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NO TE OLVIDES DE JORGE JULIO LÓPEZ ~~~~ ¿TE ACORDÁS DE LOURDES DI NATALE?NO TE OLVIDES DE LA IV FLOTA, LAS BASES MILITARES EN COLOMBIA, EL GOLPE EN HONDURAS

Cómo los medios ocultan el mundo

Sandra Russo

"Este nuevo libro de Pascual Serrano establece de modo definitivo, con un catálogo estremecedor de hechos, la prueba del ADN de que los medios desinforman." La frase es de Ignacio Ramonet, quien prologa Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, que acaba de ser publicado en España. Ramonet es ese francés un poco respingado de Le Monde Diplomatique, a quien a su vez el propio Pascual Serrano admira porque le atribuye la noción de "pensamiento único". Fue una frase que Ramonet usó en un Foro Social, y que prendió en todo el mundo para nombrar algo que todavía, antes de ser detectado y pasado a discurso, circulaba camuflado en el agua del neoliberalismo de los '90.

Pascual Serrano, me gustaría presentarlo, es uno de los directores del periódico digital Rebelión, en el que diariamente se pueden leer algunos de los mejores artículos de política exterior y derechos humanos de todo el mundo. Y Pascual tiene una especialidad, una especificidad como intelectual de izquierda, y es detectar la trampa del poder en el lenguaje periodístico. Tiene un ojo entrenado como he visto pocos y una solidez admirable para transmitir sus hallazgos semánticos en textos breves que desvisten títulos, ediciones, formas de expresión, fotos, secuencias de información.

De eso se trata su nuevo libro, pero lo que es verdaderamente nuevo y necesario es el enfoque del trabajo de Serrano. Porque vivimos un tiempo en el que los circuitos de la información se han llenado de dinero. La información ya no es sólo poder, sino capacidad económica para escindir el poder de la política. La libertad de la economía para subordinar a la política a sus intereses específicos es la libertad central que se defiende en el coloquio al que fueron a hablar los Vargas Llosa.

Pero precisamente a propósito de sus presuntas detenciones o retenciones en el aeropuerto, que no fueron más que trámites migratorios largos, y del operativo mediático increíble que se montó en la Argentina, donde el aire preelectoral es el cultivo en el que crecen los hongos informativos, es oportuno hacer pie en el trabajo de Serrano. En el mundo del capitalismo globalizado, la información que circula por los grandes medios construye diariamente un mundo paralelo a su antojo, hundiendo a los espectadores, oyentes y lectores en los velos de ese mundo paralelo, en el que fue detenido Mario Vargas Llosa al llegar a Venezuela. Eso jamás ocurrió, pero es lo de menos. Se monta la estantería mediática de los hechos y se pone a hablar a todo el mundo como si lo que no ocurrió hubiera ocurrido, y después sólo se debe repetir las declaraciones: una ficción está siendo consumida como información.

La semana pasada, Serrano publicó un artículo en el que afirma que "sólo se puede llegar a la conclusión de que en Venezuela hay un empresario de apellido Chávez que compra bancos. Para los medios no es que el Estado venezolano haya comprado el Banco de Santander, ha sido Chávez quien ha sacado los millones de su bolsillo y se lo ha quedado. Es curiosa la sintonía de todos los medios: Agencia AFP: Grupo Santander vende a Chávez el Banco de Venezuela por 1050 millones de dólares, El Mundo: Santander vende a Chávez su filial en Venezuela por 750 millones, EFE en Heraldo de Soria: El Santander acuerda la venta del Banco de Venezuela a Chávez, RTVE: El Santander vende a Chávez su filial en Venezuela por 750 millones, El País: El Santander vende su filial venezolana a Chávez por 750 millones. Y, por si no fuera poco, El Mundo llega a titular Chávez se convierte en el primer banquero de Venezuela."

Los medios sustraen al Estado venezolano del escenario significante. Atribuyéndole a Chávez un personalismo propio de la presunta dictadura que describen, son los propios medios los que se niegan a entrar en la lógica de un Estado democrático y soberano. "En El País del día siguiente, ya ni siquiera Chávez compra el banco, se lo entregan: 'El Santander entrega el Banco de Venezuela a Chávez por 755 millones'."

Quizá sea necesaria esta manipulación informativa del proceso venezolano, ya que lo que está haciendo el gobierno de Chávez es lo mismo que hacen otros gobiernos. Por eso debe ser narrado de otra manera. "Los estados están comprando acciones de los bancos, es decir, nacionalizando. Medio año antes, Bush anunció la compra de acciones en nueve de los mayores bancos del país por un total de 250.000 millones de dólares. Claro que, entonces, el dueño ya no era el presidente, por eso titulaban EE.UU. negocia la nacionalización de hasta el 40 por ciento de Citigroup (El País 22-2-2009) o EE.UU. baraja nacionalizar parte de la banca (Público 9-20-2008). No publicaban que Obama negocia la compra o Bush baraja comprar.

El objetivo preciso, discursivo, es evitar "la asociación entre Hugo Chávez como legítimo representante de los venezolanos y convertir las decisiones de su gobierno en iniciativas personales y, si es posible, que las audiencias crean que el banco se lo queda Chávez para él". Un ejemplo, apenas, del mundo paralelo que crean los medios, para no responder por el mundo que ocultan.

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LA IMAGINACIÓN. Hugo Presman

Lo contó el historiador Felipe Pigna al periodista Eduardo Aliverti en el muy buen programa de éste último, los domingos a las 10 horas por Radio Nacional. Relató una visita a una escuela pobrísima del Chaco, donde los alumnos carecían de lápices de colores y escribían al dorso de hojas de computación usadas. Un chico, supongamos que se llama Juan, cumpliendo la tarea solicitada por su maestro, entregó el dibujo de una casa en donde en el techo estaba el número 1, en las paredes el numero 2, en el piso el número 3. Preguntado que significaban los números, el alumno contestó: el 1 es el color rojo el 2 es el color azul y el 3 es el color marrón. Con imaginación había colocado los colores que las carencias le privaban.

ENTRE LA PICARDÍA Y LA IMAGINACIÓN

Francisco de Narváez habla por los medios propios y ajenos. En su lugar de trabajo es mudo. En el Congreso jamás pidió la palabra. Dice que tiene un plan para terminar con la inseguridad. No lo explicita. Es un método por el cual solo se da el título de la presunta solución de un problema. Pero se oculta su desarrollo con lo que se le pide al ciudadano un acto de fe. Se convierten en un jabón o un yogurt, los que se publicitan y venden con la misma tecnología.

Gabriela Michetti, una creación publicitaria insustancial que brilla al lado de la mediocridad de Mauricio Macri, renunció a un puesto que nunca ocupó. No le gusta la tarea legislativa repitiendo el camino de su jefe empresario que se aburría como legislador, pero ahora se presenta como candidata a diputada por la Capital. Son candidaturas cuestionables como las denominadas testimoniales, propuestas masivamente por el oficialismo y que atraviesan con diferente intensidad todo el arco político. Con un gobierno debilitado, sus limitaciones de construcción política quedan patentizadas cuando debe recurrir a las mismas para atar a su suerte a los intendentes del conurbano, y limitar la intención de estos de jugar a dos puntas para asegurarse estar siempre del lado triunfador.

Es una paradoja el camino de construcción política recorrido por el kirchnerismo. Empezó por la transversalidad, un intento que con base en el justicialismo se alejaba de la liturgia peronista para intentar una construcción de centro izquierda. Una especie de factura retrasada, en otro contexto y con protagonistas canosos, de algunos de aquellos jóvenes imberbes por aquella derrota que le infringió Perón, un primero de mayo de 1974. Del 2003 al 2005, Néstor Kirchner sustituyó su esmirriado caudal electoral dependiente en buena parte de Eduardo Duhalde, con una batería de propuestas política y concreciones que lo consolidó y le permitió afrontar las legislativas del 2005 duplicando su caudal electoral y con un nivel de aprobación superior al 70 %. Esa campaña se hizo centrando el eje en Duhalde como la política mafiosa y con un transvasamiento de los intendentes del conurbano del ex presidente y ex gobernador bonaerense al santacruceño.

Mientras Hilda Chiche Duhalde acudía a la simbología peronista, Aníbal Fernández desde el Ministerio del Interior sostenía que la marchita se la metieran en el culo.

Por las colectoras caminaron proyectos alternativos a los barones del conurbano lo que permitió algunas sorpresas, como las que ocurrieron en Lanús y Quilmes.

Por entonces las franjas medias urbanas disfrutaban de la euforia de haber salido de la incertidumbre del abismo de la crisis económica más profunda de la que se tenga memoria. Las clases medias rurales paladeaban el notable boom agropecuario y los representantes de los diversos partidos políticos recuperaban a la vera de los éxitos del gobierno una respetabilidad que habían perdido a partir de las explosivas jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001, cuando temían hacerse ver en lugares públicos.

Los sectores concentrados de la economía dejaban pasar desaires y largas esperas gubernamentales, en aras de seguir presentando balances que reflejaban utilidades impresionantes.

En función de los notables índices de crecimiento, de la recuperación de un orgullo nacional que fijaba ciertos límites a los poderosos, a veces verbalmente y en otras ocasiones prácticamente, los sectores que luego caminarían por un antikirchnerismo visceral, disimulaban el malestar que le producía el creciente poder del sindicalismo expresado en Hugo Moyano, la recuperación de parte de la legislación laboral dinamitada en la década anterior, los cortes y piquetes en los espacios públicos, la presencia de las organizaciones sociales en la Casa Rosada, la política de derechos humanos, el papel significativo de Hebe de Bonafini, la presencia permanente de las Abuelas de Plaza de Mayo, la política exterior con base latinoamericana, el acto en la ESMA, y en especial las estrechas relaciones con Hugo Chávez y Evo Morales. Todo ese malestar se exteriorizaba a través de argumentaciones de poca densidad como la del hegemonismo o el autoritarismo, que luego se sustituiría en el gobierno de Cristina Fernández por una crítica banal a sus vestidos y carteras.

La oposición por entonces fragmentada y sin iniciativa encontró un primer eje aglutinador en la inseguridad en su versión más estrecha y en la rutilante y fugaz erupción del falso ingeniero Juan Carlos Blumberg.

