew Graham-Yooll, en el prólogo de Guerra (Ediciones de la Flor), advierte que la dramaturgia de Pinter se sitúa a mitad de camino entre dos extremos brillantes. "Si James Augustine Joyce (1882–1941) metió todo en la creación literaria para nunca más dejarle palabra libre disponible a nadie, y Samuel Beckett (1906-1989) le sacó todo como para que la dramática quedara liberada de las palabras, Pinter usó el idioma en la medida y filo justos como que una breve oración tuviera la fuerza de penetración de una daga."

En sus primeras obras se percibía una marcada influencia de Samuel Beckett, con quien mantuvo una larga amistad. "Lo conocí una noche en París. Me llevó de bar en bar y terminamos tomando sopas de ajo a las cuatro de la madrugada. Bicarbonato a la mañana siguiente", rememoró. El vínculo del dramaturgo con la Argentina no es menor. Pinter apareció en un video homenaje a las Madres de Plaza de Mayo en el que les dedicó unas emotivas palabras. Pero además, actores y directores teatrales locales lo admiraban y representaron casi todas sus obras en los teatros argentinos (ver aparte). En los '70 criticó la actuación de EE.UU. en el golpe que derrocó a Allende en Chile. En 1988, Pinter y su segunda mujer, la historiadora Antonia Fraser, crearon el Grupo 20 de Junio, formado por intelectuales de izquierda, con el objetivo de derrocar al gobierno de Thatcher. En los últimos años sus críticas políticas más ácidas estuvieron dirigidas contra la violación de los derechos humanos y contra la guerra de Irak, en la que Reino Unido fue fiel seguidor de la administración estadounidense. Del ex primer ministro británico Tony Blair llegó a sugerir, en su discurso de aceptación del Premio Nobel, que era un "criminal de guerra" que podría ser sentado ante el Tribunal Penal Internacional por las atrocidades cometidas en Irak. Y de Estados Unidos dijo que era un país "dirigido por una pandilla de delincuentes". Muchos extrañarán las "granadas" que arrojaba Pinter.

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Por los derechos de la mujer y contra el lobby de la iglesia católica

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Un festival por la libertad femenina
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Mariana Carbajal

"Desde aquí le exigimos a Cristina Kirchner la legalización inmediata del aborto", clamó la actriz y directora mexicana de teatro Jesusa Rodríguez. El teatro Coliseo se unió en un fuerte aplauso y a continuación surgió desde las butacas el clásico estribillo: "¡Anticonceptivos para decidir, aborto legal para no morir!". Fue al filo de la medianoche del domingo, ya en el cierre del Primer Festival Latinoamericano por los Derechos, la Salud y la Vida de las Mujeres, convocado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, en el que participaron la artista argen-mex Liliana Felipe y su compañera de la vida Jesusa Rodríguez, con un provocador show anticlerical. En las primeras filas estuvieron las diputadas del Frente para la Victoria Juliana Di Tulio y de la Coalición Cívica Marcela Rodríguez, la titular del Inadi María José Lubertino, la legisladora porteña (CC) Diana Maffía, Nora Cortiñas y Laura Bonaparte, de Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, y la actriz Mirta Busnelli, entre otras personalidades.

El reclamo por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en el país atravesó las casi cuatro horas que duró el festival. El Coliseo se tiñó de verde, el color que identifica a la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito: pañuelos y remeras de ese color se repetían entre el abundante público, mayoritariamente femenino –pero también se dejaban ver varones–, que colmó con entusiasmo y alegría el teatro. Todas las localidades estaban ocupadas. Más de 1700 personas, según el cálculo de las organizadoras. "Es un encuentro de arte y de lucha", abrió la periodista Liliana Daunes, que ofició de conductora del festival. Mujeres de distintos puntos del país se sumaron a la convocatoria: de Neuquén, Catamarca, Jujuy, La Rioja, Santa Fe, Córdoba, Tucumán y Entre Ríos dijeron presente. Y también feministas de otros países: de Brasil, México, Nicaragua, Colombia, Uruguay, Ecuador, Chile y España. Desde el escenario, Daunes anunció una llamada a una apostasía masiva para marzo de 2009, en rechazo a la intervención de la Iglesia Católica en las políticas públicas del país. "Saquen sus sermones de nuestros colchones; saquen sus misales de nuestros hospitales, saquen sus rosarios de nuestros ovarios", coronó la exhortación a renunciar a la religión católica –que se hace a través de un trámite–, y que se ha convertido en otros países como España en una forma de protesta promovida por feministas. Hubo duras críticas a la jerarquía eclesiástica: por su complicidad con la represión y la muerte durante la última dictadura militar, por su condena al amor entre parejas del mismo sexo y por su constante activismo contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. "Aquí estamos para luchar contra todas las opresiones", reafirmó. La folklorista Chiqui Ledesma y Cosecha de Agosto, Liliana Parodi, Mariana Baraj, la tanguera Lidia Borda y el grupo de hip hop Actitud María Marta fueron parte del programa del festival.

Pero el momento más esperado de la noche fue la actuación de la irreverente y desprejuiciada dupla Felipe-Rodríguez. De severo uniforme azul marino, con gorra cuasi militar de la que colgaba una cruz dorada, Jesusa subió al escenario personificando a una docente. Con una vara en la mano marcó su perfil autoritario. Llegó con un pizarrón. Y se presentó como la maestra "Elba Estéril de la Concepción Abortolini del Sagrado Corazón de Jesús" pero pidió que la llamen "Concha, a secas". El Coliseo estalló en carcajadas. La maestra se dedicó a dar una disparatada clase sobre "el oscuro y maloliente tema del sexo". "El sexo, como su nombre lo indica, es asqueroso", empezó. Y prefirió llamarlo "malvavisco". "Puede ser masculino, femenino o malformación genética", agregó y otra vez las risas se multiplicaron por el auditorio. Con su labia provocadora, Jesusa se refirió al aborto y al goce sexual. De pronto, se abrió su pollera y de entre sus piernas sacó un celular: "Lo uso en modo vibrador, para aprovechar al máximo la tecnología", dijo. Y contestó una llamada de "Susan, Su Santidad", aclaró.