Los dos últimos años de la presidencia de Néstor Kirchner, mostraron una disminución significativa del ritmo y de alguna manera vivió de la renta política extraordinaria de los dos primeros años de su mandato.

Con ese capital acumulado, llegó a la presidencia Cristina Fernández que posiblemente venía con la intención de poner paños fríos sobre las heridas infringidas a diferentes sectores durante la gestión de su marido. Buena parte de las clases medias urbanas votaron contra ella en las elecciones de octubre del 2007.

Si esa fue la intención quedó rápidamente diluida porque se inició una ofensiva tendiendo a acotar su margen de maniobra, esta vez con hechos concretos a diferencia del pliego de condiciones que el directivo de La Nación Claudio Escribano le presentó a Néstor Kirchner antes de su asunción.

La crisis internacional sobrevolaba el horizonte y el gobierno decidió reforzar su solidez económica mediante las retenciones móviles. Mal explicada y peor implementada, una medida adecuada terminó en una derrota notable y la creación de un eje aglutinante de la oposición constituida por la Mesa de Enlace. El conflicto originó la presencia activa de un actor político que realizó importantes movilizaciones y llegó a arrebatarle la calle al gobierno. A su alrededor y como eje aglutinador se unió la oposición, al punto de abrirle desesperadamente las listas de candidatos a los dirigentes agropecuarios.

La otra consecuencia del prolongado conflicto sostenido en una red privada de noticias y el apoyo irrestricto de los principales diarios y emisoras radiales, fue que el gobierno perdió a las clases medias rurales que en el 2007 habían apoyado mayoritariamente a Cristina Fernández.

A pesar de su debilidad, el gobierno logró aprobar la estatización de Aerolíneas y de las AFJP. Su base de apoyo ha quedado reducida a los sectores más humildes, a los trabajadores y algunas pequeñas franjas de clase media. Su basamento movilizador son los intendentes del conurbano, la GGT cuyo secretario es Hugo Moyano, y algunas de las organizaciones sociales que permanecen alineadas con el gobierno. Su distribución geográfica es el segundo y tercer cordón bonaerense, la mayor parte de las provincias del NEA, del NOA y de la Patagonia. De los Estados que representan más del 70% del electorado ( Capital Federal, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos) el gobierno pierde en Capital Federal, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y está dudoso Entre Ríos.

Más allá de todo lo expresado, el gobierno tiene la ventaja de una distribución nacional que supera a la dividida oposición con menos alcance territorial, por lo que la distancia total puede llegar a ser más amplia que lo que hoy expresan las dirigidas encuestas. Paradójicamente, como elecciones legislativas, el gobierno perderá un número de bancas que le hará más espinoso aprobar las leyes que necesite. Pero ya se puede adelantar los probables títulos del día 29 de junio: PERDIÓ EL GOBIERNO. SE ABRE UNA NUEVA ETAPA. Se computará todos los votos no favorables al gobierno contra los obtenidos por este. Así se demostrará que la oposición en conjunto obtuvo el 65 o 68% de los votos. Será un buen ejemplo de imaginación periodística tan arbitraria como las encuestas a favor y en contra del gobierno y de la oposición.

La comparación que debe hacerse es comparar las dos elecciones legislativas, la del 2009 y la del 2005. Y de lo que no cabe duda que el gobierno perderá bancas tanto en diputados como en senadores

CUANDO LA IMAGINACIÓN ERA OTRA COSA

Durante muchas décadas la imaginación política transformadora quedaba sintetizada en la expresión "La toma del Palacio de Invierno". Hacía referencia a la ocupación simbólica del poder de los zares por el Partido Bolchevique en las jornadas de octubre de 1917.

En la década del sesenta, en el mayo francés, el grafitti más conocido y uno de los más revulsivos fue: " La imaginación al Poder".

En el siglo XIX, Carlos Marx acuñó una bella frase: "Tomar el cielo por asalto". Lo hacía en una carta a su amigo Kugelman, desde Londres, un 12 de abril de 1871. Expresaba la toma del poder proletariado en una sociedad burguesa para acceder a otra más justa.

Claro que para los que tengan un acceso de nostalgia, basta recordar que la Unión Soviética implosionó y que incluso el Partido Comunista estuvo prohibido. El Palacio de Invierno es un Museo parecido a Louvre o a El Prado y no adonde la historia consumó un clivaje.

Nada queda de las consignas del Mayo francés en el gobierno de Nicolás Sarkozy.

Sin embargo, hay un lugar del planeta donde queda la sombra que proyecta la frase de Marx: "Tomar el cielo por asalto". Es aquel que Eduardo Galeano describió con sus venas abiertas.

LAS ALTERNATIVAS DEL 28 DE JUNIO

El kirchnerismo es una mezcla de continuidad de la década del noventa y de rupturas significativas. La estructura productiva sigue basada en la soja y el petróleo. A la vera de un tipo de cambio alto se reconstituyó una parte de la industria de sustitución de importaciones. El modelo sojero debe ser reemplazado y el petróleo es un bien camino a su extinción por la falta de exploración. El gobierno, a diferencia de los noventa, no fue un actor pasivo sino que se asoció al mismo vía retenciones. A través de ese mecanismo obtuvo superávit fiscal, reactivación económica, y un cierto grado de redistribución hasta mediados del 2007. Hay un discurso que muchas veces se aleja demasiado de los hechos, y anuncios positivos que se extravían en su implementación al punto, que a veces, nunca se concretan.

La minería es un escándalo, heredado de los noventa, sin modificación alguna, donde hay enterrada una enorme riqueza, que el Estado, en actitud cómplice, no sólo no modifica sino que subsidia el saqueo. El mismo camino sinuoso se sigue con relación al juego, manejado por un empresario cercano al poder y el ejercicio de prestidigitación, a la vista del público, realizado con los fondos de Santa Cruz.

La concentración de la economía se ha acentuado y aumentó la desigualdad. Hubo un manejo discrecional de los subsidios con más que posibles islas de corrupción significativas y un desmantelamiento de los organismos de control. La intervención del INDEC, quedará como una mancha que ha contribuido significativamente a la falta de confiabilidad en el gobierno, sumergiéndose en un sendero de difícil salida.

Al lado de estos déficit, hubo un discurso que privilegió la política sobre la economía, obtuvo una quita notable en la negociación de la deuda externa, aumento la presencia del Estado, recuperó entre otros, el Correo, Aguas Argentinas, Aerolíneas Argentinas, el espacio radioeléctrico, las AFJP, designó una Corte Suprema de Justicia impecable, depuró las Fuerzas Armadas, hizo lo mismo, con menos éxito, con las Fuerzas de Seguridad. Aceptó, sin reprimir, la protesta social, realizó un cambio sustancial en la política de los derechos humanos aunque indudablemente sesgada, incorporó casi cuatro millones de desocupados al mercado de trabajo, un millón ochocientos mil argentinos fueron jubilados, aquellos que habían quedado desamparados con la privatización. Se creció a tasas chinas, se acumularon reservas genuinas, se recuperaron conquistas laborales que habían sido expropiadas. Se le dijo no al ALCA en una decisión trascendental, se adoptó una posición correcta en la Ronda Doha, se enlazó la política exterior en sintonía con los gobiernos latinoamericanos, aquellos que significan una cambio sustantivo de diferente intensidad con relación a las décadas depredatorias. Se propone una nueve ley de radiodifusión, que si se la aprueba y se la implementa adecuadamente disminuirá el poder de los medios que articulan orgánicamente los intereses del establishment, actuando como ejércitos de ocupación.

Todo ello ha permitido afrontar la mayor crisis del capitalismo con una posición de fortaleza desconocida, con medidas keynesianas insuficientes pero con una preocupación por acotar la desocupación impensable en cualquiera de las alternativas opositoras, que hacen del ajuste la única táctica conocida.

Si esta crisis se hubiera producido en la década del noventa, hoy la Argentina carecería de sistema bancario y financiero y las quiebras atravesarían la economía real. Eso no significa, ni mucho menos, que se esté al margen de la crisis mundial y de sus consecuencias.

Las alternativas con posibilidades representan variantes prekirchneristas. El PROperonismo es el menemismo en un nuevo envase y la coalición cívica es un retorno al posperonismo "libertador". Ambos tienen como eje aglutinante al establishment, y visiblemente la Mesa de Enlace, con el apoyo de los principales medios de comunicación. La variante testimonial de izquierda de Pino Solanas, con muchas críticas certeras, adolece de la falta de una táctica mediadora entre los objetivos a alcanzar y el apoyo a lo que el gobierno ha realizado bien. De esta manera, desde un mismo lado del mostrador, manteniendo la posición crítica, impulsando la corrección de los errores y propulsando la profundización de las medidas, se deja de ser funcional al establishment y se evita convertirse en el ala izquierda de la oposición prekirchnerista. Si se hubiera procedido así no se hubiera caído en la postura sostenida en la votación de la resolución 125. Ahí era correcta su posición de denuncia de los negociados de las exportadoras, pero eso no debió llevar a votar junto a la Sociedad Rural. Deberían haber apoyado la resolución y luego agotar los medios para exigirle al gobierno que avance sobre los negociados de las exportadoras. En cambio, porque el gobierno no fue claro en su accionar, consideraron que era el enemigo a derrotar con lo que terminaron siendo funcionales a los sectores más conservadores y retardatarios. Arturo Jauretche le recordaría la frase de Armando Tejada Gómez: "Si uno se corre muy a la izquierda, como el mundo es redondo, se termina abrazado a la derecha"

Carlos Marx decía que: " El hombre hace la historia, pero no en las condiciones elegidas por él". Solanas suele superponer desde un palco moral el deber ser con el ser, prescindiendo de la alineación de fuerzas y la presencia de los actores sociales para llevarlo a cabo

LA IMAGINACIÓN INFANTIL

Hace mucho tiempo que el escritor uruguayo Eduardo Galeano cuenta el siguiente relato titulado "Pájaros prohibidos" ocurrido en su país en 1976: "Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido, ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros. Didoskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso "por tener ideas ideológicas", recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel. Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos y el dibujo pasa. Didoskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas: - ¿son naranjas? ¿Qué frutos son?- La niña lo hace callar:-ssshhhhh- y en secreto le explica: - bobo ¿no ves que son los ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas."

LA IMAGINACIÓN GOLPISTA Y REPUBLICANA

Hay vida después del 28 de junio. Con un gobierno que perderá bancas y sectores económicos opositores que avanzarán en su intento de desplazar o acotar al máximo a la Presidenta. Eso que quedó traducido en el diálogo entre el Presidente de la Sociedad Rural Hugo Biolcati y el periodista Mariano Grondona, en el programa de televisión del sofista griego.

Grondona: "Siempre nos decían ¿te acordás? …con las inundaciones nos decían, siempre que llovió paró..

Biolcati: Vos querés decir que el gobierno de Kirchner va a durar para mí dos años más..y dos años más van a ser muy duros…

Grondona: ¿ Dos?..¿ Te parece?

Biolcati: ¿ No son dos..tres? ¿ Cuántos son?

Grondona: Mm..No sé lo que va a pasar después del 28 de junio

Biolcati: Eso era lo que te quería escuchar

Grondona: Hay un señor que se llama Cobos¿ no?

Biolcati: ¡ Eh! Si…si radical ahora ¿ no?

Grondona: Dicen que es vice…( risas)

Ambos posan de republicanos y la palabra respeto a las instituciones es reiterativa en su lenguaje. Con prescindencia de los antecedentes golpistas del "pensador" griego y de la institución que preside el lenguaraz Biolcati. Obviamente esto no ha producido ningún repudio, ninguna consideración especial, en ese republicanismo de pacotilla, que se recita desde los columnistas practicante del periodismo puro de la Editorial Perfil, ni desde La Nación o Clarín ( lo comentó como chimento en la sección espectáculos). Mucho menos llevará a Elisa Carrió a prescindir de sus visitas habituales al programa golpista, o al rabino Bergman inflamado de un republicanismo verbal a romper su amistad y docencia con el Presidente de la Sociedad Rural, o la irritación de conocidos "demócratas" como el escritor panfletario Marcos Aguinis, el licenciado en filosofía Santiago Kovadloff o el diputado mediático Fernando Iglesias

CON LA IMAGINACIÓN MOJADA

El gobierno asumió, en primera instancia, el lenguaje catastrofista de la oposición que había escriturado a su nombre Elisa Carrió en forma superlativa. La idea es polarizar, infundiendo temor, es un juego cercano a la ruleta rusa. Hubiera sido más efectivo centrar la campaña en diez medidas fundamentales tomadas y el peligro de una marcha atrás como se anuncia por parte de la oposición de disminuir y hasta eliminar las retenciones, la vuelta al Fondo Monetario Internacional, responder a la crisis con la remanida receta de las medidas de ajuste, la recuperación del espacio público a la fuerza, la ejecución de las recetas de los gurúes de la City.

La imaginación debe convocar a la esperanza, sin caer en un optimismo estúpido. La oposición propone repetir lo peor del pasado y el gobierno amenazó, si no gana, volver al 2001. Es erróneo. El futuro no está en el 2001. Ni se puede administrar indefinidamente el modelo mejorado, despojado de algunas de las aristas más irracionales de los noventa. Hay un punto en donde la única manera de no retroceder es acelerar la marcha. En los últimos días el gobierno volvió sobre sus pasos y atenuó los aspectos más desfavorables del sesgo dramático. Luego volvió a caer en uno de los tantos errores judicializando el caso De Narváez y después, en uno de sus habituales virajes llamó luego a desjudicializar la campaña. Si tuviera estrategia, y no meros juegos tácticos, tendería a favorecer a la Coalición Cívica en la Provincia de Buenos Aires tratando de volver difuso el voto útil opositor que es aquél que está dispuesto a votar a la alternativa opositora que esté en condiciones de derrotar a Kirchner.

Lo que no se ha podido superar, en una responsabilidad que involucra a todos los actores, el propagandismo vacío y de denuncias cruzadas que atraviesa el período preelectoral

CONVOCANDO A LA IMAGINACIÓN

Habría que convocar a la imaginación el día después. Esa que exhibieron Juan y Milay. A mero título enunciativo: imaginación para movilizar a la sociedad para un servicio civil obligatorio que abarque a los jóvenes de 14 a 25 años que no estudian ni trabajan para capacitarlo con el fin de su inserción educacional y laboral a la sociedad.

Imaginación para movilizar a los estudiantes secundarios y docentes en una campaña nacional para terminar con el analfabetismo.

Imaginación para movilizar a médicos y estudiantes del último año de medicina y odontología de las universidades nacionales y privadas para combatir enfermedades que ya habían sido desterradas y para realizar prevención en todo el territorio nacional.

Imaginación para terminar en un año con el núcleo duro de la pobreza y la indigencia con una prestación universal por hijo.

Imaginación para poner el sistema financiero al servicio de la producción agropecuaria e industrial.

Imaginación para definir un perfil industrial, careciendo de una burguesía industrial cuyo emblema es el impresentable Cristiano Ratazzi y que tiene que ser implementado desde un Estado que debe reconstruirse.

Imaginación para crear un nuevo sistema impositivo que mejore la distribución del ingreso.

Imaginación para reemplazar el modelo agropecuario sojero transgénico a base de glifosato, de una agricultura sin agricultores, por uno que nos de autonomía alimentaria y se convierta en una fábrica de divisas sin degradación del suelo.

Imaginación para la recuperación estatal de las riquezas del suelo.

Imaginación y decisión política para hacernos cargo del comercio exterior que hoy es el gran negocio de unas pocas exportadoras.

Imaginación para crear una base de sustentación política que supere el endeble armado actual y que es condición necesaria para viabilizar algunas de estas propuestas.

Imaginación como la de Juan y Milay. La de encontrar colores donde solo hay uno, o descubrir los ojos de los pájaros en el dibujo escabullido a la censura

No es la toma del Palacio de Invierno. Es la base de un desarrollo capitalista, con inclusión social y distribución progresiva del ingreso.

LA IMAGINACIÓN

Vivimos un momento excepcional en la historia de América Latina. Un lugar del planeta donde pasan cosas que se acercan a aquella frase de Carlos Marx de tomar el cielo por asalto en versión siglo XXI. Gobiernos que tienden a hacer realidad el sueño derrotado del siglo XIX. Aquel que encabezaron Bolívar, San Martin y Artigas entre tantos otros patriotas que al ser derrotados padecieron el asesinato, el destierro o morir en la extrema pobreza. Un proyecto vencido que explica dos siglos de historia latinoamericana. Como decía Jorge Abelardo Ramos en su "Historia de la Nación Latinoamericana": "América Latina no está dividida porque es subdesarrollada, sino que es subdesarrollada porque está dividida." El kirchnerismo ha aportado a este sueño que tiene como referentes principales a Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, junto a otros presidentes menos radicales, como Cristina Fernández o Lula. Es impensable imaginarse a cualquiera de las alternativas con posibilidades de sustituir al Kirchnerismo participando de esta utopía. Su visión del mundo los acerca a Alvaro Uribe y Alan García enlazados a EE.UU en la supina idea de una colonia próspera. Argentina no debe desertar de su lugar, de contribuir a tomar el cielo por asalto. En ese cielo donde tengan un lugar los millones de Juan y Milay.

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¿Burguesía nacional?

Agustin Wydler

Liquidada la fase del Estado de Bienestar hacia mediados de los años '70, la característica de la nueva etapa fue la libertad de movimiento del capital. Los Estados lucharon incesantemente por "anclarlo", incluso subsidiándolo. Surgieron así las denominadas "guerras de incentivos", volcando enormes recursos fiscales para atraer proyectos de inversión de empresas transnacionales. En Argentina, el desmantelamiento del Estado iniciado por la reforma monetarista de Martínez de Hoz y completado durante la década del '90 profundizó la centralización del capital y la concentración de los mercados. Se destruyó el tejido industrial local mediante la apertura indiscriminada. En este marco, los grupos económicos locales consolidaron su posición en la cúpula empresarial a partir del sobreprecio en las compras del Estado y la transferencia de recursos fiscales. Así, entre 1981 y 1989 mientras en concepto de intereses de la deuda externa se remitieron al exterior aproximadamente 27.000 millones de dólares, el capital concentrado interno se benefició de transferencias que superaron los 67.000 millones.

Hacia fines de los '80, resultaba ya imposible seguir capitalizando la deuda externa en paralelo a las enormes transferencias que suponía la política de "promoción industrial" vigente. Así, el estallido hiperinflacionario de 1989 surge del conflicto entre el capital local y los acreedores externos, representados básicamente por la banca extranjera y el FMI. La prenda de paz fueron las privatizaciones, que dieron lugar a la conformación de una "comunidad de negocios". Esta expresión es de Eduardo Basualdo y se refiere a la asociación de estos grupos con empresas transnacionales. Entre estos grupos económicos se encontraban: Bunge & Born, Pérez Companc, Macri, Techint, Bridas, Garovaglio y Zorraquin, Soldati, Corcemar, Alpargatas, Celulosa Argentina, Astra, Arcor, Loma Negra, Ledesma, Fate-Aluar-Madanes, Bagley, BGH, entre otros.

A partir de 2003, devaluación mediante, la política económica viró hacia un tipo de cambio alto, el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica y el estímulo al crecimiento de la demanda agregada en clara contraposición al modelo macroeconómico de los '90. Sin embargo, estos fueron prácticamente los únicos instrumentos de lo que podría considerarse una política industrial. En cuanto a mecanismos más específicos, como afirman los investigadores Fernando Porta y Cecilia Fernández Bugna, no hubo otra cosa más que la administración de los regímenes ya existentes y un nuevo fondeo para promoción de inversiones, vía incentivos fiscales, que benefició mayoritariamente a un limitado número de grandes empresas, muchas de ellas manejadas por los mismos grupos económicos ya mencionados.