Una ovación la despidió. Y apareció Liliana Felipe, con sus cabellos canosos sueltos. La compositora y cantante cordobesa –radicada en México desde la desaparición de una hermana suya durante la última dictadura militar– se sentó frente a un piano de cola negro y despertó el fervor de sus seguidoras. Primero con "Soy una mujer inconveniente" y luego con "No te lo puedo decir" y "Mala". "Somos malas, podemos ser peores", le contestaron desde las butacas, integrantes de colectivos feministas. Después, Felipe anunció que dedicaría tres temas –que tuvieron un marcado sello anticlerical– al encuentro reciente de monseñor Jorge Bergoglio y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la Casa Rosada. "Hereje, próximamente apóstata, por ahora atea, gracias a Dios", se definió al terminar ese tramo. A continuación presentó un tema nuevo, "La mayonesa", dedicado "a las cuarentonas o cincuentonas como yo" y que es un irónico himno sobre los sinsabores de la menopausia. Y cerró con "Las Histéricas". Los pasillos del teatro se abarrotaron de algarabía: el público se paró, bailó y cantó con La Felipe, como un rato antes lo había hecho con el trío de hip hop comprometido con luchas sociales Actitud María Marta, incluso, hasta arriba del escenario. No se pudieron escuchar, por cuestiones técnicas, pero estaban grabados, mensajes de adhesión a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto del cantautor catalán Joan Manuel Serrat, de Lito Vitale, de las actrices Marta Bianchi y Cristina Banegas, de las periodistas Fanny Mandelbaum y Liliana Hendel, la conductora Carla Czudnowsky y del multifacético Mex Urtizberea, entre otros. La fiesta terminó a la medianoche. Al final, integrantes de colectivos feministas volvieron a subir al escenario y con la música del Himno Nacional, primero, y de la marcha peronista, a continuación, entonaron canciones en las que reclamaron a la presidenta CFK la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo. El proyecto de ley, elaborado por la Campaña, establece la legalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación: fue presentado en el Parlamento con la firma de 22 diputados y diputadas de un amplio arco político, entre ellas Di Tulio y Marcela Rodríguez. Pero todavía no se empezó, siquiera, a discutir

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Espera.

Catorce años
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Sandra Russo

Catorce años tienen las AFJP, escucho, y pienso en los chicos de catorce años. Hace catorce años la oposición a Menem no logró perforar el relato blindado que bajaba desde el poder político, pero era legitimado por el poder económico y multiplicado por el poder mediático. El Estado elefante había dejado en el imaginario colectivo a la empleada pública de Gasalla, que atendía al público limándose las uñas y gritaba "¡Atrááás, atrááás!". La palabra eficiencia vino a arrasar con esa empleada: fue reemplazada por promotoras de buenas piernas y sonrisa muy amable que regalaban pins y calcomanías de las AFJP.


Hace catorce años, sin embargo, era bastante claro lo que estaba pasando. Y aun con un Estado corrupto como el del menemato, sólo fue posible rediseñar los sectores público y privado de una manera tan grotesca gracias a una obnubilación colectiva que hizo creer a muchos hombres y mujeres que cuando fueran viejos serían esos ancianos atléticos y vigorosos que hacían trekking en las publicidades de las AFJP.


Cuando teníamos una secretaria de Medio Ambiente que salía envuelta en pieles en fotografías de estudio, cuando íbamos a traspasar en dos horas la estratosfera, cuando se desviaba la investigación del atentado a la AMIA, cuando teníamos esa Corte Suprema, cuando los grandes medios tomaban como algo pintoresco que el presidente jugara al tenis y sus competidores se dejaran ganar.


Hace catorce años, cuando nacían los chicos que hoy para muchos, incluso y especialmente para el gobernador Scioli, deberían ser imputables, nosotros éramos como sociedad todo eso: un amasijo de jodidos y confundidos y sobornados por la fiebre del electrodoméstico y el viaje a Miami. Y esa generación que se acopló a la vida en esos años, en su amplia mayoría, estaría destinada al paco, al cartón, al plan, al tetra, al limpiaparabrisas, al arrebato o al crimen. Fue un acto de cobardía no ver entero el modelo que se estaba sembrando: de él iban a brotar, por la lógica de su propia genética, sectores con muchos bienes acumulados y sectores sin nada que perder. Una sociedad mínimamente civilizada debería preocuparse siempre de que absolutamente todos sus miembros tengan algo que perder.


Comida, trabajo, salud, educación. Son los cuatro jinetes de algo así como la seguridad. Si los esfuerzos colectivos a través del Estado se aunaran para que la comida, el trabajo, la salud y la educación llegaran a todos los rincones del país en dosis aceptables, es muy probable que el efecto colateral de esa política sería algo así como la seguridad. Digo "algo así" porque el delito no es extirpable de ningún modelo, pero es bastante claro que si las necesidades básicas de todos los habitantes de este país fueran cubiertas, habría muchos menos pibes rifando sus vidas o cegando otras.