Ampliando el foco, durante la posconvertibilidad, la participación de los trabajadores en el PBI disminuyó de 31 por ciento en 2001 a 28 por ciento en 2007. Si bien el salario real es equivalente al vigente previo a la crisis de 2001 y la ocupación un 16 por ciento superior, el PBI aumentó un 31 por ciento mientras que la masa salarial (lo que se apropian los trabajadores) sólo un 16 por ciento. Esto se explica por el incremento en la productividad del trabajo y la reducción del costo salarial (33 por ciento entre 2001 y 2007). Así, el 20 por ciento de la población de mayores recursos se apropió del 50 por ciento de los ingresos generados por el proceso de crecimiento económico, mientras que el 40 por ciento de la población con ingresos más bajos sólo se apropió del 12,8 por ciento. En conclusión, si bien mejoró incuestionablemente la condición de los trabajadores, descendió su participación en la distribución del ingreso. Esto es, el capital se apropió de una porción cada vez mayor del valor generado anualmente.

En este marco, la lógica de intervención parece estar más relacionada a la defensa de ciertas actividades productivas ya existentes, que a la planificación estratégica y la selección de ciertos sectores o eslabones dentro de las cadenas globales de valor pasibles de ser incentivados y promovidos. El núcleo de la especialización productiva argentina, incluida la industria manufacturera, se ha consolidado sobre la producción de commodities y productos basados en recursos naturales. Asimismo, las inversiones registradas tienden a incrementar la oferta exportable y a reproducir el aparato productivo existente.

Lejos del innovador shumpeteriano –del que la teoría económica convencional y una parte de la heterodoxia hacen el sujeto de las políticas públicas–, la "burguesía fallida" local incrementó sus ganancias sin modificar la estructura productiva, que se mantiene en muy bajos niveles de desarrollo tecnológico y de retribución a la fuerza de trabajo. En el contexto de un capitalismo transnacionalizado como el argentino, la idea de "burguesía nacional" parece un sinsentido, pero se transforma en un chiste de mal gusto si se la quiere asociar al grupo Techint, cuya radicación se encuentra en Luxemburgo y menos de un tercio de su fuerza laboral está en Argentina. Sin duda, los temores a un Lenin de las pampas (asociando el modelo tímidamente keynesiano del kirchnerismo al socialismo a la Chávez) son el chivo expiatorio del terror que el retrógrado sentido común de las cámaras industriales y agropecuarias locales percibe frente a la intromisión del Estado en sus intereses materiales.

En suma, la ausencia de un plan nacional de desarrollo, que se oriente a dar un salto cualitativo en la composición de la industria hacia actividades más intensivas en tecnología, que generen mayor valor agregado local, que mejoren su impacto en la balanza comercial, que permitan una mayor articulación y densidad del tejido productivo y que sean capaces de retribuir a la fuerza de trabajo con mayores salarios, deja al Estado con poca capacidad de maniobra frente a esta "burguesía fallida" y al capital transnacional.

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Las amenazas a la democracia no vienen del populismo sino del liberalismo.

Diálogo con Ernesto Laclau, teórico político, autor de La razón populista

El populismo ha estado cargado de connotaciones negativas, pero para Laclau el populismo no es un movimiento que baje directamente del líder hacia el pueblo sino, a menudo, todo lo contrario, y puede convertirse en una opción genuinamente progresista para América latina.

Leonardo Moledo y Nicolás Olsevicki

–¿Qué representa para usted el populismo? ¿Qué es? ¿Qué papel juega en la transformación social? Porque es un movimiento que se asocia, generalmente, a lo irracional. Y es muy criticado desde las posturas más clásicas de la izquierda.

–Bueno, le voy a dar, para comenzar, un ejemplo. Supongamos que en una localidad hay un grupo de gente que le pide a la municipalidad que cree una línea de ómnibus para llevarlos desde el lugar donde viven al lugar donde trabajan. Supongamos, también, que la demanda no es satisfecha, con lo cual se genera una frustración. Si esa gente empieza a ver que alrededor de ellos hay una serie de otras demandas que tampoco son satisfechas (con respecto a la salud, a la escolaridad, a la seguridad, por ejemplo), entre todas esas demandas insatisfechas se empieza a crear una cierta solidaridad, y se empieza a ver que hay una especie de distancia entre el espacio en el cual se generan las demandas populares y el poder. Ese tipo de distancia empieza a crear una especie de división en el campo social entre el poder y el ámbito popular. Es decir: empezó a surgir el clima donde el populismo puede emerger.

–No está basado en relaciones de clase...

–No, o por lo menos no necesariamente. Está basado en una cantidad de demandas insatisfechas que se articulan espontáneamente de determinada manera. En cierto momento la gente empieza a advertir que entre todas las demandas insatisfechas se establece lo que yo llamo en mi teoría una "cadena de equivalencias", porque todas ellas expresan un cierto rechazo respecto de un sistema. Ahí es donde se crean las bases para el populismo, la existencia de un pueblo que se enfrenta al poder establecido.

–Si la demanda es esa línea de ómnibus, y se puede articular con otras demandas parecidas, ¿por qué tenemos que pensar que es algo antisistema y no movilizador del sistema? En el sentido en que el sistema tendría que funcionar de todas maneras...

–Eso no determina cuál va a ser la naturaleza del enemigo. El populismo no es en sí ni malo ni bueno: puede avanzar en una dirección fascista o puede avanzar en una dirección de izquierda. El maoísmo, por ejemplo, fue un movimiento populista en el cual las masas de China, que estaban desorganizadas por la invasión japonesa, consiguen una expresión a través del Partido Comunista. Pero también fue populista el fascismo italiano. Otra vez: el populismo no es ni bueno ni malo: es el efecto de construir el escenario político sobre la base de una división de la sociedad en dos campos.

–¿Pero cómo puede ser un elemento de la acción política, si no es ni bueno ni malo?

–La acción política tiene siempre lugar entre dos polos: el institucionalismo y el populismo. El institucionalismo es la absorción individual de las demandas por parte de un sistema que impide que se cree la cadena de equivalencias. Ese es el caso de Disraeli en la Inglaterra del siglo XIX. El decía: "La sociedad inglesa está completamente dividida en dos campos, y si seguimos así vamos a acabar todos como Luis XVI. Lo que hay que hacer, cuando hay dos naciones, es crear una nación. Ahora bien: ¿cómo crear una nación? Sobre la base de la absorción individual de las demandas". Toda la teoría política del torismo inglés estaba basada en la creación de una sola nación mediante la absorción individual de las demandas, impidiendo que se crearan cadenas equivalenciales que dividieran a la sociedad en dos campos. Toda esta ideología después pasa a la idea del Estado de Bienestar: absorber demandas para que no haya puntos de ruptura en la sociedad. Era el reemplazo de la política por la administración. La sociedad iba a ser dirigida de un modo administrativo sin que hubiera ningún punto de ruptura política. Ese era el lema que en el siglo XIX proclamaba Saint-Simon: hay que pasar del gobierno de los hombres a la administración de las cosas.

–Digamos que si reemplazamos la palabrita "administración" por "gestión", eso tiene connotaciones bien actuales en la Ciudad de Buenos Aires...

–Sí. Ese fue el lema de todo el positivismo: en la bandera brasileña, aún hoy, el lema es "Orden y progreso". Les doy un ejemplo opuesto: si pensamos en el fenómeno de Solidaridad en Polonia, aparece lo contrario. Al principio, las demandas eran muy individualizadas: eran los obreros de los astilleros Lenin que pedían determinadas cosas muy puntuales. Como esas demandas y esos símbolos se plantean en una sociedad en las cuales muchas demandas no están siendo satisfechas, empiezan a ser los símbolos de una totalidad social.

–Y comienza a formarse la cadena de equivalencias. ¿Qué es exactamente esa cadena?

–Pongo un ejemplo: si hay demandas con respecto a transporte, a vivienda, a seguridad, a educación, la gente empieza a percibir que entre todas esas demandas hay una cierta solidaridad, porque todas se refieren a algo que no es satisfecho. Lo que se necesita después es que toda esa cadena se cristalice en determinado símbolo...

–¿Por ejemplo?

–Perón. Esa forma de cristalización es, por un lado, lo que llamo un significante hegemónico. Hegemonía quiere decir que una cierta particularidad, en determinado momento, asume el rol de algo mucho más amplio de lo que la particularidad originaria representaba. Del otro lado, tiende a ser un significante vacío, puesto que para representar la totalidad de la cadena debe romper sus vínculos con la particularidad originaria (y entonces representa algo que la rebasa ampliamente). Cuando se da ese juego, por el cual ciertos significantes pasan a ser hegemónicos y vacíos, tenemos populismo.

–¿Y eso no se parece un poco al bonapartismo?

–Digamos que el bonapartismo es una de las formas posibles de eso, pero el fenómeno es mucho más amplio.

–¿Cómo se da el paso de la cadena de equivalencias a esa cristalización, ese paso de la particularidad a la universalidad?

–Bueno, es una transición que no tiene por qué ser lógica y que depende de muchos avatares históricos. A la cuestión de si hay algo en el significante originario que lo lleva a ser el punto de confluencia de todas las demandas, la respuesta es que no. Muchos significantes pueden actuar así. Como decíamos antes: podemos llegar a tener un populismo fascista, un populismo de izquierda...

–¿Y el peronismo qué tipo de populismo fue? ¿Un populismo fascista? ¿Un populismo de izquierda?

–Definitivamente no fue un populismo fascista... fue un populismo que se volcó hacia la izquierda en el proceso de devenir central. Si pensamos en el peronismo de los años '60 en la Argentina, ahí hay cada vez más cantidad de demandas insatisfechas. Y de otro lado, el significante del retorno de Perón adquiere una centralidad cada vez mayor. Eso no tuvo nada que ver con un populismo de tipo fascista.

–Bueno, en esa etapa no. Pero en un primer momento parecería ser que sí, que lo que hacía y lo que proponía era muy similar a lo de Disraeli.

–Yo no lo veo para nada así. En primer lugar, Perón produjo un discurso en el cual él no estaba en contra de la lucha de clases. Cuando hablaba de "Braden o Perón", lo que trataba de hacer era dividir a la sociedad en dos campos y, por lo tanto, hacía lo opuesto de Disraeli: en lugar de difuminar las fronteras internas, las creaba. Hay que pensar cómo funcionaba un sistema político en la Argentina en los años anteriores al peronismo: era absolutamente clientelista, todo se resolvía por las mediaciones de los punteros. Había, entonces, demandas que eran completamente individualizadas: no era un sistema como el de Disraeli, porque no se trataba de un clientelismo burocrático sino de un clientelismo clientelista, de un clientelismo de bases. Entre la demanda de la mujer que quería que atendieran primera a su hija en un hospital y la demanda de un hombre para casar rápido a su hijo no se formaba ninguna cadena equivalencial. Todo se resolvía a nivel local, por los punteros y los caudillos. El sistema funcionaba relativamente bien hasta 1930, cuando viene la crisis. En ese momento, las demandas que llegaban desde la base no podían ser satisfechas por el sistema institucional. Ahí se da una situación prepopulista, porque empieza a haber demandas insatisfechas por un lado y un aparato que no las puede absorber. En ese momento, a cierta altura, alguien de afuera del sistema empieza a interpelar a esos sectores de abajo por afuera de todo el sistema institucional. Ese es el origen del peronismo. Yo veo al peronismo como algo que creó un discurso de la ruptura interna de lo social, no como un discurso de la absorción individual de las demandas. Después empezaron a crear un sistema en donde esas demandas sí pudieran ser resueltas. Pero ese espacio que construyeron se daba siempre en oposición: en oposición a la oligarquía, al poder, a Estados Unidos. La mayor ruptura se da en esos años. Después empieza la gran apuesta, que es lo que viene después del '55. El argumento de la oligarquía restaurada sí era parecido al de Disraeli: absorber demandas individuales para que no se formaran las cadenas equivalenciales.

–¿Y por qué fracasó ese proyecto?

–Por muchas razones. Porque las inversiones extranjeras no representaron la fuente de desarrollo económico que se pensaba que iban a representar. Por el poder de la oligarquía ganadera en Argentina, que todavía están por acá dando vueltas y que exigían continuas devaluaciones. Faustino Fano, el presidente de la Sociedad Rural Argentina en 1960, usaba una palabra en todos sus comunicados que funcionaba como clave. Decía que los productores rurales se sentían "desalentados". Cuando la gente leía eso en un comunicado, inmediatamente sabía que había que comprar dólares, porque sabía que lo que se pedía era una devaluación. Si la devaluación no se producía, el Ejército sacaba los tanques a la calle. Que el Ejército saque los tanques a la calle para imponer decisiones a un gobierno elegido democráticamente (al cual se supone que está subordinado) es lo que en cualquier país del mundo se llamaría "golpe de Estado". Acá se llamaba "inquietud de las Fuerzas Armadas". Al final, el juego semiológico había llegado a ser tan obvio que un día Fano salía del despacho presidencial y los periodistas le preguntaron: "¿Va a usar en su comunicado la palabra 'desalentado'?". El contestó: "Todavía no, pero dentro de una semana la vamos a usar si el gobierno no toma medidas". Piensen que Frondizi, en efecto, sufrió 14 semigolpes de Estado.

–Ahora no sale el Ejército, los mismos ruralistas cortan las rutas.

–Sí, claro. Esas fuerzas no han dejado de existir, pero las podemos combatir mejor hoy en día. Aunque tienen un poder de convocatoria tremenda.

–¿Usted nota un proceso de derechización muy fuerte en la sociedad argentina?

–Creo lo contrario. Por un lado, a nivel del poder, se está evidentemente en una situación defensiva muy fuerte. Por otro lado, el poder popular se ha incrementado. Los Kirchner han representado un cambio importante desde esa perspectiva.

–Aparte en este momento, en Latinoamérica, hay una serie de gobiernos que se podrían denominar populistas de izquierda...

–Yo creo que este proceso habría que verlo en una secuencia histórica más amplia. Tradicionalmente, la democracia y el liberalismo no se dieron juntos. A principios del siglo XIX, la democracia era un término peyorativo, mientras que el liberalismo estaba perfectamente bien visto. Se requirió todo un largo proceso de revoluciones y reacciones para que liberal-democrático pasara a ser una unidad aceptada. Yo creo que en América Latina esa unificación nunca se dio. En primer lugar, el liberalismo fue la forma en que las oligarquías tradicionales organizaron la sociedad en la segunda mitad del siglo XIX. Esos regímenes eran liberales pero no eran democráticos en absoluto. Las demandas populares de los nuevos sectores a partir de comienzos del siglo XX empiezan a cristalizarse de maneras no liberales, como, por ejemplo, a través de las dictaduras nacionalistas. Entre liberalismo y democracia no se dio ningún tipo de articulación. Creo que en los últimos 30 años, después de las dictaduras más horripilantes que golpearon tanto la tradición liberal democrática, la base de esta unión empieza a ser plausible. Creo que hoy ya es evidente que ningún movimiento nacional y popular puede poner en cuestión las formas democráticas.

–¿Y se está formando una unión entre lo nacional popular y lo democrático como se formó en Europa y Estados Unidos entre lo liberal y lo democrático?

–Creo que estamos avanzando hacia ello. La gente muchas veces me pregunta si no creo que el populismo es una amenaza a la democracia. Yo creo que las amenazas a la democracia en América latina nunca han venido del populismo sino del neoliberalismo.

–Y una vez que estén dadas las condiciones para que emerja el populismo, ¿de qué depende que se oriente hacia la izquierda o hacia la derecha?

–Es que no es que primero se dé el populismo y luego se oriente hacia la izquierda o hacia la derecha. Las dos cosas se dan desde el comienzo mismo. Lo que sí se da es que a veces los movimientos comienzan de manera ambigua. Pongamos por ejemplo el caso del fascismo italiano: Mussolini era socialista originalmente. Lo que empieza a ocurrir es que después de la Primera Guerra Mundial la gente empieza a percibir que todo el orden institucional es un sistema que se está desintegrando, y que se necesita una refundación del sistema político. Es frecuente que la gente, en una situación de desorden generalizado, se sienta amenazada y demande un cierto orden. Cuál va a ser el contenido de ese orden es una consideración secundaria, en la medida en que haya un cierto orden.

–Esta manera de ver las cosas... ¿No nos hace depender demasiado de la figura del líder que aglutina las demandas?

–Yo no creo que el líder tenga ese tipo de centralidad. Si bien es cierto que la aglutinación de demandas depende un poco de la figura del líder, también es cierto que el ascenso de un líder (y no de otro) depende de las demandas que están en la base. Por un lado, los gobernantes se transforman en el símbolo de los gobernados, pero por otro lado los gobernados crean las bases para la constitución de este líder. Esto tiene que ver con la teoría freudiana de la distancia entre el "yo" y el "yo ideal". El "yo ideal" es la figura del líder: si los particulares son débiles, el "yo ideal" ocupará un papel más central. Pero en otras circunstancias, la distancia entre el "yo" y el "yo ideal" no es tan grande, y entonces es un hermano el que ocupa el lugar del padre. Yo siempre tengo desconfianza de las teorías que hablan del "líder manipulador". Porque para manipular a alguien, ese alguien tiene que dejarse manipular. Y muchas veces la acción del supuesto manipulado sobre el manipulador es una gran parte del proceso.

–Cuando uno piensa en el gran proceso de marginalización que se dio en Inglaterra, con los cerramientos, es inevitable pensar que toda esa gente pobre que era lanzada a los caminos iba a convertirse, sin siquiera imaginarlo, en la base de lo que iba a ser la Revolución Industrial. El proceso de marginalización que se está dando ahora: ¿puede ser parte de un proceso más grande, como la marginalización esa fue parte de la Revolución Industrial?

–Aquí lo que se está dando es una terciarización, por lo cual no parece haber ninguna forma obvia o equivalente a lo que fue la Revolución Industrial. La identidad de obrero industrial ya no es tan central ahora: estamos ante otro tipo de sociedad. El vínculo económico no tiene la misma importancia que tenía en la época de Marx. Yo creo que la forma de recomposición social no va a estar dada por la estructura económica simplemente, sino que va a estar dada por algún tipo de forma política.

–¿Cómo sería eso?

–Es lo que empezó a intuir Gramsci. La heterogeneidad social, según él, es un mundo que sólo puede reconstituirse a través de la hegemonía, es decir, de la acción política.

–En Hegemonía y estrategia socialista usted habla de "radicalizar la democracia". ¿Por qué tenemos que radicalizar la democracia?

–Para vivir en un mundo mejor.

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El testaferro

Eduardo Aliverti

¿Hay antecedentes, en este país, de procesos electorales en los que un factor externo es puesto sobre la mesa como elemento central?

Es probable que no. O que deba retrocederse, tirándolo muy de los pelos, hasta "Braden o Perón". Sería forzado porque, en aquella época ideologizada de mediados del siglo anterior, la referencia a optar entre lo que significaba el embajador yanqui y el todavía incipiente líder de masas remitía a hacerlo entre dos modelos de país. Uno que se basaba en anclarse como satélite del también flamante imperio estadounidense, para alcanzar estadios de desarrollo; y otro que apostaba, o decía hacerlo, a una concepción autónoma. Algún kirchnerista ultra podrá afirmar que hoy se juega lo mismo con todas las diferencias del caso, pero lo cierto es que este tiempo no tiene tantas pretensiones épicas (más bien ninguna). Como sea, y para no entrar en polémicas bizantinas que los argentinos todavía no resolvieron ni quizá resuelvan nunca, esa antinomia de los '40 era mucho más contundente que la de ahora, cuando si se va un tanto para acá o un tanto para allá parece quedar resuelto en "Gran Cuñado". Y además, todo era entonces bastante, o demasiado, más sincero y sencillo. Se estaba de este lado o del otro, y no se recurría a artilugios como los que acaban de situar a Venezuela cual medida de lo que podría ocurrir aquí si los K son ratificados en las urnas. "Artilugios" es, en realidad, un término muy modesto para referirse a una de las maniobras más tramposas de que se tenga memoria. Puede vérsela cual episodio de construcción de sentido y/o como táctica electoral directa, porque se aúnan intereses de los factores de poder económicos con objetivos opositores, a fin de advertir sobre el peligro inminente de una ola estatizante que se comerá a los chicos crudos. No parecería buen momento para asustar con ese ogro, visto el renacido papel intervencionista que el Estado tiene en los países centrales. Pero en campaña todo vale y si sale mal después no se acuerda nadie.