Pienso en los chicos pobres de catorce años, en el relato social que meció su infancia, en historias de vida que cualquiera conoce y que enloquecerían a cualquier vecino de Palermo Freud. Pienso en las pérdidas que todo chico pobre de catorce años tiene que elaborar. Pérdidas que ni siquiera pueden pensarse como tales, con el dolor que implica perder. Los pibes pobres de catorce años perdieron antes de nacer casi todos los derechos que los haría sujetos sociales responsables: el derecho a la vivienda, al alimento, a la escuela. Nada de eso los esperaba como esperaba el amoroso cuarto preparado la llegada del bebé de clase media.


La idea misma de bebé ha sido susceptible de divisiones clasistas, en esta sociedad hipócrita e hiperclasista: el bebé de la lavandina, ese que tiene una mamá que usa productos especiales para desinfectar los juguetes y que siempre tiene en la heladera postrecitos con calcio y hierro, y el bebé que carga la señora en el semáforo, el bebé del soborno emocional, el bebé prestado, el que pretende conmover y provoca rechazo. Ese bebé es sólo visto como un fruto de la promiscuidad de los pobres o como una herramienta para la limosna. Uno es el bebé que quizá ya tenga o vaya a tener un hermanito, y el otro es el bebé que la mirada social juzga "de más", como si algunas mujeres parieran hijos y otras parieran apenas más bocas que alimentar. Uno es el bebé producto del amor de sus padres, y el otro es el producto de un apareamiento.


Los pibes pobres de catorce años han sido bebés del segundo tipo. No es después de un asalto o de un crimen que esta sociedad debería pensar en ellos. Es antes. Pensar en ellos como acreedores nerviosos. Pensar en ellos como los otros que podrían ser hoy si la vida los hubiese recibido con el saludo mullido de las oportunidades. Reflexionar sobre la adolescencia pobre sólo después de un asalto o un crimen es un latigazo más sobre sus lomos.


Lo peor es que ellos no esperan otra cosa.

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Crisis.

Ojalá
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Eduardo Galeano

¿Obama probará, desde el gobierno, que sus amenazas guerreras contra Irán y Pakistán fueron no más que palabras, proclamadas para seducir oídos difíciles durante la campaña electoral?

Ojalá. Y ojalá no caiga ni por un momento en la tentación de repetir las hazañas de George W. Bush. Al fin y al cabo, Obama tuvo la dignidad de votar contra la guerra de Irak, mientras el Partido Demócrata y el Partido Republicano ovacionaban el anuncio de esa carnicería.

Durante su campaña, la palabra leadership fue la más repetida en los discursos de Obama. Durante su gobierno, ¿continuará creyendo que su país ha sido elegido para salvar el mundo, tóxica idea que comparte con casi todos sus colegas? ¿Seguirá insistiendo en el liderazgo mundial de los Estados Unidos y su mesiánica misión de mando?

Ojalá esta crisis actual, que está sacudiendo los cimientos imperiales, sirva al menos para dar un baño de realismo y de humildad a este gobierno que comienza.

¿Obama aceptará que el racismo sea normal cuando se ejerce contra los países que su país invade? ¿No es racismo contar uno por uno los muertos invasores en Irak y olímpicamente ignorar los muchísimos muertos en la población invadida? ¿No es racista este mundo donde hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, y muertos de primera, segunda y tercera?

La victoria de Obama fue universalmente celebrada como una batalla ganada contra el racismo. Ojalá él asuma, desde sus actos de gobierno, esa hermosa responsabilidad.

¿El gobierno de Obama confirmará, una vez más, que el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos nombres de un mismo partido?

Ojalá la voluntad de cambio, que estas elecciones han consagrado, sea más que una promesa y más que una esperanza. Ojalá el nuevo gobierno tenga el coraje de romper con esa tradición del partido único, disfrazado de dos que a la hora de la verdad hacen más o menos lo mismo aunque simulen que se pelean.

¿Obama cumplirá su promesa de cerrar la siniestra cárcel de Guantánamo?

Ojalá, y ojalá acabe con el siniestro bloqueo de Cuba.

¿Obama seguirá creyendo que está muy bien que un muro evite que los mexicanos atraviesen la frontera, mientras el dinero pasa sin que nadie le pida pasaporte?

Durante la campaña electoral, Obama nunca enfrentó con franqueza el tema de la inmigración. Ojalá a partir de ahora, cuando ya no corre el peligro de espantar votos, pueda y quiera acabar con ese muro, mucho más largo y bochornoso que el Muro de Berlín, y con todos los muros que violan el derecho a la libre circulación de las personas.

¿Obama, que con tanto entusiasmo apoyó el reciente regalito de setecientos cincuenta mil millones de dólares a los banqueros, gobernará, como es costumbre, para socializar las pérdidas y para privatizar las ganancias?

Me temo que sí, pero ojalá que no.

¿Obama firmará y cumplirá el compromiso de Kyoto, o seguirá otorgando el privilegio de la impunidad a la nación más envenenadora del planeta? ¿Gobernará para los autos o para la gente? ¿Podrá cambiar el rumbo asesino de un modo de vida de pocos que se rifan el destino de todos?

Me temo que no, pero ojalá que sí.

¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?

Esta Casa Blanca, que ahora es su casa, fue construida por esclavos negros. Ojalá no lo olvide, nunca.