Hugo Chávez anunció hace un par de años que entre sus objetivos figuraba crear un polo sidero-metalúrgico estatal; y hace menos que empezó a ratificarlo en los hechos, al nacionalizar una de las empresas-madre del sector, "del" grupo Techint. Para empezar no a ponernos de acuerdo sino, simplemente, a certificar datos, Techint es hoy parte de un holding internacional con base decisoria en Luxemburgo. Allí opera el emporio angloindio Arcelor Mittal, que controla el negocio del acero en Europa con inversiones en la Federación Rusa, Egipto y los mismísimos Estados Unidos, y al que se suele vincular a Techint. En cualquier caso, los accionistas argentinos, descendientes de la familia Rocca, tienen una participación minoritaria. Por lo tanto, hablar de Techint como "empresa argentina" es, por lo menos, un apunte no exento de humorismo. De todos modos, así se conceda que se trata de un polo empresario en el que "lo nacional", como muy eventual burguesía ídem, tiene mucho de potencia simbólica (esto también pretende tener dosis de humor), es inconcebible que la nacionalización de algunas empresas en Venezuela haya desatado acá semejante reacción corporativo-mediática. Como si fuera cosa de que la Argentina se bajó los pantalones ante una potencia extranjera, por no defender intereses que ni siquiera son propios. Todas las cámaras patronales, todos los voceros periodísticos del establishment, toda la derecha junta como nunca se vio de mucho tiempo a esta parte, todos juntos contra Chávez para pegarle a los K en un tablero que debiera ser algo más limpio y que, a decir verdad, fue contaminada por los propios K gracias a martingalas como las de las candidaturas "testimoniales", entre otras. O sea: es una campaña lo suficientemente ensuciada, aunque tal vez no más que otras, en la que finalizan habilitadas pelotudeces tales como usar de ariete a un monstruo chavizante.

Resulta, sin ir más lejos, que ese mismo esperpento, Chávez, acaba de conseguir un acuerdo con Lula, estimado en alrededor de 4 mil millones de dólares, para que los brasileños financien proyectos de inversión de sus empresas, en Venezuela. Se dejó trascender, no sin insidia, que el arreglo es a cambio de que Caracas jamás tocará los intereses de las compañías brasileñas. Pero, claro, en primer lugar son efectivamente sociedades del país inversor. Y en segundo, los venezolanos tienen derecho a hacer lo que mejor les parece, tanto como en su momento asistieron a la Argentina comprándole bonos del Tesoro para prestarle un financiamiento del que carece al cabo del default. La salvedad es que no exigieron, en canje, que los argentinos se ataran a programa de ajuste alguno. Ahí es donde queda destruido el discurso de la derecha acerca de que el Fondo Monetario, o cualquiera de los organismos-ladilla de los Estados Unidos, habrían cobrado más barato. El problema es que estas densidades se subsumen en fuegos de artificio. Por caso, el kirchnerismo se defiende apuntándole a Techint que depositó en el exterior la primera cuota indemnizatoria del gobierno venezolano por la estatización de Sidor. Y deja, como si tal cosa, el flanco de que Santa Cruz nunca retornó al país la plata que mandó afuera durante la crisis de comienzos de siglo. El gobierno argentino funciona así, a la deriva del humor con que se despierten en Olivos o El Calafate. El rumbo-macro puede ser correcto desde una perspectiva progresista, pero las ínfulas personales lo contaminan hasta el extremo de ponerla en (serio) riesgo. En medio de esos cruces temperamentales retroalimentados entre unos y otros, se relativiza que el tema de fondo es que el accionar de Venezuela estaba anunciado con larga antelación; que no hay de por medio una empresa argentina; que aun cuando la hubiera rige el derecho soberano de un Estado extranjero; y, sobre todo, que la alianza estratégica con Chávez, si es que en verdad es eso con el objetivo de estimular un cabo de articulación sudamericano, está demasiado por encima de los negocios de Techint. Para volver a los brasileños, y sin que esto suponga adherir a cierta visión casi idílica de sus políticas de Estado y de cómo logran mantenerse al margen de sus turnos gubernamentales (aunque algo de eso hay): Lula insistió, ahora mismo, en pedirle al Senado de su país que apruebe el ingreso de Venezuela al Mercosur. Hay una pinta de carácter estratégico, en torno de para dónde salir disparados, que guarda distancia abismal con los eternos cipayos de la presunta burguesía argentina.

Es poco serio, en obvia síntesis, el revuelo que se armó por las estatizaciones de Chávez. Y más lo es que se las relacione con alguna meta parecida por parte del gobierno nacional, como si aquí estuvieran en juego situaciones similares a las del venezolano. Deberían inventar algo mejor que usar a Chávez como testaferro de sus intenciones.

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LOS MIEDOS DE MORDISQUITO. Hugo Presman

Ya se Mordisquito. Conozco tu discurso desde que me saludas. Tu escepticismo que te lleva a considerarte un exiliado europeo en tu país. Si, ese al que acompañas con el complemento "de mierda" Y viene luego la retahíla de actos de una sociedad que considerás corrupta hasta la médula. Sólo se salvan vos, tu familia más cercana y tal vez algunos amigos. Siempre acotas que estás cansado de trabajar y pagar "todos los impuestos" para mantener vagos. Sos una víctima del Estado que te expolia y de los políticos que son "todos ladrones". Ante tus empleados, proveedores ( cuando hay que pagar) y contador siempre estás en crisis. Que en un pase de magia se transforma en una situación floreciente con tus amigos del country. Ahí puteas contra los gobiernos populistas, pero te vanaglorias del último viaje por el mundo, el departamento comprado en Pinamar y el modelo más sofisticado de una cuatro por cuatro. Eso sí que es civilización. Que se puede esperar de un país donde se compra a la gente por un pancho y una coca o un tetrabrick. De esa desgracia que tiene el país que es el peronismo.

Tenés miedo de la crisis mundial y entonces tomaste las primeras medidas de ajuste. Se suprimió el café en la empresa y no te haces más cargo del agua en botellones que toman los empleados. Sabes que eso no influye en tus costos, pero es la escenografía para exigir sin contraprestación monetaria la extensión de la jornada de trabajo, y así nadie va a venir a joder con aumentos. Impones una flexibilización laboral de hecho, con la amenaza implícita o explícita de los despidos. Eso sí, con los amigos hablarás de la inseguridad jurídica que te lleva a dejar las ganancias en lugares serios. Tu dinero cumple tu sueño. Se aloja en los países civilizados o en verdaderos paraísos….paraísos fiscales. Luego acotas: aquí lo que falta es patriotismo, ser más nacionalista. Sin punto y aparte comentas que te trajiste la cámara fotográfica, la notebooks, la filmadora, la alfombra turca de tu último viaje. Que sorteaste al vista de aduana con cincuenta dólares. Y si, que vas a hacer, si este es un país de corruptos. Un país donde no se puede salir a la calle porque te matan. Ni te amedrantas que alrededor tuyo, miles de personas caminan por las calles. Lo decís desde la barra del club house o desde La Biela. Cuando se te salta la cadena pedís que "hay que matarlos a todos". Bueno entre paréntesis todos no son todos. No incluye a los ladrones de guante blanco, a los evasores fiscales, a todos aquellos que son " gente como uno". El país es peligroso por los inmigrantes berretas que permitimos que usen nuestros hospitales, nuestras escuelas que se pagan con el aporte de todos aquellos que cumplimos con todos los impuestos. Claro, solo contarás a tus amigos, con los cuales compiten quién es más piola. Que arreglaste la última inspección impositiva con unos pocos pesos. Y que querés dirás: este país no tiene cura. Son todos corruptos. A veces pienso que nuestra mayor derrota es haber vencido a los ingleses en 1806 y 1807. Fíjate EE.UU.

Para qué sirve pagar impuestos si se roban todo y tengo que mandar mis hijos a la escuela privada, a la Universidad privada, tengo que contratar la medicina privada y la seguridad privada. ¿Para qué estará el Estado que encima quiere meterse con mi rentabilidad? Ahí están los campesinos, el campo, a quien han expropiado con las retenciones. ¿ Cómo se puede ir contra el campo? ¿ Que se puede esperar de un gobierno montonero? Que denigró a las fuerzas armadas, a la Iglesia, se peleó con EE.UU, se arrodilla ante el loro venezolano Chávez. Quieren hacer de nuestro país al que amo, una segunda Cuba. Por eso persigue a los empresarios, los piqueteros se adueñan de las calles y el gobierno impasible. Hugo Moyano hace lo que quiere.

Este es un gobierno copado por los negros y las viejas del pañuelo que siempre defienden los derechos humanos de los delincuentes. Y encima el ex presidente dice que son su Madre. Y ahora esa histérica, inepta y autoritaria Presidenta. Hay cadenas de correos que desenmascaran sus vestidos, sus zapatos, sus carteras Louis Vuitton. Es una soberbia que expropió el futuro de los jubilados, volviendo al Estado las AFJP. Arruinó al campo. Por eso, aunque no tengo un metro cuadrado de campo salí a cacerolear. Por mi país. Por la Patria.

Tengo miedo de equivocarme en el voto útil para terminar con el populismo. Miedo que después nos roben el único resultado posible a través de un descarado fraude

Miedo que esto se convierta en Venezuela. Que no haya, ya no hay, libertad de prensa como me alertan los periodistas serios e independientes. Miedo a seguir aislado del mundo civilizado y que no lleguen las inversiones extranjeras.

Tengo miedo que de tanto revolver en el pasado nos quedemos sin futuro. Reconciliémonos y marchemos toda la gente de bien para adelante. Lo pasado, pisado.

Tengo miedo que violen a mis hijas. Tengo miedo que me expropien el negocio y que mis hijos sean propiedad del Estado. Tengo miedo por el futuro. Tengo miedo que vayan contra la propiedad privada. Tengo miedo que va a pasar el día después del 28 de junio. Tendremos que volver a visitar las embajadas pidiendo visas y la idea de radicarnos en el extranjero como nuestros hijos mayores en el 2001, 2002 y 2003. Que volvieron en el 2005. Es inútil. Este país no aprende de sus errores. Por suerte, te lo confieso a vos, pero no lo comentes porque tengo miedo que me secuestren, nos fue bien, entre nosotros muy pero muy bien, todos estos años. Trabajamos y ganamos como nunca. Pero que querés. No aguanto a la yegua y al bizco. No soporto su autoritarismo. Me siento un republicano, un demócrata, ultrajado, violado.

Nada que ver cuando disfrutábamos de las maravillas del 1 a 1. Cuando el mundo era un pañuelo y todo era tan barato. Bueno te voy a dejar. Tengo que retransmitir una cadena de e-mail que dicen la posta: los hijos de la Bonafini están vivos en París. Derechos Humanos. Quién se acuerda de los derechos humanos de la gente como uno, decente y que paga todos los impuestos. A la noche tengo una reunión de consorcio para pedirle, exigirle, a una familia que ha ocultado que su hijo tiene gripe porcina se vaya del edificio. Tenemos unanimidad. Es un edificio en el barrio de Belgrano. Vos me conoces y sabes que soy democrático, creo en las instituciones, no soy discriminador, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados y que todos suframos la pandemia. Creo que este país se irá para arriba, cuando controle la inmigración, sin bolivianos, peruanos, paraguayos. Si me tiras la lengua, no me gustan los judíos. Siempre en víctimas. Por algo será que lo persiguen. Y tampoco los gays y lesbianas, bah, los putos que son unos degenerados y esos enfermos como los travestis. Pero los peores de todos son los cabecitas negras. Vagos, borrachos, peronistas, que usaban el parquet de los departamentos que les regaló Perón para hacer asado. Sin educación, este país no va para ningún lado. Va a terminar siendo el paraíso de los cartoneros. Tengo miedo que mis hijos terminen siendo cartoneros. Mañana voy a gestionar un subsidio para mi empresa. Algo me tiene que devolver el Estado

A esta altura, mi paciencia estaba agotada. Chau Mordisquito le dije. Mi miedo es distinto al tuyo. Tengo miedo de tus miedos. Ya estaba lejos, por eso no escuchó el agregado: qué te convierte en un pichón de fascista.

*Para los más jóvenes: Mordisquito fue una creación de Enrique Santos Discépolo, que allá por 1950/1951, sintetizó en ese personaje los prejuicios antiperonistas, lo que llevó al notable poeta popular a padecer el aislamiento y los improperios de muchos de los integrantes- incluso amigos- de su misma clase social. Hoy, se pueden encontrar rasgos discepolianos en las cartas abiertas de Orlando Barone.

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Apuntes sobre el dolor y el delito

Sandra Russo

Lo que pasó en Lanús es lo que no pasó antes frente al Cabildo, cuando tronó el rabino Bergman. En uno y otro suceso se puede ver claramente la diferencia entre lo montado y lo que emana como pus social. El bramido que surge del dolor, aunque ese dolor sea real, también es pasto de manipulación, está recargado con significados que llevan agua a un río revuelto.

A propósito del dolor, uno se pregunta a qué habilita, a qué condena, a qué desvíos llega cuando es compartido y pasa de semilla a yuyo. Ese dolor, en sí mismo, dadas las circunstancias, puede cambiar la historia para bien o para mal. Del dolor dicen que se aprende, pero no siempre. A veces se desaprende. En materia de seguridad, el dolor de las víctimas es un hito de la derecha para soluciones finales de distinto tipo. Pero eso tampoco implica que uno pueda lavarse las manos ante algunos temas, o rechazar la verosimilitud de algunas historias, como la de este jueves. Se esperaba un detonante, y lo hubo.

Si uno le echa una mirada al escenario, ve, de abajo para arriba:

- Una generación de chicos excluidos, los que hoy tienen entre 14 y 16 años, que nacieron y crecieron en la cloaca social que muchos hombres y mujeres trabajadores suponen que no les incumbe. La fallida instalación de un muro entre ricos y pobres no garantiza que otros muros invisibles no funcionen. Por ejemplo, el que se erige entre los indigentes y los pobres. Allí se juega una carta enorme: la de seguir perteneciendo a la estirpe humana.

- Hay una clase trabajadora, esto es, incluida, que diariamente hace malabarismos para no caerse en la cloaca. Pero eso no la dispensa de la impiedad con los otros, sobre todo con aquellos que nunca decidieron nada sobre sus vidas. Los camiones de Andreani que ayer se vieron en el centro de Buenos Aires dan cuenta de la inclusión de la víctima: otros incluidos, sin ir más lejos en la posibilidad del afecto, la lloran y se movilizan por ella y por las demás víctimas del delito. Tienen derecho, por supuesto, y tienen razones. Hay otros por los que nadie llora.

- Hay crisis y desatención: por un lado, no hay trabajo ni educación; por otro, el paco, que es el Rivotril de la cloaca, enferma y mata, pero la sociedad actúa como si no estuviera involucrada: se decomisan éxtasis, cocaína, efedrina, se conoce hasta la jerga del cartel de Sinaloa, pero nadie va preso por traficar paco. Y a los adictos al paco nadie los rehabilita, el Estado no los rehabilita, ontológicamente se los da por perdidos.

- Hay delito. Y hay mucha irritación cuando se citan estadísticas que dicen que sí, que hay delito, pero que no tanto, que estamos todavía muy lejos de los índices de las verdaderas ciudades violentas. No queremos llegar a serlo, pero asociar automáticamente delito con pobreza es un hecho en sí mismo violento.

- Cuando se ametralla desde los micrófonos con pedidos de pena de muerte habría que calibrar también el efecto que esas operaciones mediáticas tienen en los que se propone parar frente al paredón. Esas operaciones mediáticas son disparadores de violencia.

- Lo que atemoriza es el gatillo fácil del paco. Hace unos años había que no oponer resistencia a los asaltos. Hoy el terror proviene de que se mata más fácil y por menos motivos. Los motivos de una mente podrida por el paco son inescrutables. El paco ha terminado de hacer de esa generación de chicos de la cloaca seres que habitan una dimensión distinta. Mental, espiritual, orgánica. Están muy lejos.

- El gatillo fácil del paco puede asociarse con el gatillo fácil del ingeniero Santos, que fue el pionero en esto de dejar aflorar el instinto asesino del incluido, y también con el gatillo fácil de la maldita policía. En los tres casos, en situaciones y con protagonistas bien distintos, se trata de un gatillo que se aprieta contra cualquiera. Lo que caracteriza al gatillo fácil no es quién dispara, sino contra quién dispara: es cualquiera. Eso está uniendo a la gente en este malestar. Cualquiera pueden ser todos.

- Los chicos de la cloaca que asesinan no son muchos. No es un ejército de asesinos el que se agazapa en la periferia del sistema. Es más bien un montón de asustados que se vuelven feroces porque viven como bestias de corral más que como personas. Pero un chico de catorce años mató a un hombre en Valentín Alsina, y de eso hay que hacerse cargo.

- La situación de actual inimputabilidad no es algo que los beneficie. Por el contrario, los sumerge aún más en la nada que son, sin causa, sin proceso, sin defensa. Los hace trabajar para otros. Muchas veces para la policía.

- Una nueva ley que les dé a ellos garantías constitucionales, y a los familiares de las víctimas la posibilidad de que se haga justicia, es lo que se cae de maduro. Pero habría que aclarar que esa ley serviría para reparar este malestar y para evitar que en ese malestar nazcan larvas imprevisibles. Con nueva ley, la cloaca permanecerá allí. Llena de chicos que no saben dónde están.

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Potencias

LAS ECONOMIAS DE ESTADOS UNIDOS Y EUROPA, ATRAPADAS POR LA CRISIS FINANCIERA

Record de empresas estadounidenses en quiebra y un déficit presupuestario desbocado. Los bancos Citi y Barclays están en problemas. Alemania presentó un segundo plan de auxilio y Francia salió al rescate de sus automotrices.

Cristian Carrillo

Los efectos de la crisis financiera en el sector real estadounidense siguen multiplicándose y los balances empresarios son una muestra de su impacto devastador. A pesar de haber concluido, el 2008 aún depara nuevas sorpresas en materia económica. Ayer se conoció la cifra record de empresas estadounidenses que cotizan en Bolsa y se declararon en quiebra. También se informó sobre el déficit presupuestario del primer trimestre del período 2008-2009, el cual alcanzó los 485.200 millones de dólares, superando el rojo de todo el ejercicio anterior. El titular de la Reserva Federal, Ben Bernanke, estimó un futuro incierto para los próximos meses, aunque asegura contar con "instrumentos poderosos" anticrisis. En el sector corporativo, el Citigroup anunció la fusión con Morgan Stanley para sus negocios minoristas (ver aparte). Por su parte, en Europa, el banco británico Barclays suprimirá 2100 empleos en sus actividades de inversiones. Las Bolsas respondieron en distintas direcciones. En Wall Street el Dow Jones retrocedió 0,3 por ciento y el Nasdaq tuvo una suba de 0,5 por ciento.

Con cierto tono poético el Fondo Monetario calificó de "triste" al mayor descalabro financiero y económico desde la Gran Depresión y del que tuvo gran responsabilidad junto con las calificadoras de riesgo. La entidad que conduce Dominique Strauss-Kahn volvió a reducir sus pronósticos de crecimiento mundial. Si bien la nueva revisión se conocerá en pocos días, el director del FMI adelantó que sufrieron un fuerte recorte global.

A una semana de que asuma Barack Obama la presidencia de los Estados Unidos, la fragilidad de la actividad parece extenderse y abarcar todos los ámbitos de la mayor economía del mundo. Según cifras del Tesoro, el déficit presupuestario del período octubre-diciembre superó el rojo que fue record en el ejercicio 2007-2008. Por otro lado, la cantidad de firmas que se declararon en bancarrota durante el año pasado fue la mayor desde 2001, mientras que los montos de esas quiebras no encuentran precedentes. Unas 136 empresas que cotizan en Bolsa se colocaron bajo el amparo de la ley estadounidense de quiebras, en tanto el total de activos comprometidos ascendió a 1160 millones de dólares.