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Cosas que pasan

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La "no" democracia es un pensamiento viejo

Si hay algo que no merece nostalgias de ninguna persona democrática son los años en que no había democracia. Aunque hay todavía, gente que siente nostalgias y nada se puede hacer democráticamente para que no la sienta. Eso es lo que tiene la democracia: que no reprime, y no solamente la nostalgia. En la “no democracia” las tapas de los grandes diarios que hoy leemos con afición debían pasar antes por el control de los militares. Lo que leíamos entonces era únicamente aquello que a los diarios y periodistas les estaba autorizado publicar. Todos convivíamos cómplices de la resignación a la censura. Se nos concedía enterarnos de aquello que los otros querían enterarnos. Las radios y la televisión eran también un reflejo obediente. Lo que hoy es natural y democrático- criticar, denunciar y acusar a gobiernos y funcionarios con pruebas, sin pruebas o porque se nos da la gana- en los tiempos de la “no democracia” era mortal. No había opositores ni oficialistas : la política estaba prohibida. En ningún barrio había asambleas vecinales para reclamar nada. Los vecinos estaban tan callados que parecían mudos. La gente caminaba y conducía los autos disciplinadamente. En las plazas y parques no había nadie que osara tomar sol en malla. Una remera con leyenda era sospechosa y temeraria. Un arito en la oreja una condena. Ya ni nos dábamos cuenta que nos habíamos acostumbrado a hablar en voz baja. Éramos tan educados que daba miedo de que estuviéramos muertos. Cuando uno viajaba a otro país democrático se daba cuenta que allá sí estaban vivos. Eramos raros porque no les teníamos miedo a los asaltantes como ahora porque los asaltantes también tenían miedo. A los que les teníamos miedo era a los policías. El Congreso era un edificio. Escribir un grafitti era un alto riesgo. No encender las luces de interior del auto si la policía lo detenía en un procedimiento, era un acto suicida. Todos automáticamente pálidos se bajaban del auto y decían si señor , si oficial, si coronel. Si y si. Porque el “no” era patrimonio de quienes mandaban. Era una sociedad distinta. Yo era distinto. Hoy me veo en aquel tiempo tan indeciso y cobarde que mejor sería no recordarme. Mis nietos a lo mejor me perdonan, pero yo no. Los jóvenes no tienen ese lastre. No entiendo que aún haya gente con nostalgia. Amaban tanto el orden que no se sentían mal que les impartieran órdenes. Para sentirse reprimido hay que saber qué es sentirse libre. Es paradójico, pero algunos que hoy se rasgan la garganta y denuncian que no viven en democracia, se la pasan diciéndolo a los cuatro vientos, contradiciéndose. Sin democracia no existiría el debate acerca de la jubilación estatal y privada. A nadie se le ocurriría objetar el tren bala. Ni incendiaría trenes por bronca: porque la bronca era exclusividad legal de quienes mandaban. No existirían los sabios que saben cosas del Gobierno que nadie sabe, y a veces ni el gobierno. De Angeli y D´Elía serían anónimos. Los travestis se vestirían de machos. No habría carpas frente al Congreso porque no habría quienes les alquilaran las carpas. Tampoco habría lock out rural ni piqueteros. Los maestros dictarían clase todos los días. Ya no. La “no democracia” es un pensamiento viejo. La prueba es que Alfonsín ha atravesado ideologías y partidos convirtiéndose en un símbolo vivo. Y que cada cual puede decir lo que quiera en el medio de la calle y de la vida.
Pero la más feliz prueba de la democracia- la más fantástica- es que hay un vicepresidente opositor al Gobierno. Y que sonríe.
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Orlando Barone
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manifiesto

Clases medias altas y altas, sepan que nuestros morochos están desocupados, informalizados como asalariados o cuenta propia, bajo infames planes de asistencia o, los pocos que quedan en pie, capitalizando en el estado desde siempre. Por eso mismo, detestables clases medias altas y altas, tomen nota de que esta recuperación del sistema de seguridad social por el estado evita el colapso del conjunto a mediano plazo, pero en particular, les salva la ropa a ustedes, que como nabos confiaron una y otra vez su futuro previsional a un sistema de timba y rapiña, que los descapitalizó 20% sólo durante la crisis de las "subprime", como les gusta llamarla. Sin embargo y a pesar de la contundencia de las cosas tal cual son, ni por un instante dejaron de repetir como guacamayos cuanta consigna pedorra acerca de la igualdad, la libertad y la fraternidad han aprendido en sus cunas (enchapadas) en oro. Tristes clases medias altas y altas, bajen varios cambios y den gracias al populismo gobernante que aún en medio de marchas y contramarchas, contradicciones y opacidades, hoy hace posible que en el, según marchan las cosas, probablemente mugroso final de sus días, tengan derecho a un miserable plato de lentejas, sobre el que habrán de pucherear pidiendo justicia y sobre todo misericordia en Crónica TV, pero que deglutirán con fruición frente al abismo. Despreciables clases medias altas y altas los cagaron con el forvever young, amiguitos, se los recontra empomaron! Duele? Finalmente, tan elementales y enojadas clases medias altas y altas, qué más decirles... A ver, sí, que viva P..... y va fangulo !
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Artemio López
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corazón desprolijo mi corazón

Tan solo una ilusión, tan solo un sueño una alucinación.

Tan solo una inocente ave buscando sus principios a través del aire,

de la nada,

ese aire real que no vemos,

esa nada que tan solo,

es nada.

¿Y nuestro amor?

Nuestro amor flota…

está posado sobre esa bocanada de humo que un porro imaginario dibuja en el universo.

El mío, un corazón sin champagne,

un corazón inspirado en el vino entusiasta y sin fronteras,

tal vez en la ignorancia,

en la caricia franca y voluntaria,

en el despertar fugaz de una lágrima,

un corazón desprolijo mi corazón.

Amo,

amo mi exaltado e independiente corazón,

amo todo aquello iluminado por los ojos de un niño,

amo lo inimaginable,

amo mi quizás,

tu quizás,

amo el furor,

el furor del amor diferente,

amo la dulzura,

la dulzura de la paz aún sin dueño,

amo el transitar y el camino de mis desobediencias,

amo el olor,

el olor de la igualdad,

amo el fuego de la soledad y su llanto,

amo al pobre,

la utopía latente,

a Dios,

al beso párvulo,

al puede ser,

amo la esperanza inadvertida,

amo al vino rojo,

te amo a ti mi amor,

a ti que comprendes que el vivir no tiene ayer ni mañana,

que vivir es tan solo vivir,

te amo aunque desee a veces que a mi lado no estés,

te amo y por siempre te amaré aunque tan solo seas una ilusión,

un sueño una alucinación,

y aunque muchos te llamen tímidamente y con miedo…

inmadurez...
…
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El agua

Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin ventanas y sin techo. El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y del sol del desierto.Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía. Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía:
“Usted necesita, primero, preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor, tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar”.
El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua.¡Llena de agua! De pronto se vio envuelto en un dilema: si bebía aquella agua, el podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez tendría agua fresca, bien fría del fondo del pozo y podría beber toda el agua que quisiera, o tal vez no. Tal vez la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.
¿Qué debía hacer?¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese el agua fresca o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda el agua, con la esperanza de que aquellas instrucciones, poco fiables, escritas no sabía cuanto tiempo atrás, fueran ciertas?
Después de dudar durante un largo tiempo, decidió confiar y hacer lo que indicaba el mensaje. Derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear. La bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos. El hombre se esforzó más y más y, de repente, surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia: agua fresca y cristalina.
El hombre llenó la botella y bebió ansiosamente. La llenó otra vez y tomó aún más de su refrescante contenido. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase:
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“Créame que funciona, usted tiene que dar antes toda el agua, para poder obtenerla nuevamente”.
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Cosas que pasan

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El deseo del corazón

¿De dónde vengo, dónde me encontraste? - pregunta el recién nacido a su madre.
Ella llora y ríe al mismo tiempo y, estrechando al niño contra su pecho, le responde:
-Tesoro mío, estabas escondido en mi corazón, no eras sino su deseo. Estabas en las muñecas de mi infancia cuando, cada mañana, modelaba en arcilla la imagen de mi dios, eras tú al que hacía y rehacía.
Estabas en el altar con la divinidad de nuestro hogar; al adorarla era a ti a quien adoraba. En todas mis esperanzas, en todos mis amores, en mi vida, en la de mi madre, eres tú quién ha vivido. El espíritu inmortal que protege nuestro hogar te acuna en su seno desde la noche de los tiempos. En mi infancia, cuando el corazón abrías sus pétalos, eras tú quién lo envolvías, como un perfume embriagador. Tu delicada frescura aterciopelaba mis jóvenes miembros igual que el reflejo del rocío que precede a la aurora.
Tú, criatura del cielo, que tienes por hermana gemela a la luz de la alborada, tú has sido traído por las olas de la vida universal que te ha depositado por fin en mi corazón. Mientras contemplo tu rostro, el misterio me devora; ¡tú que a todos perteneces me has sido dado a mí! Por temor a que escapes de mí, te estrecho contra mi corazón.
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¿Qué magia ha entregado el tesoro del mundo a mis frágiles brazos?
Rabindranath Tagore
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No pertenecemos a nadie, ni a los padres, ni a la familia, ni a la pareja, ni los amigos, ni a la tierra, ni al Dios de los altares. Somos un tesoro nacido del amor, y la libertad es nuestra mayor riqueza.
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Cosas que pasan

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Docentes

Carta de Gabriela.
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El problema que tenemos como sociedad es creer que un maestro o una maestra es alguien con vocación de servicio al límite de anular la propia existencia: abnegado, acrítico, alguien que no “come”, no “vive”, que “no tiene una ideología determinada”, consciente o inconsciente. Pero el error, a veces, cuesta caro. Se paga hasta con la propia vida, no, mejor dicho, se paga con la vida ajena, la de un “trabajador”, como hace poco fue el docente argentino Fuentealba. La actividad docente no es meramente pedagógica, es política, pues no es neutral la función de todos los días frente a un aula, siempre tenemos un determinado posicionamiento frente a las cosas. Siendo directora de un jardín de infantes, creo fundamental concientizar a niños/as, padres y a los mismos docentes de la importancia de sabernos trabajadores, para que se entienda que contamos con derechos y debemos luchar por ellos. Un niño de tres, cuatro o de cinco años puede darnos enseñanzas significativas en cuanto al concepto de justicia, reclamo social o respeto hacia el otro. Siempre que haya un docente comprometido, siempre que se enseñe con fundamentos y con “garra”, habrá un/a alumno/a dispuesto a defender los reclamos justos de sus educadores. No debiera haber en el siglo XXI docentes que crucen ríos para dar clases, docentes con bajos sueldos sin posibilidad de mantener a sus propias familias, docentes que cocinen a sus alumnos para que no se desmayen y puedan atender las clases, no debiera haber docentes a lomo de burro para llegar a una escuela rural y acarrear agua para aprovisionar a la escuela del recurso tan elemental y ser notas “de color” en los noticieros, no debiera… Si nos consideramos trabajadores, si los consideramos trabajadores a los docentes, que son, nada más y nada menos, aquellos y aquellas personas que forman pensamientos críticos, mentes abiertas para lograr cambios, es muy posible que en Argentina, de una buena vez, cuando alguien vea a un maestro diga: “Ahí va un trabajador más”, y entre todos, así, apostaríamos a una Nación en serio. No olvidemos nunca la sangre derramada y la represión brutal a quien sencillamente era un trabajador.
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Cosas que pasan
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El guapo Julián