Bernanke intentó dar tranquilidad a los mercados haciendo alusión a sus márgenes de maniobra para amortiguar la caída. "La Fed cuenta todavía con instrumentos poderosos a su disposición para luchar contra la crisis financiera y la desaceleración económica", afirmo el presidente del banco central estadounidense durante una intervención en la London School of Economics. Aun con la tasa directriz en cero, Bernanke sostiene que puede "influir" en el costo del dinero "a largo plazo". De todos modos, aseguró que el daño en términos de pérdida de producción, empleo y riqueza "ya es sustancial", y que los tiempos para la recuperación "serán muy inciertos". El presidente de la Fed se reunió además con el premier británico Gordon Brown. Durante el encuentro en la residencia oficial de Downing Street ambos analizaron los efectos de la crisis. En el Reino Unido, en tanto, el gobierno estudia garantizar 20.000 millones de euros en préstamos a pequeñas y medianas empresas. Las respaldos se concederán sobre tres tipos de garantías hacia firmas claves de la economía británica. Mientras, el banco Barclays prevé eliminar 2100 puestos de su nómina en sus actividades de inversiones.

Por su parte el gobierno alemán lanzó su segundo paquete de ayuda fiscal para reactivar la economía y reducir los efectos de la crisis. El plan incluye fuertes inversiones estatales, pagos asistenciales, una reducción de la carga impositiva, rebaja de los costos laborales y el pago de subsidios para la compra de autos. El monto total del paquete que anunció la canciller Angela Merkel asciende a 50.000 millones de euros. La medida cumple con la petición de la Comisión de la Unión Europea de destinar a la reactivación económica al menos el 1,5 por ciento del Producto.

El gobierno francés hará lo suyo al rescatar las principales automotrices del país. El Ejecutivo galo ayudará a Peugeot y Renault a obtener financiación en el mercado. Francia aportará 1000 millones de euros para incentivar la venta de vehículos, y 100 millones para asistir a los pequeños proveedores de autopartes. El plan comenzará a fines de enero. En tanto, sólo Renault reconoció necesitar una cifra cercana a los 9000 millones de euros para su "correcto funcionamiento", según manifestaron a la prensa voceros del gobierno de Nicolas Sarkozy.

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La lógica del "escrache" contra natura

AGRESIONES A CANDIDATOS, COBERTURA DE MEDIOS Y DISCURSO AUTORITARIO

Sandra Russo

La reacción airada de Daniel Scioli puso bajo otro foco a los "escraches" que los sectores patronales ruralistas vienen llevando a cabo casi sin interrupción desde el año pasado, pero que se intensificaron en la campaña electoral de la que esos mismos sectores participan con sus propios candidatos. Esos ataques de presuntos autoconvocados –a esta altura es obvio que son la fuerza de choque de las que las entidades rurales no se hacen cargo, pero alientan– ya habían dado vuelta la lógica del escrache. Nacidos como intervenciones públicas en casos de violaciones a los derechos humanos que habían quedado impunes por las leyes de punto final y obediencia debida y los indultos, los escraches ya habían sido simbólicamente violentados por los sojeros, pese a que ganaron la puja por la 125. Pero ahora, esos escraches contra natura, además, siembran violencia física en la campaña de la que participan sus dirigentes. Mientras tanto, en la vida cotidiana, esa violencia física, que la derecha más encumbrada y adinerada siembra en la vida pública, reapareció en Lanús, asociada a la extrema barbarie a la que son afectas las clases medias bajas encendidas por los medios de comunicación. La transmisión en directo que TN hizo del conflicto entre vecinos en el que fue asesinado un chico de 16, fue un colmo de información tendenciosa y distorsionada.

La violencia en general es repudiada por todos. Cuesta encontrar a quien la defienda. La violencia en particular en otra cosa. La violencia en particular se ejerce y está siendo ejercida, concreta, física, sistemáticamente, en un armado de territorio rural que aspira al modelo boliviano. Dejar al kirchnerismo "en zona de exclusión" es uno de los objetivos que más se repiten en los blogs rurales. En ese sentido estos "escraches" se abren en dos líneas: la que lleva a los ruralistas a acosar a los dirigentes kirchneristas y a sus familias (fueron agredidos así, entre otros, Jerónimo Vargas Aignasse, Julio de Vido, Patricia Vaca Narvaja, Carlos Kunkel, José María Díaz Bancalari y, por supuesto, quien más cucardas tiene en la materia, Agustín Rossi), y la que intenta ahora, con más énfasis, impedir que los candidatos kirchneristas, los ministros y hasta la Presidenta recorran el interior del país.

El 21 de mayo, en Coronel Suárez, Cristina Fernández debió tolerar el tiro por elevación que fue el ataque al intendente de esa localidad, Ricardo Moccero, a quien un grupo de ruralistas interceptaron para insultarlo y tirarle objetos, después de intentar hacer fracasar el viaje presidencial. "He soportado cosas que nunca se han visto en la Argentina", dijo la Presidenta en ese acto. En un país en el que diariamente cada candidato opositor exhibe televisivamente su amor por la democracia y la institucionalidad, y en el que los grandes medios son jugadores activos, ese límite fue traspasado sin asombro.

Al día siguiente, Clarín tituló "El campo justifica los escraches a los actos de Cristina y Kirchner". "El campo" resultaba ser Ulises Forte, vicepresidente de la Federación Agraria. "Los Kirchner se tienen que disfrazar de monos para andar por el interior", decía. "Si cerca de los actos hay gente y carteles que dicen que no están de acuerdo, ¿qué problema hay?" se preguntaba Forte. El diario no repreguntaba, pese a que en la nota se aclaraba que el medio había dialogado con Forte, es decir que no eran declaraciones levantadas de un cable. Forte es primer candidato a diputado nacional por la UCR pampeana.

Este sábado hubo otra agresión a Agustín Rossi. Quizá su protagonismo durante la pelea por la 125 haya sellado su suerte de blanco favorito de las huestes de la derecha rural. Destinado a poner el cuerpo en el debate y en la refriega humillante del insulto y el huevazo del sojero santafesino, cada vez que Rossi habla en los medios después de un ataque se lo nota casi resignado. Al que siempre llaman también cuando llega la noticia de un "escrache" es a Biolcati, el que se sonreía libidinosamente con Grondona fantaseando un corte institucional. Biolcati justifica las agresiones. Dice que las rechaza, pero las justifica. Es decir, las defiende. Son "una consecuencia lógica", o "una reacción entendible". Cualquiera entiende lo que dice. Menos Clarín, que comprimió esas declaraciones en un recuadrito titulado: Biolcati: ni sí ni no.

Al muerto lo trajeron ellos

El pasaje al acto de la violencia verbal a la violencia física marca un límite, como lo marca el pasaje de la violencia social a la violencia política. Es inútil describir a la democracia como un sistema cuya herramienta de intercambio y de lucha es la palabra, si se naturaliza o admite sistemáticamente el pasaje a la violencia física. Si no se lo cuestiona de cuajo.

El viernes, mientras la campaña seguía transcurriendo en estos términos y mientras un relato mediático generalizado le atribuye al oficialismo los atributos del "autoritarismo" o el "desprecio por la institucionalidad", en Lanús fue asesinado a mansalva un chico de 16 años. Los hechos eran confusos. Había habido tiroteos en distintos puntos de la amplia zona de refriega, que es la larga frontera entre Villa Giardino y el asentamiento de excluidos.

El cronista de TN que estaba en el lugar recogió testimonios estremecedores entre los vecinos de Villa Giardino. Una turba de pobres se había abalanzado sobre el barrio, rompiendo vidrios, quemando autos, armada con palos y armas de fuego. Poco a poco, el cronista fue pasando del otro lado. Ahí los testimonios contaban otra historia: venían todos de un encuentro político, cuando al pasar por Villa Giardino un hombre desde una terraza comenzó a disparar y mató a un chico. Lo que siguió fue la reacción al asesinato. Había que ir a una pausa. El audio no se cortó. Se escucharon voces que les reclamaban algo a los periodistas. Se escuchó una voz, del cronista o de un productor, diciendo "... mostrar las dos cosas". Y se escuchó, antes de que la transmisión terminara de cortarse: "No, no hay que mostrar las dos cosas".

Cuando terminó la tanda, lo que pudo verse fue increíble. La escena ya estaba instalada en Villa Giardino. Los vecinos desfilaban para quejarse por la inseguridad y para asegurar que no había habido ningún muerto. Unos decían que ésa era una versión, pero que no era cierta. Otros, que el muerto lo habían "traído del asentamiento". Increíblemente, el cronista empezó a dar esas versiones como suyas: "Como vemos, se trata de versiones. No está claro. Estos vecinos están cansados de vivir en la inseguridad". Ya no había "dos lados", no había "dos cosas". La cámara se quedaba en Villa Giardino. Los desharrapados eran despojados de su versión de las cosas, que a la sazón parecía más cercana a la real. Los conductores del piso debieron recordarle al cronista apretado que era la información policial la que confirmaba el muerto.

Así las cosas, en un movimiento de pinzas ideológicas, territoriales y sociales, la derecha ocupa la escena con su clásica máscara de reacción. Por los túneles de sentido de estos choques violentos corren llenos de incitación los comentarios que de a cientos ocupan los blogs de la derecha. En Urgente24, por ejemplo, el sitio que dirige Edgar Mainhard, se podía leer en marzo: "Ya están las banderas negras ondeando. Los tractores marchando, la familia agrometalúrgica, el agrocomercio repudiando a la lacra montonera ladrona asesina que visita los valles de nuestra Córdoba. Saben que se van, pero siguen tratando de causar efectos electoralistas para octubre. A octubre no van a llegar. Esta vez que se vayan todos, pero todos. Todos no se fueron, siguen saqueando y siguen destruyendo la república. Adonde vaya un monto lo iremos a escrachar". (Firmaba: Autoconvocados".)

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Gorilas Argentinos

Pajarito Comecocos

La Mierda Oficialista

Pino Qué Te Pasó ??

La Mesa Criolla

Los une el es pando

Garzón es Argentino

Pino y Doña Rosa contra los bloggeros que no piensan como él (un escándalo)


Nace UnaSur. Agarrate Catalina. Néstor Por Siempre

El hombre que nunca dejó de ser un niño

Quisiera que me recuerden

Llegaremos a tiempo. Si Pingüino Querido. ¡¡Si!!

Treinta mil

Hasta Siempre Néstor

Liliana Felipe

Dame un candidato. Barragán. Je



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