Mi hijo Julián cumplió 18. Son pocos años y mucha vida. Julián va a una escuela de educación especial. Allí llegó, llegamos, después de tocar muchas puertas, de caminar muchas cuadras, de preguntar muchas veces. Él necesita una educación especial porque es especial. Hay cosas que le cuestan mucho. Otras no le cuestan nada. Le cuesta mucho hablar, le cuesta menos leer, no le cuesta nada ubicarse. Puede fotografiar con sus ojos marrones todos los carteles de todas las calles de Buenos Aires para nunca perderse. Puede levantarse solo, bañarse, vestirse, tomar el colectivo, ir a la escuela y volver. Puede ir a comprar al chino de la vuelta y jamás equivocarse con el vuelto. Puede discutir y obstinarse. Puede manejar su celular, su mail, su messenger. En el último examen, logró un cinturón azul en aikido. Y va por más. Lo que le cuesta a Julián es hablar. Los neurólogos no lo pueden explicar y después de muchos años, llegamos juntos a la conclusión que nos tocó ésta. Esta realidad, este camino, esta parte de la vida. Y acá estamos.
Como Julián, hay muchos otros chicos en la escuela. Todos son especialmente especiales. Y necesitan una educación así de especial. Algunos tuvieron más suerte porque en su camino se cruzó Julia, una maestra hermosa que les llega a los chicos a la mitad del pecho. Ella se las ingenia y les da tareas como juntarse en grupos para ir a ver películas al cine y después reunirse en alguna casa para hacer un trabajo sobre lo que vieron.
Y ellos van al cine y se reúnen, porque muchos, como Julián, van a cumplir 18 años. Y todos, como el resto de los chicos de esa edad, quieren salir solos a dar una vuelta o a tomar algo, caminar, juntarse en una esquina. Quieren pero no pueden. O pueden pero no es posible. Será porque los otros, los que somos más comunes, normales, tenemos miedo. O espanto. Sucede que es muy difícil que un chico, y mucho más una chica, que necesita educación especial pueda estar solo en la calle. No hay lugares adonde llevarlos, y dejarlos, sabiendo que nada les va a pasar.
Julián y todos esos chicos y muchos otros a los que no conocemos, tienen un papel que se entrega en un único lugar, que queda en la calle Ramsay, en el barrio de Núñez. El papel se llama “certificado de discapacidad”. Se supone que con ese documento, las personas con necesidades particulares podrán, por ejemplo, viajar en colectivo sin pagar, entrar a un recital o a una función de teatro porque debe estar previsto un lugar para ellos, tener cobertura médica, cobrar una pensión cuando quien los tenga a cargo ya no esté para darles todo lo especial que necesitan.
Ramsay, por cierto, es un lugar penoso. Todas las personas con alguna dificultad del orden de un impedimento físico o intelectual, deben pasar por allí si quieren tener su papel sellado. Ir a Ramsay es como vivir en un mal sueño. Llegar a tener un número para tener un turno es una cuestión de fe. La salita de recepción es demasiado chica y está unos escalones por encima del suelo. Tiene rampa, claro. Pero adentro hay diez sillas. De esas pegadas por un fierrito, de las que cuando uno está en el medio y quiere salir obliga a todos a correr las piernas. Y para muchos de los que esperan, no es tan fácil moverse.
La revisión médica es un capítulo aparte. Ahora que están tan de moda las cámaras ocultas, sería muy revelador usarlas para acompañar a alguien que debe obtener ese papel.
Para Julián no fue fácil pasar por allí. Hablamos mucho antes de ir. Él tuvo su papel hace varios años y pudimos esperar caminando por los patios, comprando alguna golosina. Julián tuvo suerte. Otros chicos, y grandes, están ahí por horas, con la plata justa para volver a su barrio o a su provincia.
Una vez que las personas tienen ese certificado en la mano, si tienen manos o pueden usarlas, deberían sentirse aliviadas porque existen convenios con las empresas que les aseguran un trabajo con el que ganarse la vida. Es que todas las compañías, y en este punto acepto las correcciones del caso si es que me equivoco, tienen la obligación de contratar personas con necesidades especiales.
Es cierto. En el 99,9% de los casos esa regla se ignora. Andrés, el director de colegio de Julián, dice que la escuela cumple su objetivo cuando puede insertar a sus alumnos en la vida laboral. Yo no quiero contradecirlo a Andrés. Ni minar su ilusión. Pero la verdad es que poco de eso pasa. ¿O sí? Quizá no nos enteramos.
Por suerte mi hijo Julián, que hace unos días cumplió 18 años, ya casi es carpintero. Es muy bueno con el torno. Puede hacer muletas, bastones, unas cajas preciosas. Además, su abuelo le regaló muchas colmenas. Como 40. Y más adelante van a aprender juntos a producir miel y eso es algo ¿no? Pero él está un poco preocupado por su futuro. Le gustaría tener un sueldo para pagar sus gastos. Es orgulloso Julián. Muy orgulloso. Yo le digo que no se preocupe. Que todo va a salir bien. Y aprieto los ojos y pienso en todas las personas que todos los días llegan a Ramsay para tener su papel. Y entonces me digo: “Qué suerte tenemos. Qué guapo es Julián, cómo se la banca” mientras él me mira, me sobra y me pega con su mano un golpecito en la cara.
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María Sucarrat


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Cosas que pasan
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Los nadies


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Eduardo Galeano
(De "El libro de los abrazos")
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Cosas que pasan

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Era hora

Del Planalto a La Moneda


Lula y Cristina Kirchner, de la bilateral anunciada a la reacción urgente. En Brasilia, con los deberes hechos. Cumbre en Santiago, una señal dotada de símbolos. La crisis en Bolivia, la reacción de los gobiernos vecinos. La violenta derecha boliviana, un mensaje que trasciende fronteras. El parentesco entre contemporáneos.
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Nota de Mario Wainfeld

La actividad conjunta de los gobiernos argentino y brasileño de estos días vale como buena muestra de cómo funciona la mejor relación bilateral de que se tenga memoria. Claro que se expresó en dos registros: uno elaborado y previsto con anticipación; otro urdido en caliente, teñido por la urgencia. Desde el fin de semana pasado se desplegó la parte visible de la labor conjunta diagramada por los presidentes Cristina Fernández de Kirchner y Lula Da Silva. Luego estalló la situación boliviana, que acicateó el activismo (también de consuno y on line) de los mayores garantes de la paz y la democracia regionales.

La acción proseguirá mañana a las tres de la tarde en el Palacio de La Moneda, en una cumbre plurilateral que definirá cursos de acción colegiados y emitirá una fortísima señal acerca del compromiso democrático de los gobiernos populares de la América del Sur.

Será entre difícil e imposible que se suscriba un documento mañana, costaría mucho lograr en pocas horas un acuerdo tan preciso entre todos los nutridos asistentes. Hasta ahora confirmaron la presencia las dos presidentas, Lula, Tabaré Vázquez, Fernando Lugo, Rafael Correa, Hugo Chávez. Su tonalidad política es variopinta, sí que signada por varios comunes denominadores. En Santiago de Chile pondrán en acto el compromiso colectivo y homogéneo con la estabilidad institucional y la defensa de la soberanía popular.

La sede elegida obedece a una razón lógica: Chile ejercita la presidencia pro tempore de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). El azar agrega dos detalles simbólicos. El primero: fue en La Moneda, hace 35 años casi clavados, que la ferocidad de la derecha nativa segó la experiencia de implantación del socialismo por vía democrática, encabezada por Salvador Allende. El segundo, sólo en orden enumerativo: que Chile sea anfitrión de una reunión de solidaridad con Bolivia es un nuevo mojón en el acercamiento entre los dos países, que avanza (pasito a paso) desde las asunciones de Morales y de Michelle Bachelet.

Y con el mazo dando: Cristina Kirchner y Lula acordaron una secuencia de encuentros presidenciales de trabajo semestrales, alternando uno en cada país, cuando la mandataria argentina acababa de asumir. La celebración de la independencia del Brasil fue la ocasión para el segundo.

Como es "normal" en estas tierras feraces, la coyuntura metió la cola en el calendario establecido: se coló una visita impensada de Lula a Buenos Aires, como prueba del apoyo al gobierno argentino, herido por su conflicto con "el campo". El presidente brasileño desembarcó con una delegación frondosa, con la flor y nata del empresariado de su país, aval inequívoco para un aliado en apuros.

En Brasilia, la presidenta Cristina fue la huésped de honor en los festejos, galardón que le habrá dado un poco de frescor para sobrellevar un solazo achicharrante. Las reuniones celebradas luego, en ambientes más refrigerados, hilvanaron tareas de cooperación de las dos cancillerías.

Un abanico de acuerdos (metas pautadas con plazos de realización) avanza día a día, merced a una labor más seria que rimbombante. Esta virtud es, seguramente, un talón de Aquiles mediático. La edificación de una política común no congrega mucha prensa, menos que menos tapas de diarios. Sin embargo el cometido de ambas cancillerías eslabona iniciativas de mediano y largo plazo, dignas de encomio y de mención. El complejo hidroeléctrico de Garabí, en el alto río Uruguay, puede ser un hito en la integración energética.

La puesta en marcha de las transacciones en monedas locales, amén de un gesto de soberanía pragmático y no ampuloso, es un beneficio concreto para el comercio bilateral.

Proyectos industriales de tinte desarrollista (el jeep Gaucho, por caso) dan un envión a la industrialización común, una asignatura soslayada en el Mercosur de los mercaderes acuñado en los '90.

Las perspectivas de cooperación argentina (construcción de buques petroleros) en los fabulosos yacimientos hallados por Petrobras suman lo suyo.

La gestión del canciller Jorge Taiana y las de sus colaboradores más cercanos con responsabilidades en la región configura una política de Estado, de aquellas que tanto se reclaman en abstracto y que alegremente se ignoran cuando se corporizan.

El esfuerzo, que reconocen con elogios sus pares de Itamaraty, se cimienta en una mirada ideológica que tiene aires de novedad. Durante décadas, o acaso siglos, primó (en Relaciones exteriores y en Defensa) la pavota doctrina de la rivalidad estratégica contra el vecino. Una derecha chata, aquejada de tortícolis que la hacía mirar sólo al Norte, maquillaba su cipayismo alimentando una competencia de suma cero con Brasil, a pura pérdida para ambos. Está en revisión esa infausta teoría, muy cara a élites nativas, proverbial en altos mandos militares y en núcleos relevantes del elenco estable del Palacio San Martín. Contra lo que proponen lugares comunes extendidos, esa visión ideológica era distorsiva y poco utilitaria, en contraposición a la actual que sintoniza cuán deseable y aun inexorable es la integración regional.

Buena fortuna: Es habitual computar que Néstor Kirchner tuvo buena fortuna en los tiempos de su presidencia y que su sucesora atraviesa circunstancias menos propicias. Mentamos una magnitud arisca a la cuantificación pero, compartiendo el diagnóstico en parte, el cronista añade que la contemporaneidad con los gobiernos de Lula da Silva es un don compartido, aunque la presidenta Cristina lo dispondrá sólo dos años. La magnitud del líder brasileño y su compromiso con el destino común son un recurso interesante. El intercambio económico llega a niveles record, incluso en exportaciones argentinas. La balanza comercial es desfavorable, elevada en cifras absolutas, aunque porcentualmente menor que en otras etapas. De todos modos, es un problema severo, que patentiza asimetrías entre ambas naciones y sincera las carencias de las dirigencias empresaria y política argentinas. Así y todo, sigue siendo un dato promisorio la combinación del avance del comercio con la firme solidaridad política. La procura solidaria de la estabilidad institucional en Bolivia es un ejemplo de esas tareas comunes.

Excalibur al rojo vivo: El respectivo disyuntor saltó casi en simultáneo con el fin del cónclave en Brasilia. La derecha boliviana, refractaria a reconocer el aplastante veredicto de las urnas, dio rienda suelta a su pulsión por la violencia. Planalto y la Casa Rosada imaginaron una misión conjunta a La Paz, replicando una costumbre de estos años. La reacción de volea casi fuerza a Taiana y al subsecretario de Política Latinoamericana Agustín Colombo Sierra a rebotar desde suelo argentino, recién llegados desde Brasilia. El presidente Evo razonó que era más prudente diferir la misión, en pos de manejar el frente interno.

De cualquier forma, Lula y Cristina Fernández fatigaron sus teléfonos en diálogo con pares de la región. Los cancilleres y el asesor presidencial brasileño Marco Aurelio García (otro que estaba con las maletas en ristre) intercambiaron a su vez mil telefonemas.

Se emitieron comunicados fuertes y precisos, de respaldo a la legalidad en el país del Altiplano. En tanto, de cara a la desatada brutalidad secesionista, Evo Morales apeló a la política. Tendió un puente a los "autonomistas", se enhebró una reunión entre el vicepresidente Alvaro García Linera con el prefecto de Tarija, Mario Cossio, algo así como un emergente de los rebeldes.

El gobierno boliviano se comprometió a revisar algunos puntos del proyecto de Constitución. La noticia es buena, a los ojos de la diplomacia argentina. Sus especialistas concuerdan en que la responsabilidad por la crisis recae sobre las autoridades de las regiones ricas. Los definen como clasistas, racistas a carta cabal, rapaces cuando de compartir riquezas naturales se trata, enfermos de ira por las sucesivas convalidaciones electorales de Evo. Pero, en la mínima mochila del presidente, anotan el excesivo sesgo unitario de la Constitución. Lo analizan como disfuncional, teniendo a la vista la centralidad económica de las regiones rivales. Otro problema que atribula a los funcionarios argentinos es la radicalidad de ciertas organizaciones sociales afines de Morales, que lo "corren por izquierda", demasiado para los paladares del Río de la Plata.

Pinta el mundo: La gran prensa boliviana es intratable con el presidente legitimado un mes atrás, áspera relación que se repite (con variaciones alusivas al color local) en Ecuador, Venezuela, Chile, Brasil y Argentina. Un catecismo mediático trivial espiga entre gobernantes "serios" y "populistas", las querellas mediáticas de otras comarcas se corresponden con esa tipología, destinada a aleccionar (o descalificar, tout court) al kirchnerismo. En Bolivia y en Brasil, a contrapelo de los mencionados rankings, los diarios se permiten exabruptos clasistas y racistas que sus pares argentinos matizarían, más confinados por la corrección política.

La oposición golpista muestra más los dientes (o las armas) en Bolivia, Venezuela o Ecuador. Hay en eso algo del principio de acción y reacción. Pero las tendencias suelen ser contagiosas, las campanas de cada época son sincrónicas. La algarada boliviana huele más a precedente que a exotismo.

Los análisis políticos y económicos argentinos pecan de un vecinalismo extremo. Se omite o se niega el contexto internacional, los condicionamientos de la globalización, lo que ocurre en la casa de enfrente. El resultado inmediato del pago al Club de París se interpreta haciendo caso omiso de la formidable crisis financiera mundial, nacida en el puro centro del mundo. El cronista malicia que una catástrofe expandida algo debe incidir en la baja cotización de los bonos de un país emergente, pero los gurúes ni mentan esa variable que los forzaría a estilizar su discurso, desandar simplismos, respetar la inteligencia de su auditorio. No son sus costumbres...

El contexto regional, con el emerger de alternativas al fracaso de las experiencias de fin del siglo XX, con variables propias de cada historia, es también un núcleo epocal subestimado. Una mirada histórica retrospectiva, así fuera distraída, prueba que siempre se es pariente de sus vecinos contemporáneos. A menudo se comparten más semejanzas que con los propios ancestros.

En el siglo XXI, en un nuevo ensayo buscando su destino, los países sureños bosquejan formas de integración que van más allá de retóricas tradicionales, entrañables pero (¡ay!) insuficientes. La posibilidad del intercambio económico es mucho mayor que en otros momentos; la complementación energética, un desafío y un eventual catalizador. Esos procesos reformistas, respetuosos de las rutinas democráticas, sujetos al karma de la revalidación cotidiana en las urnas (o hasta en las encuestas) están acechados, por sus carencias, por las condicionalidades internas y externas, por la extrema radicalidad de sus oposiciones.

Las cumbre de Brasilia y de La Moneda son reflejos inteligentes cuando soplan vientos de fronda en un entrañable país hermano que podrá ser el eslabón más débil pero que no deja de formar parte sustancial de la cadena. "Lula es un promotor del capitalismo, el desarrollo y las inversiones. Pero sabe que donde entran las balas, la plata huye", sintetiza un argentino que suele ser su contertulio. No es el único que piensa así. Como después del ataque de Colombia a Ecuador, el reflejo colectivo es defender la paz y la democracia construidas con las luchas y el sacrificio de los pueblos.

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